Nehomar Cermeño: El campeón que batalla contra el tiempo

A los 37 años, vive su mejor momento en el boxeo > Mañana defenderá su título mundial en Osaka, Japón

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¿Qué hace alguien de 37 años subido en un ring de boxeo y con las manos enguantadas? Seguramente la mayoría pensará que se trata de un exboxeador que entrena para no perder la costumbre, añorando sus mejores tiempos en lo que es conocido como el arte de golpear y no dejarse pegar.

Generalmente tienen razón; es así, aunque también ocurre que, una vez retirados, muchos púgiles pasan a cumplir el rol de entrenadores, en el que también deben acompañar a sus pupilos sobre el entarimado para el cumplimiento de algunos ejercicios.

Pero ese no es el caso de Nehomar Cermeño, quien cumplirá 38 el 17 de noviembre y asegura estar viviendo el mejor momento en su campaña como pugilista profesional, aunque a esa edad ya algunos pugilistas arrullan a sus nietos deseando que crezcan para contarles las hazañas del abuelo sobre el encordado.

Lo de Nehomar no es únicamente el hecho de mantenerse activo en un deporte tan rudo y exigente como el boxeo, cuando se aproxima a las cuatro décadas de existencia, sino que lo hace en plan estelar, no como relleno de carteleras empujado por alguna urgencia económica.

En la actualidad es el campeón del peso supergallo (55,34 kilos, 122 libras) reconocido por la Asociación Mundial de Boxeo, AMB, y mañana realizará su tercera defensa de la diadema. Será en la Arena Osaka de esa ciudad japonesa donde rivalizará con el local Shun Kubo, quien este sábado está de cumpleaños, celebra su número 27, diez menos que el venezolano.

No obstante, Cermeño no es el boxeador venezolano más longevo con un título mundial de boxeo, lo supera otro oriental, Luis “Lumumba” Estaba, quien fue campeón del peso minimosca hasta los 39 años y se despidió del pugilismo cuando le faltaban 16 días para celebrar los 40, peleando como retador por el cetro.

En los planes del campeón, según le ha manifestado a su padre, está subir a las divisiones pluma (57,15 kilos), superpluma (58,97), ligero (61,23) y combatir por los títulos mundiales de las mismas, lo que -de suceder- transcurriría en un lapso que le permitiría superar a Estaba como el criollo de más edad en desempeñar el rol de campeón del mundo.

TRAS EL SUEÑO DE SU PADRE

Nehomar Andrés Cermeño Febres nació el 17 de noviembre de 1979 en Barcelona, estado Anzoátegui, donde se crió en el Barrio Guamachito, que hizo famoso una canción de La Billo’s Caracas Boys.

Llegó a jugar pelotica de goma y algunas caimaneras , pero para él y sus cuatro hermanos varones (también hay cuatro hermanas) su padre había tenido un sueño.

Juan del Valle Cermeño Luces es el progenitor de Nehomar. Llegó a practicar boxeo en su juventud. Hizo cuatro peleas, en la cuarta recibió un upper en el cuello (en la manzana) y “por poco me asfixio”, recuerda. Fue su último combate.

“Tuve un sueño. Soñé ser campeón del mundo, no lo logré; pero cuando nacieron mis hijos me dije que alguno de ellos debía lograr lo que yo no pude”, señala.

Nehomar es el menor de los varones y, junto con los otros cuatro, se inició en el boxeo. Fueron ellos los primeros integrantes del Club de Boxeo Hermanos Cermeño, fundado el 10 de enero de 1986 por Juan del Valle. Entonces, el ahora campeón apenas tenía seis años, completaban el equipo Gerson Ramón (9), Baby Gregorio (11), Yoel Alexander (12) y Juan Carlos (14).

Juan Carlos, el mayor, era quien más habilidades y condiciones exponía, también estaba provisto de una fuerte pegada, parecía el destinado para darle cumplimiento al anhelo del progenitor.

Todos golpeaban con fuerza, menos Nehomar, que sobresalía por sus velocidad, rapidez, desplazamientos y técnica.

Pero uno a uno se fueron desligando de los cuadriláteros hasta que solo quedó Nehomar. No le había notado otro de sus grandes atributos: la perseverancia.

Este 29 de abril se cumplirán 31 años de su primera pelea, ocurrió en El Tigre (Anzoátegui), donde le ganó por decisión 3-0 a Argenis Cheremo, pactada en 26 kilogramos de peso corporal.

