Víctor Quintana entendió que el canto era lo suyo

Residenciado en Miami, este venezolano busca su espacio en la salsa

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“Mire usted que este señor es caraqueño y se llama Víctor Alexander Quintana Rojas, pero el caso es que nació un 27 de octubre de 1977 en la ciudad de San Francisco, California, EEUU”.

—¿Y cómo es eso?

—Porque nunca ha dejado de ser venezolano y ama a su patria como el que más. Los padres de Víctor son caraqueños, pero el destino quiso que él se criara en varios lugares del mundo, como San Francisco, California, Caracas y Maracaibo, Nueva Jersey, EEUU y Guaynabo y Bayamón en Puerto Rico.

EL BEISBOL, EL TROMBÓN…

Lo de Víctor era el beisbol, pero una bursitis acabó con sus ilusiones de llegar a ser un “grande liga” en la pelota rentada, pero podía serlo en otro rubro que le circundaba: la música. La rumba siempre estuvo con él. Su padre era un melómano consumado, por lo que se crió rodeado de pentagramas y corcheas. “La salsa siempre estuvo allí”.

Tendría 18 años cuando inició sus estudios de trombón en Caracas. Fueron César Monge, Jimmy Bosch y Barry Rogers su inspiración. En 1997 emigró a la ciudad de Miami, Florida, para probar suerte y a terminar sus estudios en el instrumento, pero luego de tres meses se traslada a Nueva York, donde conoce al legendario trombonista Leopoldo Pineda. Una biblia en lo suyo. Su nombre figura al lado de estrellas como Willie Colon y Rubén Blades, Típica 73 y Fania All Stars.

Por ese entonces le llega la oportunidad de formar parte de una orquesta en Queens: Latin Conection, pero Quintana estaba consciente de sus limitaciones y fue entonces cuando decidió otro rumbo: cantar. Le pidió al director que le diera la oportunidad de hacerlo, bajo la condición de que si no le gustaba que se lo dijera para así dedicarse a otro oficio; el asunto es que al director le gusto su timbre de voz y allí comenzó otro capítulo que sería definitivo en su vida: el canto.

La rumba es algo que se lleva en la sangre y los cueros forman parte de ella. Quintana cantaba y a la vez se montaba en las tumbadoras. Cantaba y tocaba y eso le gustaba al público. Poco a poco se fue dando a conocer en el ambiente. Formó parte de diferentes orquestas locales como Los Calientes y Mágica Latina, y estuvo al lado de figuras como Orlando Oquendo, Raphy Sabater, Pablito Pérez Proyect, La Nueva Fragua, Luís Blazini. Tuvo la suerte de compartir con talentos como el bajista Jerry Madera, la flautista Karen Joseph, los afamados pianistas Eddie Martínez y Amy Millán, los percusionistas Harry Adorno, Ricky Salas y “Pequeño” Johnny. Tuvo el privilegio de participar en eventos locales con Ralph Irizarry, Luisito, Roberto y Jesús “Chuíto” Quintero, José Tabares, “Bomberito” Zarzuela, Mauricio Smith Jr., Jhonny Almendra, el recordado Milton Cardona, Nicky Marrero y José Mangual Jr.

Probó suerte en Caracas y se codeó en tarima con Hildemaro, Trina Medina, Mariana la Sonera, César Monges, Rodrigo Mendoza y Bailatino, la resistencia salsera.

LA PRIMERA PRODUCCIÓN

En el 2008 Víctor graba su primera producción: “Con permiso del bailador”, donde figuran temas propios como Para mi Tierra, La salsa de hoy y de ayer y el tema No me imagino, donde participan músicos de la talla de Alberto Crespo, Julito Antillano, Rafael Ray, Johan Muñoz, Eliel Rivero, Davisito Gonzáles, Arnaldo “Patatín” Guacarán, Cheo Navarro, Felipe “Querrequerre” Blanco, Wilmer Lozano, Rodrigo Mendoza y Edgar “Dolor” Quijada.

Actualmente, Quintana reside en Miami. Pasó un corto tiempo en Venezuela, pero no tuvo el apoyo esperado. Sin embargo, fue requerido para cantar con el bacheo de Alberto Crespo, Joel Uriola y su Banda y también con Mundito y su Orquesta Celestial. Víctor sigue probando. Tiene carisma y sabe moverse en escena. Sabe que en cualquier momento las puertas se abrirán. Es la cosa. ¡Saravá!

ÁNGEL MÉNDEZ
FOTO/CORTESÍA VÍCTOR QUINTANA

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