Metro de Caracas alargó sus males hasta el 2020

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La prolongada espera en los andenes por la llegada de los trenes fue la molestia que más reportaron los usuarios del Metro de Caracas en enero de 2020. En la línea 1, por ejemplo, la demora tardó entre 20 y 30 minutos, mientras que en la línea 3, los usuarios debían aguardar unos 25 minutos, tanto en la estación Plaza Venezuela como en La Rinconada. Los pasajeros de las líneas 2 y 4 también se quejaron por el mismo percance, sobre todo, a finales de diciembre de 2019 y a principios de este año.

Esto se debe a la deficiencia de trenes en todas las líneas. Está estimado que en la línea 1 funcionen en horas pico unas 37 unidades, pero en enero solo han estado operativas 12, señaló un técnico del Metro que se negó a suministrar su nombre.

El Metro de Caracas, que tiene la titánica misión de transportar a unos 2 millones de usuarios diariamente, recibió el Año Nuevo casi con sus viejas penurias. El pronóstico sigue siendo reservado a juzgar por el análisis de los primeros días de funcionamiento del subterráneo caraqueño. Además de los retrasos, otra de las fallas reportadas por los pasajeros este comienzo de año fue la inoperancia de escaleras mecánicas y ascensores en todas las estaciones. Cada terminal tiene dañados en la actualidad, por los menos, tres de cada cinco elevadores, por lo que las personas con discapacidad deben ser bajadas o subidas a los andenes por sus familiares o por los buenos samaritanos.

Los usuarios también deben lidiar con el problema que representa viajar sin aire acondicionado en estaciones y vagones de los trenes en casi todas las líneas.

En octubre de 2019, el presidente del Metro, César Vega, señaló que se estudiaba un ajuste en las tarifas con el objeto de obtener mayores ingresos para gastos de mantenimiento. Agregó que se habían dado instrucciones para retomar el tema, se estaban haciendo comparaciones con otros países para llegar a una propuesta “ajustada a un criterio social, para que nuestro pueblo pueda acceder de manera segura, confortable y a un precio por debajo de los otros sistemas de transporte, pero ajustados a la realidad y que nos permita realizar las tareas de mantenimiento de este sistema”.

Esa realidad, ahora mismo, sigue siendo una promesa. Si bien es cierto que en algunas estaciones, y a determinadas horas, efectivos milicianos exigen boletos en los torniquetes, también es una realidad que en otras estaciones el servicio se sigue prestado gratis.

La falta de personal es otro factor que atenta contra el buen servicio. Las autoridades estiman que más de siete mil trabajadores han abandonado la compañía. Una parte se fue a otro trabajo y la otra emigró.

Ciudad Ccs/Juan Ramón Lugo

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En el ferrocarril piden más vigilancia

La anarquía, la falta de vigilancia por parte de las autoridades, así como la carencia de conciencia de los usuarios, son unos de los principales males que aquejan al Sistema Ferroviario Ezequiel Zamora, que cubre la ruta Caracas-Cúa. El gran dolor de cabeza de los pasajeros de este sistema, que transporta más de 2 millones de pasajeros diariamente, es la proliferación de vendedores ambulantes o “carameleros”, como también se les conoce.

Estos ciudadanos, hombres y mujeres, se dedican a vender toda suerte de mercancía dentro de los vagones, una vez que los trenes parten desde Caracas hacia el Tuy o viceversa. Los sujetos gritan, pisan a los pasajeros en su transitar por los pasillos que suelen estar abarrotados en las horas pico y, muchas veces, insultan a las personas que arriesgan sus vidas cuando les reclaman los atropellos.

El pasado 29 de diciembre ocurrió, en la estación Charallave norte, un tiroteo entre dos bandas de “carameleros” que se disputaban el control de las ventas en el lugar.

Unos dos sujetos armados dispararon a mansalva contra un grupo de personas que se encontraban en un andén. El ataque dejó como saldo a nueve personas heridas de bala. Todos fueron trasladados a los hospitales de Charallave y dados de alta posteriormente. Los trabajadores del sistema de transporte han señalado que los “carameleros” venden bajo la inacción de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), que son los encargados de la custodia del lugar y conocen esta situación.

Otro problema del ferro es que es muy sensible a los bajones de energía y, cada vez que hay fluctuaciones, el servicio debe ser interrumpido.

