Las derrotas de Tiburones

0

Cuando Tiburones de La Guaira era el gran favorito de la postemporada, luego de llegar en primer lugar en la ronda eliminartoria y haber eliminado a su rival moderno en la pelota criolla, Leones del Caracas, el equipo se desmoronó en la semifinal, ante el comodín Caribes de Anzóategui con cuatro derrotas consecutivas quedando fuera del certamen.

En el béisbol no hay enemigo pequeño y cualquiera puede ganar, pero el revés de Tiburones hay que analizarlo desde varias variables.

Con esta derrota ya suman 34 años sin ganar un título desde que en la temporada 1985-86 se titularon campeones por séptima vez en nuestra pelota cuando dieron cuenta del Caracas en siete juegos, con la denominada guerrilla (peloteros criollos aguerridos) en su fase final.

En esta ocasión después de numerosos años fallidos y de sufrimiento para sus consecuentes fanáticos, se vislumbraba que era el año, pero todo se derrumbó como cae un castillo de naipes.

Contra Caribes, el pitcheo respondió pero no se pudo batear como en la ronda eliminatoria. Luego se sumaron problemas entre jugadores con el mánager Reny Osuna,  evidenciados en el último cotejo cuando Osuna salió expulsado por el árbitro principal, Carlos Leal, tras protestar de manera airada el conteo de bolas y strikes. Osuna se salió de sus casillas y no solo insultó al oficial, sino que lo escupió. Una vez que parecía calmado y camino al clubhouse, hizo un reclam al receptor Luis Villegas y por poco se lían a golpes.

Fue el principio de un lamentable epílogo para el club que terminó en el primer lugar de la eliminatoria y para Osuna, que ganó el premio al Mánager del Año.

La Guaira cuenta entre sus seguidores a reconocidas personas de la política y de la comunicación social. Podemos citar entre algunos de ellos a Diosdado Cabello, Jorge Rodríguez, Jesús Farías y Cilia Flores, entre los políticos y a Norelys Rodríguez, Lil Rodríguez, José Domingo Blanco, Adriana del Nogal, Ildegar Gil, Felipe Saldivia, Antonio Rivero (Cabeza e Mango) y Juan Manuel La Guardia  del mundo de la comunicación. Pero todos tendrán que seguir esperando y nosotros como fanáticos nos preguntamos «hasta cuándo».

Entre las variables como causa de un nuevo fracaso destaca la inercia de los propietarios del equipo Francisco Arocha y Antonio José Herrera del Grupo Empresarial Tamanaco, quienes a pesar de recibir dólares del Estado no contratan peloteros importantes para el club. No buscan los refuerzos necesarios y solo piensan en ganancias por conceptos publicitarios y de taquilla.

Ojalá que Tiburones sea declarado patrimonio del estado La Guaira y que la comisión especial designada por el Consejo Legislativo de esa entidad tome la decisión de que sea el estado a través de la gobernación quien asuma las riendas de la novena deportiva y que la novena salada pueda jugar en Macuto, en el nuevo estadio

Esa sería una vía para ver si el equipo se dirige más temprano que tarde hacia un nuevo lauro luego de 34 años de sequía, y no tener que esperar que nuestros nietos sean los que disfruten del triunfo, como es el caso de mi nieta Alicia Gioconda Zárraga (Hija de Karina), de año y medio, quien desde pequeña es tiburona, formando parte de la generación de relevo de la tropa del litoral.

Mientras ese día llega, nos negamos a creer en maldiciones, pero vale la pena recordar un impasse protagonizado hace un lustro con el emblemático fanático de los Leones, Jesús «Chivita» Lezama, que concluyó en una “maldición Warao” hacia el elenco escualo. Todo empezó cuando el conocido “Corneta” fue expulsado del parque de la UCV durante un par de partidos en los que los Tiburones fueron homeclub, en respuesta a la decisión del Caracas de no dejar pasar a las tribunas a la Macuto Samba Show en los juegos en los que son dueños de casa. Lezama respondió a ese ataque lanzando una condena que retumbó en el clubhouse de la derecha del coso de Los Chaguaramos: “Soy Warao y el que se mete con un indio le va mal. Ese equipo no será campeón ni que venga Dios”, sacudió el oriundo de Tucupita. Y hoy, cuando el campeonato de este año es en honor de Lezama, no hay que creer en brujerías pero de que vuelan, vuelan. He dicho, por ahora.