América Latina contiene una historia de violaciones

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Alba Carosio investigadora

Ante el incremento de feminicidios en el país a inicios del 2020 y preocupados por las acciones de los movimientos feministas, nos permitimos conversar con la profesroa Alba Carosio en nuestra sede para compartir su visión en este momento.

— Si nos tocara abordar los orígenes del feminicidio en América Latina, ¿qué nos dirías?

— La historia de América Latina es la historia de una mujer violada. La raíz principal es el patriarcado, que sostiene que el hombre es el dueño de todo y que la mujer solo es un objeto de la conquista, y lo peor es que esta visión está inmersa en los sistemas educativos. El feminicidio siempre existió, pero no lo habíamos tipificado, no en la proporción que lo vemos hoy.

En América Latina tiene raíces muy mezcladas. Se funda con la violencia. Contingentes de
conquistadores violan a las mujeres como monedas de cambio que Cortés, que Pizarro, se
intercambiaban entre sí.

La historia de América Latina es una historia de violación sobre el cuerpo de las compañeras indígenas y afrodescendientes. Tiempo después de la invasión de España es que llegan las esposas, pero la primera avanzada de la conquista fue de hombres ejerciendo violencia sexual contra la mujer. En México eso está muy claro, hay un insulto: “El hijo de la chingada”, la chingada es la violada. Desde pequeña siempre escuché a mi madre hablar con horror del marido que le pegaba a la mujer. En el proceso de izquierda es indudable la discriminación política, existe un punto donde las mujeres eran menos iguales, me inicié en la liga feminista de Maracaibo, en el Primer Encuentro Nacional Feminista, Maracaibo 1979.

— Y en Venezuela ¿cómo se origina, cuándo toma cuerpo?

— En Venezuela el feminicidio tiene varias raíces, la principal es el patriarcado, sentir que el ser humano masculino es el dueño de la pareja que tenga, puede elegir las mujeres, que toda mujer puede ser objeto de conquista quiera ella o no. Todo eso está en la educación, que viene profundamente de la Conquista. También hay algunas culturas indígenas en las que eso fue posible, como entre los mexica y los aztecas, la mujer podía repudiarse y venderse como esclava, era una propiedad, es el patriarcado inmerso en la cultura con mucha ramificación.

— Acciones en América Latina

— A partir del surgimiento de movimientos de mujeres y grupos feministas, en 1970 se comienza a ver ese problema del maltrato a la mujer. En 1982 se hace en Bogotá, por iniciativa de las compañeras venezolanas Yolanda Melo y Soraya Martínez el Encuentro Latinoamericano y Caribeño de Mujeres donde compañeras de República Dominicana llaman la atención sobre la violencia de género, debido al asesinato de las hermanas Mirabal, ordenado por Trujillo, donde se mezcló la agresión política con el espíritu de propiedad que sobre las mujeres creía poseer Trujillo al igual que muchos dictadores latinoamericanos. En la Convención Belen do Para, de 1994, se logró denunciar las agresiones a las féminas y la ONU tomó cartas en el asunto. América Latina fue pionera en la lucha contra la violencia de la mujer y los diferentes movimientos sociales lo han hecho visible.

—¿Cómo abordar esta problemática desde la sociedad?

— Todos los frentes a la vez. La mujer debe entender que no es propiedad de nadie, reimpulsar y promover reunirse en grupos de conciencia, donde se reflexione, se tomen acciones y se trabaje con los hombres para que entiendan que no es fuerza física y poder lo que da derecho a abusar de la mujer, sino respeto y amor a la vida lo que lleva a vivir con dignidad.

— ¿Cuál cree Ud. que ha sido la contribución de Venezuela y la Revolución Bolivariana en la lucha contra el maltrato a la mujer?

— La declaratoria del presidente Hugo Chávez de Revolución Feminista legitimó el feminismo, le dio soporte y legalidad a las ideas. Pero no es suficiente, de allí se debe pasar a dar vida a las realidades de la ley. Ante los feminicidios la ley debe actuar para que no haya impunidad. La administración de justicia debe hacer su trabajo. Es importante que a su lado existan administradores de justicia, policías, tribunales y un TSJ con suficiente formación, a los que se les permita actuar con severidad, que no subestimen la denuncia y valoren la gravedad de cada caso.

— La ley en Venezuela se está profundizando. ¿Piensa Ud, que aún existen algunas limitaciones jurídicas?

— El Código Penal venezolano, de 1936, deriva del Derecho Romano, y una cultura patriarcal de las más bravas. No tipifica muchos crímenes y condena cosas como el aborto, la eutanasia. Aún se tienen deudas en lo jurídico, muchos problemas se mantienen por la caducidad de este Código y hace que permanezcan discriminaciones contra la mujer.

— ¿Cuál debe ser el rol de la institucionalidad?

— Hay que trabajar con la administración real y la ética revolucionaria no es posible que se diga que se trabaja por la justicia o se es revolucionario y en la práctica o la vida privada se haga lo contrario.

— ¿Qué es necesario hacer para contribuir a disminuir la violencia de género y la agresión sexual?

— Trabajar profundamente con la administración de justicia. La Comisión de Justicia de Género del TSJ debe ser más activa. Reforzar educación, valores, ética y militancia revolucionaria. La Iglesia debe trabajar por el bien humano y no tapar crímenes de pederastia.

— ¿Qué opinión le merece la situación de las venezolanas en el exterior?

— Todas las migraciones tienen rostro de mujer. La venezolana ha sido sui generis, por la trata. Porque no migran solo para realizar labores de servicio de adentro, son mujeres que van a asumir otros roles. Por ello, la mujer común de otros países se siente invadida, intimidada por tanta belleza, y el hombre puede pensar que ella es objeto sexual del que puede disponer.

— ¿En qué sitial se ubica la mujer venezolana en general?

— La venezolana está a la altura del momento que le toca vivir. La mujer supera los obstáculos, lidera el trabajo comunitario, se incorpora en procesos sociales, en los Clap, carga el agua, la comida, resuelve la crianza de los hijos y dentro de la sencillez su vida se ha ido manteniendo. Puedo afirmar que la revolución bolivariana descansa sobre los hombros de la mujer.venezolana

— ¿Cuál es la agenda feminista venezolana hoy?
Son cuatro puntos: La violencia de género; La prevención de embarazo, derechos sexuales y reproductivos; El trabajo como acción humana y el sitial de la mujer y el trabajo, y La participación política más igualitaria de la mujer en la Revolución Bolivariana.

Biografía mínima

Alba Carosio es activista feminista comprometida con los movimientos sociales en defensa de la mujer. Licenciada en Letras de la Universidad Pontificia de Argentina y licenciada en Filosofía de la Universidad del Zulia, es doctora en Ciencias Sociales de la UCV. Como activista de derechos humanos de la mujer forma parte de la Araña Feminista. Investigadora de los distintos movimientos feministas de América Latina. Es investigadora en Estudios Feministas y de Género, con énfasis en el Pensamiento Latinoamericano. Coordinó el Grupo de Trabajo CLACSO sobre Feminismos y Alternativas Civilizatorias. Profesora titular de la UCV y profesora invitada en CLACSO. Investigadora del Celarg y del Centro Internacional Miranda. De sus publicaciones destaca Feminismo y cambio social en América Latina.