JRL

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Transportistas crean negocio negro

El calvario para los venezolanos que deben trasladarse en unidades del transporte público inició en 2017. Desde ese año comenzó la escasez de unidades, debido a que, según señalaron los propietarios, la falta de repuestos mantenía a las busetas fuera de servicio. Aparecieron las llamadas “perreras” en ese año y fueron un paliativo ante la poca cantidad de carros que prestaban este servicio.

Luego, al año siguiente, con el aumento progresivo de las tarifas del pasaje, las unidades fueron reapareciendo en las calles, como por arte de magia. Los usuarios comenzaron a protestar, dado que no podían costearse el pago de los pasajes, debido a la falta de efectivo y a que debían tomar entre dos y tres camioneticas para poder hacer una ruta que antes la cubría una sola unidad.

En 2020 las realidades del transporte superficial se han adaptado a los nuevos tiempos. Ayer, en una entrevista para Unión Radio, Hugo Ocando, presidente del Bloque de Transporte del Oeste, admitió que el pasaje debe ser dolarizado, porque el costo actual en bolívares soberanos no permite cubrir las necesidades del gremio. Sugirió 0,60 centavos de dólar para la tarifa urbana.

Admitió que, debido a la crisis económica, los transportistas han creado “un negocio negro” y los choferes han decidido abandonar las líneas organizadas para “piratear” en otras rutas. Esto es lo que se conoce como la segmentación de los tramos largos, los cuales han sido “partidos en pedazos” por los choferes, para cobrar entre tres y cinco pasajes a los usuarios, quienes antes hacían el mismo recorrido en una unidad y un solo pago.

JRL

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La electricidad aún en combate

Parece que la situación con la energía eléctrica se hubiese calmado, así lo percibe el caraqueño solamente. Desde aquel apagón nacional, nuestro SEN (Sistema Eléctrico Nacional) quedó afectado seriamente, contando los últimos ataques en las pasadas fechas decembrinas.

Fuera de la capital, varios estados siguen con el apagón a cuestas, como son Zulia, Táchira, Mérida y Trujillo, siendo el primero el más afectado desde el miércoles 22. Al respecto la cuenta de Corpoelec en Twitter respondió que el “personal operativo está activado para realizar maniobras, a fin de restablecer de manera progresiva el servicio eléctrico en la Costa Occidental”.

Mientras, los planes de recuperación no han cesado, pudiendo alcanzar para finales del año pasado el mantenimiento y la rehabilitación para potenciar al SEN con 4.060 megavatios (MV) y la recuperación de cinco unidades hidroeléctricas que le brindan un 67% de confiabilidad al Sistema Eléctrico Nacional, lo que significaría para la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar, en el Guri, estado Bolívar, una recuperación del 70% según el ministro Freddy Brito.

El aseo urbano requiere atención

La parroquia Candelaria puede ser un punto de referencia para diagnosticar la realidad del aseo en la ciudad. Elizabeth Navarro, dirigente comunal de la zona, nos plantea que este servicio sufre múltiples altibajos.

La imposibilidad de generar una cultura del reciclaje, de garantizar una recolección de desechos efectiva, unida al estado de deterioro de contenedores y el incremento de diversos espacios abiertos de la ciudad, donde se acumula basura de forma indiscriminada, producto del incremento de desechos del comercio privado y de la venta informal, generan un caos que afea la ciudad, que viola las medidas sanitarias y exige mayor compromiso de los ciudadanos y las instituciones públicas para darle solución.

Desde la oficialidad y el poder popular se ha impulsado la creación de brigadas para la atención de los servicios, pero no ha sido suficiente.
En diciembre pasado se elevó el número de trabajadores y el servicio de camiones recolectores, pero aun así no es suficiente, se requiere profundizar la atención directa y sensibilizar a la ciudad ante esta realidad.

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A la espera de una Cantv eficiente

Desde el pasado 6 de enero, la empresa telefónica estatal se encuentra bajo la dirección de la ministra de Ciencia y Tecnología, Gabriela Jiménez, bióloga, y encargada de esa cartera desde junio de 2019. Las primeras acciones de este año para la Cantv se dieron a conocer por la red social Twitter este miércoles: “Presidenta de Cantv @Gabrielasjr anuncia gira nacional de trabajo por cada estado, para recuperar los servicios en conjunto con las Mesas Técnicas de Telecomunicaciones”, y añadió que estas mesas técnicas tienen como objetivo el control y seguimiento de las telecomunicaciones por las comunidades organizadas.

