La página de Aquiles | Líricos

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Puerto

Cuadro de Armando Reverón

Enfermo de leyenda y lejanía,
me moriré de bruma cualquier día;
Mar en mi propio límite, redondo,
con náufragos podridos –mar sin fondo
de mí, perdido en mí, sin otro mundo
que el faro y su lucero moribundo
y yo con él: leyenda: bruma: nada,
muriéndome de mar y madrugada.

Elegía a Job Pim

También vine a decirte yo hasta luego
ya que te marchas al total sosiego,
y solo puedo darte en tu partida
este verso, esta flor: mi despedida.
¿Qué podría ofrecerte, si tú tienes
ya los mejores bienes:
el único soñar
que no tiene un amargo despertar;
la amable tierra, la apacible losa,
la posibilidad de ser un día
signo, aroma, color de poesía:
savia, tronco o raíz de alguna rosa?

Adiós, Job Pim. La tierra te sea leve, y mi [elegía
un poquito más leve todavía.

Visible sueño

Serena, casi imagen, casi alma, sentada
con la actitud del que ha dejado, de tan triste,
una bella lectura suspendida;
la frente en el cristal, y sobre el pecho
las provincianas trenzas mal tejidas,
en el vagón que juega a que viajamos
una muchacha va dormida.

Y en las raudas imágenes que el viento
trae a su ventanilla
-arroyos andan descalzos, arbolitos que [van para la
escuela, nubes de domingo-
todos creemos ver un poco lo que ella
debe ir soñando.
De las copas

Han servido el champagne,
y por entre las copas
revolotean mariposas amarillas.

La abuela

La dulce abuela, corazón de alubia,
es menuda y es clara como la lluvia.

Arañita de plata, teje violetas
en el pañuelo pañolín de la nieta.

Cuando llora la abuela
sus lágrimas antiguas mojan la tela
de un aroma sencillo de hierbabuena.

Y sus ojos reflejan
la ventana, el molino, el campanario
y unas niñas jugando a la rueda.

Líneas para un retrato

Eres llorar a solas con la almohada
y la promesa de portarse bien,
eres morirse por la madrugada
y un poco flor caída desde el tren.

Eres el perro ciego, la moneda encontrada,
la nieve que no he visto sino en reproducciones,
eres el gozo tierno de la hierba mojada
y el corazón vestido de blanco en vacaciones.

Hidrografía

Tu cuerpo desnudo, amor,
tu cuerpo, amor, como el río;
en esta orilla, amor mío,
te está saliendo una flor.

Ay, pero llega el verano,
bebiendo lluvias, amor,
y si te mueves, amor,
se te deshoja la mano.

Cuento de Navidad

Al niño todo desaliño
le pregunté: -Dime en dos platos,
hijo, ¿qué quieres tú que el Niño
Jesús te ponga en los zapatos?

No contestó en ninguna forma,
pero me habló por él su abuela:
-Si usted supiera, él se conforma
con que le ponga media suela…

El botón

“¿Qué le dijo una mano a la otra?”
William Shakespeare

“Pues, no le dijo nada”
Oscar A. Otas

Un botón es la boca que derrocha
del jardín matinal clara sonrisa
y lo llaman botón porque le abrocha
al cielo la camisa.

El otro día ¡oh!
el pequeño rosal se avergonzó
pues en paños menores se encontraba
porque del pantalón se le cayó
el único botón que le quedaba.

Flash

Una blanca regata
de espumas rotas
un milagro volando:
cinco palomas.

¡Adiós, postales!
¡Cinco la palomitas
remando en el aire!

En la muerte de Mambrú

Si lo encuentras mañana dormido en el camino
alísale el cabello con tus dedos de lino.

Dale colcha de brisa, colócale en almohada
de jazmín inocente, de hierbita mojada.

Arómale los labios de limón y de rosas
y cántale con flautas y abejas rumorosas.

Cúbrelo con tu leve faldellín de diamela,
llévalo en un pequeño cochecín de canela.

Ponle siete enanitos de olor en el bolsillo
y en su mano el fragante corazón del membrillo.

Y cuando en casa fresca lo reciba la tierra
guárdale en una almendra su espadita de guerra.

Selección de Gustavo Pereira