El teatro como transformador y orientador social

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José Gabriel Núñez, dramaturgo venezolano presente en el primer conversatorio del Instituto de Artes Escénicas y Musicales (IAEM), realizado el pasado jueves 13 de febrero, expresó que el teatro “contribuye en los grandes cambios sociales. De todas las artes, es la que está más cerca de las ideas del ser humano, y el que le dice de manera directa si está equivocado o no”.

En conversación con Ciudad CCS, afirmó que su experiencia como seguidor de las causas de izquierda, e incluso guerrilleras –desde muy joven- le abrió las puertas para desarrollar su creatividad, “y me pusieron en contacto con las realidades políticas que estaban ocurriendo”.

Es autor de numerosas obras teatrales, entre las que se comprenden: Los peces del acuario (1966); El largo camino del Edén (1970); Quedó igualito (1973); El llamado de la sangre (1980); Pobre del pobre (1998); Casa de sangre y cenizas (2014); Preñaditas (2016); sin embargo, para convertirse en un dramaturgo reconocido (Premio Nacional de Teatro 2002-2003), se formó en los tiempos de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, en la clandestinidad junto a otros jóvenes que se prestaban libros, prohibidos en aquella época.

“Me prestaban libros que se tenían que esconder. Todo era clandestino, era una gran aventura”, contó.

-Los estudiantes nos fugábamos -continúa Núñez- para hacer una reunión o manifestación. Cuando entré a la universidad sí estuve ligado al movimiento de la guerrilla, aunque sin ser guerrillero, sino como colaborador.

Tuvo como maestro y amigo a César Rengifo, que “me enseñó muchísimo (…) En un momento me dijo: que el creador que se mete su obra a un dogma, pierde la libertad; eso me marcó, porque se relacionaba con lo que siempre he buscado: la libertad.

Después de la dictadura de Pérez Jiménez hubo cambios en el teatro, comentó, siendo los años 80 su época de mayor apogeo, donde hubo festivales nacionales e internacionales.

“Sin embargo, a través del tiempo, muchas instituciones desaparecieron. No veo una dramaturgia fuerte y sólida, porque muchos autores son desconocidos. La dramaturgia no se publica como debería”, denunció.

Por otra parte, expresó que se han creado –por medio de entidades públicas- una serie de proyectos que involucran más a la comunidad. No obstante, “hay que tener un proceso educativo donde el teatro no se vea solamente como un entretenimiento sino como un arte”.

“El teatro orienta al ser humano los caminos que deberías tomar, porque tiene una ventaja sobre las otras artes: la palabra dicha”, mencionó.

-La función del teatro es político-social –concluye Núñez- pero sin que imponga. El dramaturgo español Ramón María del Valle-Inclán, expresó que el espectador debería salir de la sala de teatro totalmente cambiado.

Así deben ser las artes escénicas.

 

Ciudad CCS / Stiven Rodríguez / Foto cortesía: IAEM-Arturo Moreno