El nuevo mantra

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Cuando Carlos Andrés Pérez sentenció que hay dos cosas que no se pueden ocultar –la tos y el dinero-, delineaba una semiótica de la corrupción (anoten). La Cuarta República aportó varios axiomas para la semántica de este fenómeno genético-partidista: “A mí que me pongan donde haiga”. “Cuánto hay pa’eso”. “Aquí  roban porque no hay razones para no hacerlo” (Gonzalo Barrios). “Ser honesto es ser pendejo” (Uslar Pietri). Con admirable precocidad en la descomposición, el autoproclamado y  los suyos suman frases como: “Deja que eso se enfríe”. “Vamos a pasar eso por bola”. “Solo caen los roba gallinas”. Y hasta proponen un nuevo mantra, a saber: “Cese al sapo Calderón, Cucutazo de transición y dedos y manos libres”