Dra. Isabel Iturria Caamaño: Coronavirus amenaza la salud y la economía

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Médica, cardióloga, profesora de postgrado en la UNERG. Desde el 20 de agosto del 2006 está al frente del Hospital Cardiológico Infantil Dr. Gilberto Rodríguez Ochoa.

— ¿El coronavirus es un virus o una invitación al miedo?

— Definitivamente es un virus, real, contagioso y que ha generado un número total de muertes en el mundo de cerca de 5.000 personas en dos meses y medio. Pero esta cifra palidece si la comparamos por ejemplo con los 8 millones de personas al año que mueren por el tabaco según la OMS, es decir, más de 1,6 millones en lo que va del año 2020 (de los cuales más de 200.000 son fumadores pasivos que nunca han llevado un cigarrillo a sus labios). Durante el mismo periodo, por cada fallecido por la COVID-19, han muerto más de 300 personas por efectos del tabaco. Detrás de los muertos por tabaco (y por cierto, los fumadores tienen más riesgo de morir por el coronavirus) está el negocio de las tabacaleras, y la inercia política aliñada con mucho dinero de por medio. Pero el tabaco no llena los titulares de prensa, o los comentarios de farándula, deportes, bolsas de valores, discursos políticos y redes sociales. Y no quiero decir que los virus no existen, o que debemos banalizarlos, sino que poderes económicos y mediáticos los convierten en elementos de terrorismo al servicio de intereses oscuros, con certeza ajenos al bienestar y la salud de los pueblos. Así que el coronavirus también tiene un componente de terrorismo económico, y ojalá nos ayudara a masificar medidas para proteger la salud tan importantes como lavarnos las manos con frecuencia o dejar de fumar.

— ¿A pesar del bloqueo y las sanciones de Trump, el Gobierno bolivariano sigue salvando niños en el Hospital Cardiológico Infantil?

— Sí. Desde ese 20 de agosto de 2006 cuando el Comandante Hugo Chávez nos entregó esa difícil tarea, hemos conseguido que más de 11.350 familias tengan en su casa a una niña o un niño que pasó por un quirófano o sala de hemodinamia del Cardiológico Infantil y salió con una nueva oportunidad de vida y felicidad. Cada vez es más difícil y costoso encontrar insumos y repuestos, algunos simplemente ya no pueden entrar al país, y nuestras limitaciones nos ponen con frecuencia en la terrible circunstancia de tener que decirle a una madre que no es posible operar a su hija o hijo. Con el enorme cariño de todas y todos quienes desde el hospital y desde el Ejecutivo nos empeñamos en continuar trabajando por la vida, seguimos operando niñas y niños de toda Venezuela (de cuna de oro o nacidos en pesebre, bolivarianos o santanderistas, amarillos, azules y rojos), al menos uno por día en medio de las dificultades, con limitaciones pero con pasión, solidaridad, total gratuidad, y más de 90% de éxito.

— ¿Será cierto que las venezolanas y venezolanos son gente de buen corazón?

— Pese al odio que avasalla a algunas personas, siempre hay un vecino o vecina que comparte una sopa, una sonrisa, o un chiste para endulzarte la mañana. El buen humor es cotidiano, somos cordiales (de corazón), y pese a la polarización que ha nublado entendimientos, no nos descorazonamos al buscar la ruta de la convivencia respetuosa en nuestra patria, que tiene corazones valientes para defenderla.

— ¿Habrá algún remedio para curar el odio?

— Pareciera difícil de descubrir, debe ser una mezcla alquímica de amor (como nos insistía Chávez), solidaridad, respeto y compromiso en proporciones adecuadas y a grandes dosis.
— Usted tiene un programa de radio donde habla de Aquiles Nazoa, ¿Por qué recordar a Aquiles?

— En la radio comunitaria del Cardiológico Infantil 89.3 FM nos sumamos al homenaje en conmemoración del centenario del nacimiento de Aquiles, haciendo una versión radial de la Página de Aquiles que cada viernes nos deleita desde Ciudad Caracas. Allí niñas y niños de nuestros cursos de radiodifusión comunitaria, que son pacientes del hospital, sus madres y padres y yo misma, leemos los textos compilados por Ciudad Caracas en los que nos encontramos con el humor, la nostalgia, la reflexión profunda y la crítica ácida a las inequidades, vistas desde la profundidad amorosa de la mirada tan venezolana de Aquiles.

¿Quién sabe?, tal vez allí podamos encontrar algún ungüento contra el odio.

Ciudad CCS / Roberto Malaver