Ernesto Cardenal es poesía, fe y rebeldía revolucionaria

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“Tiempo, yo te odio. Aunque sin ti no existiera. Y por tu pasar moriré aunque por tu pasar nací. Como San Francisco de Borja yo quiero ahora amar a alguien a quien no toque el tiempo y que alquilemos un cuarto donde la noche no pase ni se apaguen uno a uno los anuncios de neón”, poema del nicaragüense Ernesto Cardenal.

Hombre de grandes ideales, que en sus manos llevaba la fe y rebeldía revolucionaria, pero en su corazón guardaba un profundo amor por la libertad. Insigne poeta, sacerdote, teólogo, escritor, traductor, escultor y político, nacido en Granada, Nicaragua, el 20 de enero de 1925.

A lo largo de su vida desempeñó diferentes roles con una misma causa: la liberación de su país. Fue uno de los más destacados defensores de la teología de la liberación en América Latina, fiel adepto de una revolución desprovista de venganza, colaboró estrechamente con el Frente Sandinista de Liberación Nacional en la lucha contra el régimen de Somoza, se destacó como ministro de Cultura tras el triunfo de la Revolución Nicaragüense en 1979.

Por su obra poética, fue galardonado en varias ocasiones, recibiendo en 1980 el Premio de la Paz del Comercio Librero Alemán, en 2005 el Premio Ondas Mediterráneas, en 2009 el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda y en 2012 le fue otorgado el Premio Reina Sofía de poesía Iberoamericana. Entre sus versos destacan: Homenaje a los indios americanos, Al perderte yo a ti, Tiempo, yo te odio, Amanecer, La mañanita.

El poeta falleció a sus 95 años, el pasado domingo 1° de marzo, en Managua (Nicaragua), dejando su historia, poesía y lucha revolucionaria como un legado que vivirá por siempre en la memoria de los latinoamericanos al recordarlo.

Ciudad CCS / Emily Cazorla