Comulguemos con Dios y nuestra madre naturaleza

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Hermanas y hermanos, deseo que se encuentren bien y al amparo de nuestro Señor Jesucristo y su Sagrada Madre la Virgen María.

Inédito para nuestra generación lo acontecido, que nos hace reflexionar y guarecer en nuestros hogares, por AMOR y protección a los seres queridos y nación en general.

Nunca imaginamos que una pandemia doblegara a los seres humanos y estos volvieran a orar, reconociendo su importancia, la del DIOS SUPREMO y el acompañamiento familiar, que habíamos dejado a un lado, por el diario trajinar y responsabilidad laboral.

Agradecidos debemos estar, porque nuestra nación fue moldeada en el tiempo por el ARQUITECTO UNIVERSAL, y gracias a ello, hoy la pandemia no hace estragos, al contarse con los beneficios sociales que la revolución nos provee, dado el surgimiento de un líder como el Comandante Eterno, Hugo Chávez Frías, a Nicolás Maduro Moros, Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela y a hombres y mujeres, comprometidos con lo más sutil y verdadero que un país posee, su PUEBLO.

Cuán orgullosos nos sentimos, al observar a diario, la disciplina que ha mantenido ese pueblo de HEROES y la colaboración prestada, para que, entre todos, acabemos con ese virus criminal enrumbando a VENEZUELA hacia la FELICIDAD SUPREMA que no es una utopía, sino forjamiento, voluntad y decisión humana.

La naturaleza nos pasa factura y a diario, nos indica que urge un cambio. No se puede seguir con el consumismo irracional y el enriquecimiento pertinaz de aquellos que, por siglos han exprimido la savia noble del ser humano y facilitado la destrucción masiva del ecosistema.

El mundo en la actualidad, gracias a la tecnología de la comunicación, se da cuenta de la dantesca problemática vivida y con ello el comportamiento miserable que ejercen algunos gobiernos con su propia población y el contraste de otros gobiernos humanistas, que oportunamente atacaron el problema y están logrando la erradicación del mal que agobia al planeta. Gracias a las comunicaciones diarias, identificamos claramente quienes han mantenido una actitud correcta y quienes se aferran al enriquecimiento de sus arcas, no hace falta nombrarlos, porque una vez más quedaron identificados los destructores del planeta, por lo que hacemos un llamado a los PUEBLOS, para que DESPIERTEN y se den gobiernos compuestos por su esencia y no por la vanidad del poder supremacista y el enriquecimiento vil.

Ya observamos qué frágiles somos y sencillamente la humanidad debe sanar la arrogancia, los vicios, erradicar por completo el armamentismo, la hambruna, la pobreza y volver a su SER NATURAL, en comunión con DIOS, para lograr juntos la COMUNIDAD UNIVERSAL SIN FRONTERAS, y la MADRE NATURALEZA pueda regenerarse para las futuras generaciones. BENDICIONES A TODOS.

Carlos G. Lebrún Arvelo