Editorial | La palabra de Aquiles contra la barbarie

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Dentro de un mes exactamente Aquiles Nazoa, El Ruiseñor de Catuche, cumple 100 años. La parroquia San Juan, esa que es atravesada por una de las avenidas de Caracas que tiene más clara su vocación comercial, la venta de piezas sanitarias, acogerá algunas actividades cuya realización dependerá de en qué etapa andamos en esta inédita situación de cuarentena para el planeta entero.

La cuarentena no impedirá que haya un ganador o ganadora del I Concurso Nacional de Literatura Humorística Aquiles Nazoa. La palabra diversa, la palabra saltarina, la palabra para reír, la palabra para jugar, la palabra para llorar, la palabra para luchar, la palabra para advertir, la palabra que ha cobrado nueva fama, la palabra que cuestiona, que critica y destila amor, la palabra que es magia y es compromiso se expresará en mayo.

Tampoco imposibilitará que la plaza Capuchinos sea escoltada por un mural, elaborado por ese caraqueño nacido en la Patria Grande, Felipe García, que tiene proyectado recrear a Aquiles con pinceles y muchos colores.

La cuarentena no prohíbe que las personas se animen a participar en el concurso audiovisual inspirado en la obras del caraqueño Aquiles Nazoa. Al contrario gracias a la cuarentena, los entusiasmados tienen el tiempo a su disposición para decir y hacer con imágenes y sonidos.

Con la cuarentena se han activado colectivos de poetas, colectivos de creadoras y creadores, colectivos teatrales, colectivos de muralistas, colectivos de muñequeras, colectivos de cultores, colectivos de amigos, seguidores, aficionados o amorosos lectores y lectoras de la obra de Aquiles Pueblo, que piden la palabra en tiempos de cuarentena.

Mientras todo esto pasa nos toca abrigar bien los corazones para que el verano no nos achicharre los sentimientos. Es tiempo de actuar con la palabra para encontrarnos, pero también es tiempo de que la palabra vuelva a ser poderosa, invencible.

“Hagamos el amor y no la guerra” tal vez sea la consigna de aquel mayo que más revolucionó los corazones juveniles contagiados de hormonas que buscaban liberarse.

Por eso toca usar el poder de la palabra y anteponerlo al poder que quiere imponer un ser humano al mundo mientras nos defendemos de un virus hasta ahora indomable más no invencible. Nos toca usar nuestra palabra contra el no poeta, el no estadista, el no solidario, el no antiracista, el no amigo, el no feminista, el no humano.

No es poca cosa lo que hace con las palabras. Con sus palabras doblega conciencias, sofoca la justicia, ordena bloqueos, nombra presidentes, quita presidentes, miente, asusta, amedrenta y amenaza a su gente y a la gente del mundo entero.

El planeta, así como una vez se le plantó al alemán que hizo mucho menos daño a la Humanidad que el imperio gringo, debe denfenderse. La tierra habla y es hora de que su voz sea más fuerte, poderosa, para acabar con la barbarie.

Mientras, continuemos usando el poder de la palabra, el poder de la palabra inspiradora de Aquiles Nazoa, porque dentro de un mes justamente celebraremos el centenario de su nacimiento. Sigamos.