Jesús Faría: La clave es producir más y generar divisas

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— El presidente Nicolás Maduro dijo: “Entre cuarentena y producción no hay contradicción”. ¿Es así?

— Existe la necesidad de proveer de alimentos y garantizar los servicios públicos más importantes a la población en medio de la pandemia y del bloqueo terrorista impuesto por Trump, que constituye, a mi juicio, un desafío muy superior. El reto que plantea el Presidente consiste en impedir que la cuarentena se convierta en un obstáculo para la producción en esos sectores y que la salud de los trabajadores esté en riesgo.

— Y después agregó el Presidente: “Hay Revolución”. ¿Cómo está esa Revolución?

— El bloqueo económico, las amenazas de invasión militar, el cerco diplomático, los actos terroristas…, han generado un cuadro tremendamente complejo para la revolución y la nación en su conjunto. De estas confrontaciones hemos salido airosos gracias a la unidad (popular, cívico-militar, en el seno del PSUV, del GPP), al enorme despliegue popular, a la conciencia del pueblo trabajador, al apoyo de importantes aliados como Rusia… Esto revela la vitalidad extraordinaria de la Revolución y la inspiración inmensa del pueblo bolivariano en el comandante Chávez. Por cierto, las fuerzas revolucionarias han sido tremendamente subestimadas por nuestros enemigos y eso ha sido un terrible error de su parte. Por nuestra parte, a pesar de las importantísimas victorias, no dejamos de ser autocríticos.

— Hay una frase –entre miles– en El Capital, que dice: “Todo hecho político se nutre de una raíz económica”. ¿Tiene razón Carlos Marx?

— Lo político guarda un vínculo muy estrecho con lo económico, en el que este último representa el factor definitorio. Sin embargo, esto no supone un determinismo mecánico de lo económico, como algunos erróneamente le atribuyen al marxismo, pues lo político no solo depende de otro tipo de factores diferentes a los económicos, sino que lo político impacta igualmente en la dimensión económica. Marx diría que se trata de una relación dialéctica. Innumerables hechos actuales ilustran esta relación. Por ejemplo, D. Trump adoptó medida de protección sanitaria de manera tardía en EEUU, en última instancia, para preservar los negocios de las corporaciones; la oposición que encabeza Guaidó aspira asumir el poder, más allá de los delirios interinos, esencialmente para enriquecer a una mafia y para entregar las riquezas del país a los gringos… Siempre encontraremos un interés económico detrás de cada proceso político.

— ¿Cuándo alcanzaremos los precios justos o acordados?

— La contención del aumento de los precios solo se puede atender integrando herramientas económicas con otras no convencionales. Hay que garantizar la soberanía nacional, la paz interna, el castigo a los especuladores; pero también hay que aumentar la producción, equilibrar las cuentas fiscales, estabilizar el precio del dólar, generar confianza. Eso contribuiría a frenar la especulación voraz en nuestra economía, que ya en los años 80 estudiaban los grandes economistas del momento, encabezados por Maza Zavala. Hay que subrayar que sin el bloqueo el fenómeno inflacionario jamás hubiera alcanzado las actuales dimensiones. A esta complejidad se agrega ahora la recesión global, a raíz de la cual los precios del petróleo han caído en más de un 50%. De tal manera que tendremos que trabajar con mayor eficiencia.

— Tanto luchar contra el dólar, y al final el dólar siempre vence. ¿Por qué será?

— El precio del dólar depende de su oferta y demanda, de las expectativas, de la especulación, del cuadro macroeconómico, de la producción interna, etc. El bloqueo ha afectado dramáticamente cada una de estas variables. Para frenar el alza del dólar y su impacto inflacionario, se han adoptado medidas entre las que destaca la liberación cambiaria. Era evidente que el control de cambios se había agotado y, con él, las reservas internacionales, así como la posibilidad de fijar el precio de la divisa. Como en la lucha antiinflacionaria, la estabilidad del dólar depende de una estrategia integral, que apunta a la estabilidad macroeconómica y mayor producción interna. No olvidemos que la fortaleza de la moneda de un país, por lo general, es el reflejo de su solidez económica. La clave es producir más y generar divisas.

Ciudad CCS / Roberto Malaver