Pandemia

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¡Nunca nos imaginamos una vaina tan seria como esta! Veníamos muy bien, robando aquí, en Citgo, allá en Monómeros, y pidiendo sanciones para todo el mundo chavista y ahora nos sorprende esta cosa que llaman pandemia, porque parece que la vaina es mundial, el dictador dijo en televisión que parece que es un error decirle mundial, pero su ministro de comunicación le dijo que no era un error, que la vaina es mundial o global, por lo visto el que le dijo que era un error está pelando bola. Pero así es la vaina. Llámese como se llame nos agarró fuera de base. Porque no sabemos cómo ayudar. Inventamos un grupo de expertos médicos para ayudar y nadie se atreve a buscar ayuda ahí ni de vaina, porque cuando los vimos en la foto parece que ya tenían coronavirus. Y nos pusimos a dar unas cifras que todo el mundo sabe que son falsas, porque nos las dan los porteros de las clínicas. También el compañero Carlos Vecchio en Estados Unidos sacó un aviso ofreciéndoles trabajo a los venezolanos que están por allá pelando bola, y los chavistas descubrieron que la empresa que ofrece trabajo los explota y les paga una miseria,  y en fin, no estamos ayudando a nadie ni sabemos cómo carajo hacerlo. Una a favor del régimen.

Y por lo visto, en plena pandemia, había un grupo de locos que quería meterse en el país para caerle a tiros a un gentío en la noche más oscura de marzo, y allí denunciaron a un tal Cliver Alcalá, que está metido en todos los peos cuando aparece un golpe, y en fin, que menos mal que descubrieron esa vaina porque no tiene sentido que la gente encerrada en su cuarentena y unos carajos allá afuera intentando joder al gobierno que, hay que decirlo como Claudio Fermín, está haciendo lo que tiene que hacer. Hay que esperar que pase esta vaina, la pandemia, para volver a ver cómo seguimos en el negocio, pero por ahora tenemos que buscar la manera de ayudar, allí está por ejemplo, el compañero Embajada Radonski, que resucitó como el ave feliz, o fénix, o no sé cómo carajo es que se llama el pájaro ese que resucita cuando está muerto, pero allí salió Embajada Radonski y dijo: “acuerdo acuerdo, acuerdo”, y le cayeron encima y le dijeron hasta del coronavirus que se iba a morir, tampoco la vaina es así, porque antes lo apoyamos y ahora lo mandamos bien largo al carajo. Dos a favor del régimen.

El dictador también aprovechó lo que dijo Embajada Radonski y los invitó a la Conferencia Episcopal para ver si se reunían allí, y nombró a todo el mundo de la oposición, desde Manuel –Filósofo- Rosales, hasta Espoleta Allup,  menos al pájaro, o sea ave, de mal agüero que tenemos por interino que ya no sabemos qué carajo hacer con él, por lo visto el compañero Trump también lo olvidó, porque ahora Trump está empeñado en matar al abuelito de Heidi si es posible para evitar que el país no se le venga abajo económicamente, que es peor que se muera la gente.

El papá de Margot estaba viendo un programa en el canal ocho y en ese momento escuchó que llamó el presidente y dijo que ya tenían listo el avión para buscar a los venezolanos que estaban en Estados Unidos, pero que Trump no había dado el permiso. El hombre dio un brinco del sofá-cama y dijo: “No me eches esa vaina, desgraciado, que bastante que te hemos apoyado. Nos vas a echar la partida para atrás, ahora”. Y se fue al cuarto y agarró la puerta y le metió ese coñazo tan duro que todo el edifico en cuarentena gritó: “Basta, gran carajo”.

-Tengo el pecho hecho una piedra -me canta Margot.

Roberto Malaver