Práctica de la halterofilia debe ser bajo supervisión

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Fisioenacción

Decir que la demostración de la fuerza mediante el levantamiento de pesas es tan antigua como la historia de la humanidad no es algo exagerado. Desde tiempos inmemoriales las personas que de gran fortaleza física trataban de demostrar a los demás su potencia, compitiendo entre ellos, con la intención de establecer quién era el más fuerte levantando rocas y/o hierros, entre otros objetos.

Muchas veces se cree que los entrenamientos con pesas deben hacerse con poco peso y de forma controlada para tener efectos beneficiosos, ya que si hay demasiada carga, es más fácil lesionarse, pero si vamos a la realidad cada atleta si es entrenado por personal calificado y está en las condiciones físicas adecuadas para soportar las cargas de peso correspondiente para ello, las probabilidades de sufrir daños serán menores.

Para empezar a hablar de lesiones en esta disciplina, además olímpica, les comento que los hombros, antebrazos, codos y muñecas en primer lugar experimentan rupturas musculares, tendinitis, estrés oxidativo y fracturas, luego surgen las lesiones en rodillas partiendo de que la posición inicial para hacer el levantamiento les acarrea una carga considerable de peso.

Estas lesiones van desde un simple desgarro muscular, desgaste importante del cartílago rotuliano (condromalacia), hasta lesiones más severas como las de menisco y ligamentos, en el caso de la columna lumbar cabe destacar que todos los levantamientos incluyen una sentadilla, por lo tanto el mal calentamiento y estiramiento de la musculatura de la espalda, la mala técnica y el exceso de peso en estas zonas las hace vulnerables.

El dolor lumbar antes, durante y después de levantar peso prende las alarmas en un practicante de este deporte ya que la mayoría de las lesiones son tipo muscular o ligamentario, pero es posible también que se presenten enfermedades degenerativas discales (espondilosis, espondilolistesis) las cuales se manifiestan por concentración de peso de manera inclinada en las vértebras lumbares, produciendo un cizallamiento en los discos intervertebrales.

En casos de dolor lumbar con medidas conservadoras puede ser tratado, sin embargo, si el dolor es repetitivo o si hay compromiso neurológico de tipo radicular, debe recurrir a un médico especialista y pensar seriamente en hacer cambio de la actividad deportiva sobre todo si llega a requerirse un manejo quirúrgico. Recomiendo que no se inicie esta práctica sin tener cierto nivel de acondicionamiento físico y sin someterse a un examen médico general, además de tener la alimentación adecuada, masa muscular, así como la orientación del personal especializado.

Ciudad Ccs/Ydalmis Bravo