Las Vegas-Covid

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La caravana de Harley Davidson compactaba la caballería de hierro. Le abría paso a los Bugatti SS, Lamborghini, Ferrari y otros juguetes. Protestaban la cuarentena que tenía desierta a la ciudad del desierto: Las Vegas. En las esquinas se amarraban las apuestas: ¿restriccionistas o ludovivientes? Otra guerra de secesión. Acabar con el confinamiento era un paso hacia la libertad. Barras y estrellas ondeaban sobre las cartas. A la semana, el Caesars Palace hacía de morgue, los casinos de triajes y las salas de póker de cuidados intensivos. La última noche, sobre la gran ruleta, cayó una elegante mujer de negro, los ojos lúdicos hacia el espejo del techo, el COVID-19 en las retinas, como buitre microscópico.

EARLE HERRERA