Terrorismo de Estado en Bolivia y luchas por los DDHH

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Desde la consumación del golpe de Estado en Bolivia el 10 de noviembre de 2020, poco se ha sistematizado sobre las violaciones de los derechos humanos (DDHH). El mundo ha sido testigo de las múltiples y asombrosas movilizaciones populares e indígenas en las principales ciudades del país y el campo, así como las violentas represiones contra el pueblo boliviano.

El remate de las empresas estatales bolivianas a manos privadas, la masacre de Senkata y Sacaba, la descarada judicialización contra la oposición política y la censura a la prensa son muestras del avance y consolidación del terrorismo de Estado en el siglo XXI.

Las luchas por la paz y los derechos humanos se reafirman en los países que padecen las sangrientas secuelas de las dictaduras del Cono Sur y su actual reedición. En este escenario desolador la solidaridad internacional se convierte en el bastión más fuerte de resistencia.

En noviembre de 2019 la Delegación de Solidaridad con el Pueblo de Bolivia que salió desde Argentina, fue amenazada directamente por el ministro de Gobierno de la dictadura a través de los medios de comunicación. El medio popular y alternativo Marcha resistió su 8M con una delegación feminista en el país andino que abrazó a las hermanas bolivianas.

¿Libertad de prensa en dictadura?

El pasado 06 de marzo el Consejo Mundial de la Paz en vocería del secretario general del Comité de Solidaridad Internacional y Lucha por la Paz (COSI), Gabriel Aguirre, alentó a Nils Melzer, relator especial sobre la tortura, para que visite con prontitud el país de las mujeres con pollera. También exigió investigación y justicia para el periodista Sebastián Moro y la inmediata liberación del fotorreportero Facundo Molares.

Los casos de Sebastián Moro y Facundo Molares son paradigmáticos para entender lo que sucede en Bolivia con el derecho a la información. Ambos periodistas, ambos argentinos. Sebastián advirtió días antes en Página 12 que se fraguaba un golpe de Estado, denunció persecución y apareció muerto con signos evidentes de tortura.

Facundo Molares se encontraba haciendo cubrimiento del proceso electoral cuando cae gravemente enfermo y es secuestrado por la policía golpista. Hasta el día de hoy Sebastián no tiene justicia y Facundo está sometido a las peores torturas en total aislamiento. El 10 de febrero la Comisión Interamericana de DDHH le da un plazo de 7 días para proporcionar información detallada sobre la salud y condiciones de reclusión de Facundo. Por supuesto, esta solicitud ha sido totalmente ignorada.

El 14 de febrero Evo Morales se manifestó en solidaridad con las familias de estas víctimas de la dictadura luego de que estas se movilizaran a la cancillería argentina exigiendo un pronunciamiento humanitario por parte de Felipe Solá.

¿Qué sucede con Facundo?

Facundo Molares fue capturado mientras estaba en terapia intensiva en el Hospital Japonés de Santa Cruz de la Sierra. Posteriormente fue trasladado al hospital de la cárcel de Palmasola y luego a la cárcel de Chonchocoro en La Paz. Estos traslados sucedieron bajo toda clase de irregularidades jurídicas pasando por encima de las autoridades del hospital que lo atendió.

Actualmente el cuadro clínico de Facundo es grave: insuficiencia renal aguda en fase dialítica, encefalopatía urémica, edema pulmonar, anemia no tratada, hipertensión arterial. Al ser trasladado a Chonchocoro le extraen el ojo derecho en circunstancias desconocidas. Producto de la absoluta desatención a la que está sometido, más el aislamiento donde solo puede tomar media hora de luz al día, tiene el peso de un niño a sus 44 años.

Entre las denuncias de las violaciones de los DDHH en Bolivia las masacres y judicializaciones recientes, los casos de Facundo y Sebastián han causado revuelo en organismos internacionales de DDHH. No hay que perderlos de vista.

Danna Urdaneta
Comité de Solidaridad Internacional y Lucha por la Paz (COSI) – Venezuela