Tras una década de quejas por el decaimiento del servicio, inacción y falta de respuestas, bajo la presidencia de Manuel Fernández, la línea estratégica parece ser la innovación. Los problemas, ya conocidos y padecidos por todos, se acentuaron o aumentaron desde el apagón nacional del año pasado y permanecen latentes con la única respuesta de: “No hay sistema, y sin sistema no hay forma de recuperarlo”.

¿Qué es de la vida del plan de internet de alta velocidad por fibra óptica?

Es, entre otras cosas, una de las preguntas sin respuestas que lega la antigua dirección a esta nueva gestión de Jiménez. En agosto del año pasado se anunció un plan de inversión especial para el Plan Fibra Óptica Llega al Hogar, “el cual nos va a permitir llevar internet de alta velocidad a las oficinas y hogares”, habría dicho el presidente Maduro.

Al respecto, lo que poco se conoce de aquella reunión con las mesas técnicas de telecomunicaciones es lo que parece ser un esfuerzo mancomunado entre las comunidades. “Yo invito a las mesas técnicas de telecomunicaciones a crear, a levantar indicadores de inclusión digital, a profundizar la democracia. Solo con la participación comunitaria lograremos un mejor manejo de las tecnologías”, dijo la ministra.

¿Y la señal que nos une?

El eslogan de la empresa estatal de telecomunicaciones Movilnet se encierra en una pregunta, aún con dos millones de usuarios menos que han migrado a otras líneas telefónicas debido al mal servicio, de su data de unos 16 millones.

Hay que recordar que en mayo del año pasado se habló de la creación de una Corporación Nacional de Telecomunicaciones que agruparía “a todas las empresas socialistas y privadas en materia de telecomunicaciones”, dijo Maduro para ese entonces. Al frente estaría el director de Conatel, Jorge Eliécer Márquez quien detallaría además que trabajarían en conjunto con la empresa multinacional Huawei para “recuperar la plataforma tecnológica de Cantv, que no recibe el mantenimiento adecuado desde hace algún tiempo, mejorar la banda ancha principalmente, pues una avería podría ser grave”.

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“El agua es un calvario. El gas, otro”

Venezuela presidió en 2019 el Foro de Países Exportadores de Gas, que tiene dentro de sus objetivos “apoyar los derechos soberanos de sus miembros sobre sus recursos de gas natural y usar dichos recursos en beneficio de sus pueblos”. En Caracas, desde la acción pública y el trabajo comunal, se han instalado mesas de gas en alianzas con consejos comunales y Clap, que articulan con los prestadores del servicio y notifican los días de distribución en la comunidad.

Más allá de este esfuerzo, Alejandro Serrano, habitante de La Pastora, nos comenta que en su barrio el gas doméstico se vuelve pesadilla para quienes dependen de la bombona y asevera que no se ha logrado normalizar la distribución del servicio en la comunidad.

A mucha gente le toca madrugar, hacer colas interminables, perseguir al camión por los sectores, a veces perder tres días o más esperando en la calle o, en el peor de los casos, pagarlo a precio de bachaquero.

En el caso del agua, el crecimiento demográfico y las nuevas viviendas, sumados a tubos matrices rotos, botes indiscriminados, incumplimiento de cronograma de suministro y dificultad para el Estado de adquirir repuestos, entre otros factores, han deteriorado el servicio.

Luis López, músico de San José,expresa que el agua siempre fue una pesadilla. La revolución regularizó el suministro y garantizó agua hasta tres días por semana.

Pero todo cambió luego del sabotaje eléctrico. El racionamiento arreció sin generar un cronograma de abastecimiento. En algunos sitios llega interdiario, en otros una vez por semana y en zonas críticas pasa un mes. Hay cisternas que venden agua en dólares y han proliferado cientos de tomas de agua en sitios abiertos de la ciudad.

El agua puede llegar a un sector y a otro no y la solidaridad se activa. La gente ha adquirido mangueras que circulan por la calle y permiten que llegué agua a muchas casas, aunque la solución general aún está por llegar.