Cómplices

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¡Aquí se roba porque no hay razones para no hacerlo! Esa fue una frase que nos dejó el compañero Gonzalo Barrios y que nosotros, militantes de la gallarda oposición venezolana, la mantenemos a pulso siempre que podamos, porque eso sí lo hemos cumplido al pie de la letra, en cambio esa vaina de cese a la usurpación y etcétera, etcétera, no nos ha llevado a ninguna parte. Dicen que hemos tenido mucho éxito única y exclusivamente robando, y eso es cierto, muy cierto.

Termina el año y ninguno de nosotros tiene moral para pedirle nada al Niño Jesús, porque da pena la vaina, después de todos los dólares que nos hemos chuleado, cómo carajo le pedimos también al Niño, dejemos, por ahora tranquilo al Niño lindo ante ti me rindo, y sigamos penando.

Y como todo el mundo sabe, se han creado un montón de sociedades: la sociedad civil, que nosotros defendemos siempre, la sociedad de responsabilidad limitada, y la sociedad de cómplices con responsabilidad ilimitada, esa es la mejor sociedad, esta sociedad de cómplices en la que nos hemos convertido, todos nos llamamos delincuentes y ladrones y cacos y malhechores, pero al mismo tiempo nos defendemos porque menos mal que estamos robando la ayuda humanitaria y lo de Citgo y lo de Monómeros, y el millón de dólares de Don Ramón, y por esa vaina no meten preso a nadie porque somos los mismos ladrones los que nos juzgamos unos a otros. Y lo malo es que ahora vienen las elecciones para elegir al presidente de la Asamblea en desacato, y por lo visto el interino encargado no tiene los votos y habrá que comprarlos, y ahí viene otro negoción que lo estamos esperando como caimán en boca de caño. Ya Ismael –Talanquera– García dijo que venía a votar si le garantizaban el traslado, ida y vuelta a su lugar de disfrute. Así que el 31 de diciembre, cuando se vaya el 2019, muchos de nosotros estaremos contando los verdes y las maduras.

El papá de Margot estaba viendo Con el mazo dando, y se puso de pie cuando vio el video del interino autojuramentándose y dijo: “Se fue el año y este hombre nos robó a todos. Ya está bueno ya”. Y se fue al cuarto y agarró la puerta y le metió ese coñazo tan duro, que un vecino gritó: “Llegó el pernil, carajo”

-Ven a mi casa esta Navidad-, me canta Margot.