¡Vuelve a tu canto de turpial, Chávez!

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Se dice que cuando alguien bueno muere en los llanos se le despide con todos los honores. Eso pasa, sobre todo, cuando se trata de un músico. Por eso, no podía ser menos el hasta luego al Comandante Hugo Chávez, el presidente cantor que dejó un profundo pesar en el pueblo que lo quería y aún lo recuerda.

En medio del dolor merecía un tributo, sí, y de repente salieron de la nada unos cuatros, guitarra, tambores y unos cantos de la nada en la capilla ardiente de la Academia Militar, en Los Próceres, aquellos días tristes de marzo de 2013.

Las personas pasaban al lado del féretro con mucho dolor a despedir a Chávez, mientras los cantores entonaban temas de Alí Primera que tanto le gustaban a él y tantas veces también cantó en algún “Aló, Presidente” o, incluso, en una alocución en cadena nacional.

Los que mueren por la vida

¿Quiénes fueron esos cantores? Se trataba del Frente de Creadores Militantes que mostró con su música su amor por el Presidente. Alí Alejandro Primera, Sandino Primera, Amaranta, Pinky, Centauro Saher, José Alejandro Delgado, Gino González y otros tantos mostraron su amor al presidente Chávez con los temas “Canción mansa para un pueblo bravo”, “La soga” y “Tín Marín”, para culminar con “Los que mueren por la vida”, donde se unió Adan Chávez y Ernesto Villegas, además de una delegación de músicos de Bolivia.

“Fue un hecho fortuito. Un grupo de cantores estábamos afuera en Los Próceres cantando con la gente con cuatro, tambores, guitarra, amainando el dolor. Florentino Primera recibió una llamada de alguien que lo invitó a pasar a la Academia y pidió que nos dieran acceso.

Nos llevó al lugar donde estaba Chávez y nos sentaron en unas sillitas. Estábamos esperado el permiso de la Casa Militar, pero tomamos por asalto el lugar y comenzamos a cantar”, cuenta Centauro.

De hecho, recuerda que fue un momento difícil y súper doloroso. “Estábamos muy golpeados. Logramos que fuera sin protocolo. Fue bastante espontáneo. Madrugamos a la gente de la organización. No había micrófonos, fue a pura garganta. Lo despedimos cantando”.

Así lo recuerda también José Alejandro Delgado: “fue un momento verdaderamente conmovedor, muy extrañamente hermoso, sublime. Cuando cantamos al féretro, empezamos a escuchar unos tambores y flautas. Era una delegación grandísima de bolivianos que venía con sus wiphalas, flautas y tambores a tocar de manera mágica. Se fue armonizando con lo que tocábamos y fue impresionante”.

Por eso, Delgado asegura que en ese momento aprendieron a vivir con “ese duelo extraño porque no nos dejaron llorar a nuestro fallecido. Tuvimos que ponernos las botas y batallar hasta hoy. Eso fue uno de los momentos más fuertes en el rol del arte”.

Adiós en dolor mayor

Florentino hizo también lo propio con la Chiche Manaure, Pinky y otros cantores cuando en otra ocasión entonó “Adiós en dolor mayor”, letra de su padre Alí, y de manera emotiva le añadió su grito “¡ningún adiós, carajo!”, para darle paso a “Abrebrecha”, “Camarada” y “José Leonardo”.

Luego vendrían las chicas de SurConciente a entonar “Son los sueños todavía” del autor Gerardo Alfonso.

José Montecano también se hizo presente con “La canción del lunerito” y repitiera “Adiós en dolor mayor”.

Bien sabían estos cantores que Chávez era amante de las letras de Alí Primera y, mucho más, de la música llanera. Por eso, Reynaldo Armas no podía faltar en el tributo de capilla ardiente con arpa, cuatro, maracas y su indiscutible voz. Comenzó con “El credo”, siguió con “Barineando” y dijo entre cada canción: “Usted, Comandante, reivindicó a mucha gente humilde de su país, de su pueblo. Por eso, Comandante, le estaremos eternamente agradecidos”.

Luego, Armas dio paso a su hermano menor, Adelis Chávez Frías, para entonar uno de los temas que tanto le gustó: “Flor sabanera”.

Corazón del pueblo

Hasta el teniente Juan Escalona, quien fue edecán de Chávez y ahora es capitán, se mostró como cantante llanero al ofrecerle un homenaje a su jefe con “Alma bolivariana” y cerrar con su grito “¡Qué viva mi comandante!”. Ahí mismo entró Rogelio Ortiz para cantar “Soledad” y otros músicos llaneros continuaron con “Laguna Vieja”, “Llanera”, “Pajarillo” y “Llano adentro” en la voz de José Magallanes.

Mucho menos podía faltar Cristóbal Jiménez con el pasaje “Poesía, copla y sabana” de Thelmo Ojeda, que cantó en varias ocasiones con Chávez.

Luego vino la ceremonia oficial con la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar que ofreció como ofrenda musical un popurrí con el “Alma llanera”, “Linda Barinas”, “Fiesta en Elorza” y “Venezuela”, bajo la batuta de Gustavo Dudamel.

Omar Erique, Hany Kauam, el “Potro” Álvarez y Los Cadillac’s no faltaron tampoco para rendirle tributo con la canción “Chávez, corazón del pueblo”, que formó parte de su campaña electoral en 2012.

Hasta el dúo cubano Buena Fe vino al país a despedirlo y le dedicó al Comandante el tema “Todo el mundo cuenta”.

Así, con un nudo en la garganta, los músicos homenajearon a Chávez y le dijeron “hasta siempre”.

Ciudad CCS / Rocío Cazal / rociocazal@gmail.com