Cerrada la Bolsa

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No resultó fácil confinar en su casa a todo el planeta. Al final, un microscópico cowboy llamado Covid-19 consumó el arreo universal. No se dio tiempo para ser tan selectivo como Noé. No trajo arca. La muerte fue su eficaz caporal en aquella vaquería planetaria. Los privados de libertad se carcajeaban cuando los  carceleros los llamaban privados de libertad. ¿Yo? ¿Y tú? Solidarios estudiantes, sobrevivientes del último tiroteo,  le colocaron un tapabocas a la estatua de la libertad. La Corte Internacional  ordenó convertir en mascarilla la venda de la Justicia: no era ciega. Cuando todo el mundo estuvo confinado,   el Covid-19 fue subastado en Wall Street. Nadie conoció la identidad del ganador. Tampoco este se enteró de su victoria.

Earle Herrera