«De todo como en botica”

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Usura hecha jugo.

A pesar de que es Miranda la entidad con más afectados por el COVID-19 en todo el país, en el eje altomirandino reina la buena nueva de que las dos personas diagnosticadas la semana pasada (debidamente tratadas), fueron dadas de alta, aunque con el lógico cuidado médico, como debe ser.

No obstante, el miedo colectivo es el principal protagonista. Mucha teoría: esto se combate con solidaridad. Lo venceremos si acatamos las normas. Estamos dando el ejemplo… Mientras, la gente espera un pronunciamiento oficial, local, nacional y mundial, acerca del fin de esta pesadilla.

Desde estas latitudes, la heterogénea población altomirandina, en su mayoría, ha mostrado adecuarse al nuevo comportamiento de encierro profiláctico para contrarrestar la propagación del coronavirus.

Se establecieron horarios especiales (cada vez más estrictos y de menor duración), para los negocios que brindan servicios básicos como alimentación, agua potable, gas y gasolina, aunque estos últimos escasean seriamente y quizás sean causal de la preocupación que han generado las no recomendadas aglomeraciones, aunque siempre dentro del orden público.

Tal como promovió Alejandro Dumas “unus pro ómnibus, omnes pro uno”, como motivación para que Los Tres Mosqueteros asumieran posturas contra el enemigo, han venido actuando las autoridades de los municipios Los Salias, Carrizal y Guaicaipuro. Unidos bajo la directriz principal emanada desde el gobierno central, y con sus respectivos cuerpos de seguridad, Protección Civil y bomberos, centros asistenciales y el hospital centinela, Victorino Santaella, se ha logrado mantener a raya al extraño y letal mal, que sigue implacable en varios países europeos y en unos más cercanos.

Médicos de la misión cubana, así como Barrio Adentro, visitan casa por casa, y otros mecanismos de atención directa son comunes en la región, donde la fuerza de unidad se ha mostrado efectiva. Se acaba de establecer en la sede del Ven 911 Los Teques el Estado Mayor altomirandino, que se declara cual boyscout: Siempre listo.

Información oficial es la clave

Proponiéndoselo o no, han quedado atrás las diferencias políticas y sociales de las autoridades de la zona y lograron entubar a los medios de comunicación (radio y tv locales), así como un compendio de redes sociales para los llamados a la cordura, al comportamiento cívico y, sobre todo, a no retransmitir informaciones no confirmadas ni rumores. Pusieron a disposición pública (sobre todo por Instagram) espacios fijos de información oficial diaria. Así han amainado ánimos y sembrado sosiego.

Se ha hablado de los servicios básicos, de las normas de higiene y prevención, de la concienciación y también se insta a los comerciantes para que no abusen del momento ni se aprovechen para elevar precios y maximizar criminalmente sus ganancias. Ello se reforzó con visitas esporádicas del Sundde. Pero no es suficiente: (Todas la cifras se expresan en mil) Limón a 300, y eso es normal. Naranjas entre 60 y 100, y eso es normal. Carne de 280 a 350 y eso es normal. Queso duro a 420. Y eso es normal. El pollo casi a 500. Incluso en mercados municipales como El Paso, en los Teques. ¿Quién protege el bolsillo del usuario?

Dos casos: Freskomarket, por solo citar un rubro. Litro y medio de jugo de naranja natural que el 20 de marzo costaba 290.000, tres días después cuesta 405.000. Y eso es normal.

Y el nuevo mercadito Express de Carrizal, que aunque tiene ofertas cuando vas a pagar te regresan porque en ese corto trayecto desde los anaqueles hasta la caja, suben los precios y remarcan los productos en tu presencia. De un día para otro, por ejemplo, los huesitos ahumados subieron de 220 a 262. Y eso es normal…

Pa’ volverse loco

Aparece un “desdoblamiento de personalidad” en los medios, movido por el irracional impulso crematístico: se oye buena música (hay que reconocerlo), mensajes institucionales y personales que llegan al alma. Pero cuando el operador suelta el cuñero, coño, uno se vuelve loco: “Vaya pa… y compre tal cosa”; “Baile, coma y beba en tal sitio”, “Diviértase en mi rancho no sé qué”, “Tenemos descuentos en electrodomésticos”…y tú dices, cómo es la vaina: cuñas e instigación al consumo en medio de estas restricciones… quién los entiende… quién nos entiende. Hace un minuto me estaban enseñando la biblia y de inmediato me convidan a adorar al demonio… ¡zape gato!
Por cierto, tocando el tema de lo divino, una doña fiel devota sanantoñera dice a cada rato: “Qué sortario es el cura pedófilo que se la daba de santico. Está descubierto y vino a salvarlo el coronavirus. Cuando esto pase lo volveremos a condenar públicamente. Se llama Armando…”. ¿Excomunión o algo más severo?

Abuso o poder

En la estación de servicio La Auxiliadora se surtía normalmente gasolina hasta que llegaron los uniformados a imponer su criterio. Luego de una endemoniada cola desde el km 18 de la Panamericana, por fin llegas. Corresponde tu turno: “¿Tienes algún carnet?”, “¿Eres funcionario público?”, “¿Cuál es tu emergencia?” y otras preguntas tan ilógicas como arbitrarias con las que dificultaban la correcta prestación del servicio. Dicen que la intención es cobrar peaje. No obstante, según el colectivo, en ese sitio siempre la cosa ha funcionado a favor del público. Es el único negocio de la zona que organiza operativos a precios oficiales para el cambio de aceite y filtro.

Otra larga cola de vehículos se hace en la estación de servicio de La Matica. Se entiende que tanto Ejército como GNB deben resguardar el sitio debido a su significado estratégico, pero hasta ahí… El resto de las estaciones de servicio: Oveja Negra, las dos de San Antonio, Nuevos Teques, Independencia y Cabotaje están cerradas por falta de combustible…

Se fue el viejito

Mientras en los 34 edificios de La Rosaleda, así como en la urbanización Simón Bolívar, en los edificios de Montaña Alta, en La Ladera, aparecen las brigadas de desinfección (con sus trajes de astronautas y su hipoclorito de sodio, que además aplicaron en calles, fachadas de mercados, centros comerciales y paradas) y la gente aplaude las altas médicas anunciadas, por otra parte el viejito que fue auxiliado la semana pasada no resistió la situación (no relacionada con el virus) y falleció.

Nada de velorio. Directo para el cementerio. El costo: 20.000 soberanos, solo el crematorio. Parece una exageración. Por fortuna, en el caso de Carrizal, la alcaldía tiene un programa de atención ciudadana. “De lo contrario no hubiésemos sabido qué hacer”, confesó agradecido y muy conmovido Rubén, el nieto de RP. Paz a su alma.

¿Salud sin salubridad?

Como guinda del pastel, informa Hidrocapital sobre una falla en el sistema Tuy que alimenta a toda esta región. Dicen estar trabajando en eso. Como paliativo, la empresa social Codiam de Carrizal, que distribuye agua potable, puso a disposición un punto del llenadero, libre al público. Ello generó una inusual aglomeración, que requirió acción policial de orientación. Ahí están las largas colas por la necesidad del vital líquido, todos con tapabocas y a distancias prudenciales entre unos y otros… Los alcaldes están dando la cara a su pueblo…
El martes, en El Encanto, llegaron autoridades y vecinos organizados y suspendieron un juego de softbol.

LUIS MARTÍN / CIUDAD CCS