La Araña Feminista: Rana Plaza está en todos lados

Alejandra Laprea

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Alejandra Laprea
Tinta Violeta/MMM-Venezuela

El 24 de abril recordamos la masacre que se llevó a cabo en Rana Plaza, Bangladesh, cuando cerca de 3 mil 500 mujeres resultaron entre heridas y muertas en 2013 por causa del desplome del Rana Plaza, edificio donde trabajaban para transnacionales del vestido y calzado en condiciones infrahumanas y por salarios inmorales. Desde entonces, la Marcha Mundial de las Mujeres eleva su voz para denunciar el capitalismo y sus maneras perversas de expropiación y explotación del trabajo productivo y reproductivo, especialmente de las mujeres, porque el Rana Plaza no está solamente en un lejano barrio de Daca, capital de Bangladesh, está en todos lados.  El capitalismo se reestructura permanentemente y utiliza los mismos mecanismos violentos, presentes desde su origen: apropiación de las tierras y de la naturaleza, explotación laboral, control de los cuerpos de las mujeres, violencia y poder militar. Esto significa que este sistema en sus diversas manifestaciones está directamente relacionado con el neocolonialismo, el patriarcado y con los intentos en todo el mundo de dominación de los pueblos e injerencias en las naciones. Las transnacionales organizan sus producciones diseminadas por el mundo, con interés especial en países como el nuestro, esperando o imponiendo legislaciones más flexibles, prebendas fiscales, inoculando corrupción y guerra para sostener sus planes y proyectos de usurpación de tierras, transformación de la agricultura familiar en agricultura para la exportación, pérdida del control sobre las semillas, y por tanto control sobre lo que comemos, y devastación de recursos naturales, sin importar pueblos, diversidad biológica o la contaminación generada. Todas estas prácticas quienes más las sufren son las mujeres que al perder sus territorios pierden también formas autónomas y soberanas de abastecer de alimentos a sus familias. Son obligadas a depender de los mercados de alimentos y a someterse a condiciones laborales infrahumanas como las que llevaron a la muerte a las mujeres del Rana Plaza. Si alguna vez se preguntaron por qué tanto ensañamiento internacional contra la revolución, es porque una de las propuestas es romper con este sistema que empobrece a los pueblos y que pinta rostros de mujeres a la pobreza. Romper con el yugo de las transnacionales significa la guerra, sea esta como las del Medio Oriente o sean no convencionales como la que estamos viviendo en Venezuela. Pero también significa un futuro digno para nuestras hijas e hijos. El 24 de abril estaremos movilizadas contra las transnacionales y su injerencia en la vida de las venezolanas en la Comuna El Sueño de Zamora, Coche. 5pm en el liceo Pedro Emilio Coll.

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