Ambos llegaron a enfrentarse en siete oportunidades, en las filas del boxeo aficionado, y Nehomar las ganó todas.

La campaña de Cermeño en el campo aficionado está compuesta por 131 victorias y 31 derrotas.

Fue campeón nacional en todas las categorías: prejunior, junior, juvenil y adulto.

Su resultado más sobresaliente como boxeador amateur fue el subcampeonato que logró en los Juegos Panamericanos de Winnipeg, Canadá, en 1999, donde perdió la final por decisión ante el estadounidense Gerald Tucker.

Al año siguiente acudió a los Juegos Olímpicos de Sídney, Australia, donde ganó su primer combate y fue eliminado en el segundo.

Su carrera como profesional del boxeo no ha sido muy ruidosa, por su mismo carácter. Es una persona de poco hablar, sin anuncios o pronósticos amenazantes, frecuentes en el espectáculo boxístico.

“Es introvertido, pero no le gusta que lo fastidien”, advierte su padre, quien agrega que tampoco ha sido muy fiestero.

CONTRATIEMPOS PARA EL DEBUT

Su bautizo en el boxeo profesional debió esperar más de lo necesario, luego de varios anuncios para dar inicio a su campaña en Maracay, que no se concretaron, por lo que debió irse a Panamá, adonde también había sido mudada (desde Turmero) parte de la Asociación Mundial de Boxeo.

Allí comenzó su carrera en el boxeo rentado el 13 de noviembre de 2004, a cuatro días para cumplir 25 años, una edad en la que otros han sido campeones o hasta se han retirado de los cuadriláteros.

Ha cumplido la mayor parte de su campaña en Panamá, aunque también ha combatido en Argentina, Alemania, México, Rusia, El Salvador, China y ahora incursionará en Japón.

En Venezuela apenas ha realizado una pelea desde que milita en el boxeo profesional, y la perdió.
Había ganado el cetro interino del peso gallo (53, 42 kilos) el 14 de marzo de 2009, tras vencer en Monterrey al mexicano Cristian Mijares, y al año siguiente tuvo la oportunidad de combatir por la diadema absoluta en una cartelera que fue montada en el Polideportivo José María Vargas, donde perdió por fallo dividido ante el panameño Anselmo Moreno, aunque para algunos se trató de un fallo injusto que dio pie a otro enfrentamiento.

El combate de revancha fue montado en Panamá, donde el triunfo fue adjudicado nuevamente al istmeño, igualmente por decisión dividida, y la polémica en vez de disminuir aumentó.

En abril de 2012 se impuso en Moscú al ruso Alexander Bakhin y logró el cetro interino del peso supergallo, reconocido por la AMB, poniéndose nuevamente en el camino hacia un título absoluto, ahora el del peso supergallo.

Sus tres peleas más recientes tuvieron escenarios en China y las ganó. El 24 de junio de 2016 sorprendió al noquear al local Xiaojun Qiu, en Beijing, y ganó el cetro supergallo. Tres meses después lo conservó, también por la vía rápida, ante el tailandés Nurak Thisa, en Wenzhou, y el pasado 17 de diciembre repitió contra Qiu, por decisión, en Hangzhou.

Ahora le tocará en Japón este domingo contra Shun Kubo, a quien le falta lo que al venezolano le sobra: experiencia, lo que se expresa en sus 26 triunfos profesionales (15 por nocaut), cinco derrotas (una antes del límite), una pelea tablas y otra nula. El nipón apenas cuenta con once combates, todos ganados, de ellos ocho por nocaut, esos anestesiados deben significar algo, así que Nehomar tendrá que cuidarse.

Aunque ha señalado que se mantendrá en el boxeo unos dos o tres años más, esa apreciación queda a un lado cuando sentencia que será “hasta que el cuerpo aguante” porque ahora es que se siente fuerte.

Una manera de medir el aguante son las victorias, así que se mantendrá en el boxeo mientras lleguen triunfos, estos también pueden servir para ocultar la edad o, por lo menos, hacer que no se fijen mucho en ella. Mientras gane, nadie le pedirá que se retire, por eso tiene que vencer a Kubo.

JUAN CERMEÑO/CIUDAD CCS
ILUSTRACIÓN ETTEN CARVALLO

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