Letra Directa: Las tres unidades del terrorismo

Santiago Díaz

216 0
216 0

Sabemos que la violencia opositora tiene a sus financistas. También tiene a sus operadores mediáticos. Está claro que, además, nunca faltan los ideólogos y opinadores del odio que justifican cada acción, ya sea con algún impenetrable artículo lleno de palabras domingueras e ideas que solo pueden salir de alguien cuya libido murió antes de cumplir los 30, o con acrobacias argumentativas que “explican” que los que hacen tales destrozos son estudiantes y los que hacen estos otros destrozos son infiltrados. Pero en la base están quienes hacen que la violencia pase del discurso y el financiamiento a la acción. En lo personal, he identificado a tres tipos de unidades, por llamarlas de alguna manera. Procedo a describirlas.

En primer lugar está el muchacho de clase media que estudia en una universidad, generalmente privada o autónoma. Políticamente, salta con facilidad entre argumentar que este Gobierno es una cruel dictadura a defender a Marcos Pérez Jiménez mientras manifiesta su descontento porque en Venezuela no hay Starbucks. Creció oyendo a sus padres hablando sobre cómo Chávez se lo iba a llevar a Cuba, así que cuenta con mucho impulso para la violencia. Su aguante, sin embargo, no es mucho. Además, suele autosapearse tomándose fotos y videos antes, durante y después de la guarimba “para que el mundo sepa que esta dictadura…” así que resulta fácil de atrapar. Luego el Foro Penal hace fiesta cobrándole en dólares a su familia para defenderlo.

En segundo lugar, están los operadores de base de rumores y estupideces. De cada 20 cosas que dicen, tal vez una puede ser verdad, lo cual, para los incautos, legitima las otras 19 locuras. Si no es el sifrino del párrafo anterior, es uno de sus padres o familiares cercanos. Esta gente pasa las cosas por mensajería y redes sociales con la ligereza que otorga el “como me llegó lo mando”. Todo se vale: desde “Maduro lleva seis horas atrapado en San Félix”, hasta manuales para derribar helicópteros con piedras y oraciones. Así mantienen activa a la clase media para cacerolear y apoyar la violencia.

En tercer lugar, está el mercenario prepago. Lamentablemente, suele venir de las clases populares. Le da a la oposición la agilidad y movilidad que antes no tenían. Por eso la violencia ha tocado a sectores que antes resultaban impensables. Además, suele moverse de noche. El riesgo que presenta para la oposición es que, si le provoca, ataca a tiendas y centros comerciales, lo cual aleja a la pequeña burguesía de la mal llamada “resistencia”. Como buen mercenario, si lo agarran, empieza a contar con detalles quiénes lo contactaron y le pagaron. En esta unidad está la mayor fortaleza y a la vez la mayor debilidad de esta nueva ola de terrorismo.

 

En este articulo

Unirse a la conversación