Dos sogas

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A petición, contextualizo mi anterior crónica. La ex directora del FMI, Christine Lagarde, dijo: “Los ancianos viven demasiado y es un riesgo para la economía mundial”. El vice gobernador de Texas, Dan Patrick, afirmó: “Los abuelos deben sacrificarse por sus nietos para salvar la economía”. Ambos son sexagenarios. El escritor gringo Ambrose Bierce dijo que  no quería morir de decrepitud, sino de una forma más digna, por ejemplo, frente a un pelotón de fusilamiento en la revolución mexicana. Un día cruzó la frontera en busca de Pancho Villa y nunca más se supo de él. Patrick y Lagarde deberían honrar sus arrugas con su ejemplo y comprarse un par de sogas.  Las de El Paso son muy buenas, de bisonte.

Earle Herrera