Igor Delgado Senior: La oposición está haciendo el ridículo

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Abogado. Humorista. Escritor. Ganador del concurso de Literatura Humorística Pedro León Zapata en 1976. Ganador del concurso de Cuentos de El Nacional 1990. Entre sus libros está: Sexo sentido y otros cuentos.

— En un país donde se ha publicado tanto libro, ¿por qué no había un libro publicado de Kotepa Delgado, quien siempre decía: “Escribe que algo queda”?

— La recopilación y selección del material presentaba algunos problemas derivados, en primer lugar, del largo trabajo periodístico realizado por Kotepa en diversas publicaciones desde l935 hasta su deceso en 1998. En segundo lugar, porque muchos de los textos humorísticos aparecían sin firma, y resultaba difícil establecer la autoría de los mismos, salvo minuciosas pesquisas. Y además porque Kotepa, ajeno a los brillos intelectuales de un libro personal, no colaboraba en el proyecto, pues estaba más pendiente de otros quehaceres. Hubo varios intentos fallidos en la tarea compilatoria, entre ellos los de sus amigos Adolfo Herrera y Manuel Caballero (luego asilado en la Fundación Rómulo Betancourt); y por fin se unieron dos circunstancias para la publicación: una, que aparecieron varias cajas con artículos de Kotepa, recortados de la prensa por él mismo; y dos, la propuesta de la Editorial El Perro y la Rana de efectuar una publicación de textos kotepianos.

Enseguida, mi esposa y yo, al grito de “manos a la obra y obras a la mano”,procedimos a transcribir y organizar los textos.

— ¿Qué pasó con la columna y el humor y Fuegos de palabras de Igor Delgado?

— Yo comencé mis vivencias de humor en La Pava Macha, como hijo de Kotepa y chofer que lo llevaba a las reuniones semanales, y me quedé deslumbrado porque esos encuentros constituían una fiesta de la inteligencia, una kermesse del gracejo, un paradigma de los juegos de palabras (recuérdese que allí, además de Kotepa que era el director, participaban, entre otros, Zapata, Régulo, Aníbal Nazoa, Caballero, Claudio Cedeño, Otrova Gomas, Luis Britto García…). Yo observaba y callaba, y una vez que me correspondió el honor de leer en voz alta el material, deslicé subrepticiamente un articulito mío para que lo juzgara el colectivo. ¡Oh sorpresa!, el texto fue aprobado para su publicación…y yo me mantuve callado por fuera pero orgullosísimo por dentro. Así empecé a emborronar cuartillas humorísticas. En el año 1980, inicié en el diario El Nacional la columna Fuegos de Palabras, que concluyó en el año 2003 por reacción reaccionaria de los dueños de periódico, a quienes ya no les gustaba mi presencia ni la de lúcidos y combativos compañeros de página como Luis Britto García, Earle Herrera y Roberto Hernández Montoya. En pocas palabras, “nos rasparon a todos”.

— Hay quienes dicen que los humoristas no pueden apoyar al gobierno, porque el humor siempre está contra el poder, ¿será verdad?

— Se trata de una falacia de petición de principio, o sea, dar por cierto algo que se basa en un segundo elemento que no está comprobado; pero aparte de la cuestión retórica, solo diré que esa vaina es una tremenda mentira. Además, mete en un mismo saco a todos los humoristas, y determina como de absoluta certeza que “el humor siempre está contra el poder”. Para rebatir esto último, bastaría el apunte de que El Morrocoy Azul, nuestro semanario humorístico más prestigioso, siempre manifestó su apoyo al presidente Medina.

— ¿El humor involuntario que está haciendo la oposición en Venezuela no le parece un exceso?

— No están haciendo humor involuntario, están haciendo el ridículo.

— Ante el bloqueo y las sanciones, al que Estados Unidos ha sometido al país, ¿qué hacer?

— Estados Unidos mediante bloqueos y sanciones a Venezuela y otros países ha vuelto trizas el sistema jurídico internacional (para no decirlo con las malas palabras del caso); y uno como mortal corriente y común se sorprende de la impunidad del imperio, y después de la sorpresa nos inunda la ira, y al cabo de la ira queremos inscribirnos en la milicia de la tercera edad, y más tarde nos tomamos un calmante caliente o una cervecita fría y volvemos a la sorpresa del comienzo, y así van transcurriendo los días y los días en esa rueda de sentimientos sin fin. Pienso, más en serio, que nuestro gobierno está en la línea correcta de enfrentar tales agresiones económicas y diplomáticas, con el criterio geopolítico de apelar a la ayuda y solidaridad de otras naciones, lo otro sería…(vamos a unos comerciales y seguimos en la próxima entrevista, chao).

Ciudad CCS / Roberto Malaver