La biblioteca y su gente: El poder terapéutico de la lectura

Jufany Toledo

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No se requiere de mayor formación en promoción de lectura, para saber el efecto que un cuento, una narración oral o el arrullo de una nana, tiene en un niño a la hora de dormir. Tradicionalmente, el cuento ha sido utilizado, de manera intuitiva, por los padres, abuelos, y cuidadores de niños, cuando estos no desean dormirse. La lectura literaria puede constituirse en un verdadero bálsamo, cuando no se encuentran las respuestas acertadas ante situaciones de crisis, pánico, duelo, pérdidas o problemas de diversa índole.

El efecto terapéutico de la lectura ha sido comprobado en diversos estudios y proyectos enmarcados en la “biblioterapia”, que de forma genérica se refiere a la “sanación a través de los libros”. Esta técnica que se inició en 1949 comenzó siendo usada por los psicólogos; con el pasar del tiempo, el uso de la biblioterapia ha tenido diversos enfoques, sociológicos, religiosos, educativos o culturales, de acuerdo con la formación de la persona que maneje tal definición. En la actualidad, los promotores de lectura la conciben de una forma más sociocultural que clínica, centrada en una relación humana y sensible con los libros.

Los promotores de lectura más experimentados, saben hacer uso de los libros intencionadamente; ya que además de su función terapéutica, el cuento también posee maravillosas funciones de carácter cognitivo, que pueden influir en las maneras de pensar y de percibir del lector. En las colecciones de las bibliotecas públicas adscritas al Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas, se pueden encontrar diversos libros para coadyuvar en casos de niños afligidos o ansiosos, niños que han sufrido la pérdida de un ser querido, niños en situación de riesgo, niños con miedo, depresión, y con alguna discapacidad o diferencia que pueda generarles estrés.

Aún cuando existe muy poca bibliografía acerca de la biblioterapia, esta se ha venido usando en muchos lugares, con muy buenas intenciones y excelentes resultados, en proyectos de promoción de lectura en cárceles, hospitales, ancianatos, enfermos terminales, e incluso en planes de trabajo entre médicos y bibliotecarios. Al respecto, existen dos corrientes básicas: una plantea el ejercicio de la lectura por sí mismo, y la otra, que la lectura es útil solo si la elección de textos y demás actividades relacionadas con la lectura, son definidas intencionadamente. En cualquier caso, ambas corrientes reconocen el efecto sanador de la lectura. En estos momentos de convulsión socio-política que vive el país, debemos mantener a los niños alejados de la diatriba política y la confrontación; debemos preservarlos, reduciendo el tiempo de exposición a la televisión y a las redes sociales; en su lugar, les proponemos visitar las bibliotecas, tal vez la lectura les permita “ausentarse” de la realidad, a través de la magia, la belleza y la fantasía de un buen libro.

 

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