Juguetes, juegos y la pedagogía del sexismo

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En la niñez se educa desde la pedagogía del juego, es en esta etapa que interiorizamos los roles que debemos cumplir y las normas a seguir en la adultez. Se instauran los primeros prejuicios y se nos enseña lo que para cada sociedad es políticamente correcto. Diversos estudios de especialistas señalan que los juguetes son una construcción psicosocial ya que estos tienen elementos biológicos, psicológicos y sociales, de ahí la complejidad de los mismos.

Por otro lado, la psicología del color ha demostrado que el comportamiento humano puede ser afectado por el color; éste, junto a otros factores, influye en la percepción de las personas y cómo se sitúan dentro de la organización social; determinando emociones, decisiones y acciones.

Desde los años 50 en EEUU, como estrategia publicitaria, se impuso para las niñas el uso del color rosa; asociado a la dulzura, a la inocencia, a la ternura, a lo romántico. Para los niños se definieron colores como el rojo, azul, amarillo, el naranja y el verde; colores que inspiran energía, vigor, asociados a la lealtad, confianza y seguridad, que estimulan procesos creativos y el sistema nervioso.
Si observamos los juguetes obsequiados estas navidades qué notaremos: A) ¿Los juguetes adquiridos en el mercado privado o los entregados por el CLAP fomentan el desarrollo emocional y cognitivo por igual tanto para niñas como para niños?, o B) ¿Los mismos responden tanto en sus utilidades, fines y colores a una estrategia de mercado sexista que afianza estereotipos de género?

Tanto en los ofertados por el mercado privado como en los entregados por el Gobierno Bolivariano, la pedagogía del sexismo, a través de los juegos, sigue muy presente a nivel de propuestas. La conclusión es la misma, para las niñas aquellos juguetes que educan para el desenvolvimiento en el ámbito del hogar y del cuidado de la vida (cocinitas, plastilinillas para elaborar postres y hamburguesas, máquinas de coser, muñecas bebés y la famosa Barbie, entre otras) mientras que para los niños aquellos juguetes que proponen lo público como espacio de acción, vinculados al uso de la tecnología: carritos, robots, pelotas, y a la violencia y la fuerza, como las armas, etc.

Valorar y reconocer el poder que realmente tienen los juguetes y los juegos en la niñez es tarea estratégica para profundizar nuestro Estado revolucionario si lo que pretendemos es romper con las lógicas del capitalismo.