Alba Carosio: Los hombres descubren el placer de lo doméstico

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Licenciada en Letras. Licenciada en Filosofía. Dra. en Ciencias Sociales de la UCV. Ha publicado Feminismo y cambio social en América Latina. Investigadora en el Celarg.

— Ahora que la pandemia nos tiene a todos en cuarentena, ¿no es una buena oportunidad para que los machistas asuman el feminismo en la casa?

— Es una buena oportunidad para que los compañeros asuman igualitariamente las tareas de la casa, que de paso en estas circunstancias aumentan por la necesidad de asumir protocolos mayores y más estrictos de higiene. Las mujeres han asumido el cuidado como mandato histórico, no nacimos con un coleto en la mano, pero nos han inculcado que debemos ocuparnos del bienestar de la familia y del hogar, nuestros compañeros son prescindentes, pero ahora cuando todo esto se muestra como vital, para la humanidad entera, el cuidado en todos sus aspectos se revela como una gran necesidad que debemos asumir entre todos y todas. La oportunidad de estar tanto tiempo en la casa, para muchos es extraordinaria, y podría verse como el momento de descubrir que la casa es una usina de vida, es el centro donde se reproduce la fuerza. Creo que los compañeros deberán estando en casa, descubrir todo lo que se hace allí, descubrir los deberes y los placeres de lo doméstico, y compartirlos, no como una ayuda –como generalmente lo entienden- sino como una corresponsabilidad consustancial al afecto. La división sexual del trabajo, ha sido perversa, no reconoce el aporte femenino, lo ha desvalorizado históricamente.

— El filósofo español Emilio Lledó, dijo: “Ojalá que el virus nos haga salir de la caverna, la oscuridad y las sombras”. ¿Será posible?

— Esta pandemia, además de ser un hecho extraordinario para el mundo actual, cuestiona la organización social de la vida. Se expande en un mundo donde cuidar la vida está desvalorizado, lo muestran los servicios de salud colapsando en los países más ricos. La vida global se desarrolla regida por la acumulación económica, que necesita seres humanos que no sufran ni sean débiles ni viejos, ni se ocupen en responsabilidades familiares, que puedan dedicar todas sus horas a la producción. Estamos presenciando el límite de esta forma de civilización, el virus nos obliga a buscar nuevas formas de organización social donde el cuidado de la vida, sostenerla y desplegarla, tenga prioridad. Las feministas llamamos “cuidados” o “trabajo de cuidado” aquellas actividades que se realizan para el mantenimiento de la vida y la salud, históricamente invisibilizados, relegadas al ámbito doméstico y atribuidas a las mujeres. Estas actividades comprenden tareas físicas pero también tareas afectivas y emocionales, como dar contención y soporte.

— El conocimiento, o sea, la cultura, salva, si sabemos que nos podemos curar quedándonos en nuestras casas en esta pandemia, ¿por qué siempre existe gente que incumple, gente que se niega a salvarse?

— La cultura salva y también acompaña. La vida social actual se basa en la aceleración constante de los tiempos, en un constante hacer, muchas veces sin pensar, en el ambiente global actual, detenerse es perder o morir. Como todas y todos vivimos inmersos en este clima social, resulta bien difícil esta parada obligada, este “estar en casa”, aunque ella sea nuestro hogar. Por eso, aun arriesgando el contagio, muchas personas prefieren salir. Sin negar, que hay personas que deben salir a buscar su sustento, éste es otro problema a pensar. Creo que explicar, reiteradamente y con paciencia, es importante.

— ¿Qué hacer?- Diría Lenín

— Retomar los entretenimientos y actividades puertas adentro puede ser un aporte para estos momentos “caseros”. Creo que los medios de comunicación pueden dar una contribución importante en ese sentido.

— Una de las lecciones que nos están quedando es que la salud tiene que ser pública y no privada. ¿Se entenderá?

— La salud pública, igualitaria para todas y todos, es indispensable, porque de una pandemia, nadie se salva solo. A los países donde la salud pública es algo más fuerte, está en mejores condiciones, les ha ido mejor. Se trata de una mejor organización del sistema de salud.

Ciudad CCS / Roberto Malaver