Adelis Fréitez: “Tonadita, tonadita, dónde te has ido tonada”

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Se me ocurre cantar de una manera pegajosa aquel merengue simpático que aprendí en la escuela, al caletre, en unas clases de cuatro …más allá de no sé dónde, tampoco se sabe cuándo, dicen que sale un espanto… que lo vieron no se sabe ni dónde ni cómo ni cuándo ni porque andaba espantando… ese ritmo atravesao que nos dejó Adelis Fréitez y que resolvió dejarlo tranquilo el primer día de febrero de este año.

Se diría que de todo su repertorio, la de El Espanto es una de las más traviesas, tarareadas y replicadas en diferentes voces como la de Cecilia Todd, Serenata Guayanesa y fue cantada en Corea y en China por la agrupación de Adelis, “Caraota, Ñema y Taja´”. Le siguen Los dos gavilanes y De donde viene el cocuy, y tantas más también populares y cada una de ellas con una historia anecdótica.

Lo habilidoso también detrás, en aquello de Adelis de agarrar en el aire frases de su infancia para componer a un espanto que viene del susto de sus hermanos en su pueblito larense, Cuara. Ese muchachito que le tenía miedo a la oscuridad y que sus hermanos se empeñaban en asustar: “no vayas a mear tan lejos oíste, que te va a salir un muerto sin cabeza y con el dientero pelado”. Así iba combinando retazos para “retar la imaginación de los niños y arrancárselos al vicio de la televisión”, decía el compositor.

Vivir para cantarla

Sus golpes larenses quedaron escritos, casual y oportunamente en un libro que él mismo cuenta, más sus 74 años de vida de pie a cabeza, (en Vivir para Contarla de la Editorial El Perro y la Rana (2018). Siempre regresaba a la “tierra de la matraca” a revolverse la inquietud musical con un amasijo de tradiciones. “Me despertaba con ese canto y me quedaba un ratico en la cama, tratando de llevar la letra que había compuesto con la música de los gonzalitos que, en esa época, les llamábamos gonzaliscos. Es un pajarito amarillo y negro muy parecido al turpial”.

Su talento llegó a irrumpir en los años 70´ cuando participa como cantante de un grupo de arpa, cuatro y maracas, para luego colaborar como bajista de una agrupación gaitera y de una orquesta de salsa, hasta que en 1981 fundó la agrupación “Carota, Ñema y Taja´” donde funge como uno de sus músicos, además de ser su promotor, cantante y principal compositor.

Cada una con un motivo, canciones que según él pasaron por un estado de cierta inconsciencia, “que me han quedado bonitas y que, al poco tiempo, el pueblo las anda tarareando por ahí”: Acidito; El Cardenalito; Negra la Quiero; Policías y Malandros; El Gallo; Dele que son Pasteles; El Gran Saqueo y otras.

“Cuando me llegue la muerte, la recibo con un beso. Al que le toca, le toca. Yo no me muero por eso”, escribió Adelis en algún momento.

Ciudad CCS / Francis Cova / Fidel Antillano