CARACAS CIUDAD CARIBE | Crisis civilizatoria capitalista, pandemia y ataques contra Venezuela

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El presidente Maduro ha sabido llevar la contingencia de la COVID-19.

La evolución de la coyuntura mundial nos lleva a insistir sobre el tema de cómo las pandemias asolaron a la sociedad europea durante la fase final de la Edad Media -particularmente la peste bubónica y el sarampión, y varias otras-, acelerando el colapso de la decadente sociedad feudal hacia finales del siglo XIV, abriendo la vía para que surgiesen el Renacimiento y la sociedad mercantil que habría de dar origen, posteriormente, al capitalismo. En el momento actual -de igual manera- la pandemia del coronavirus-19 está provocando una profunda depresión social y económica del sistema capitalista a nivel global. Ello podría traducirse, a mediano plazo, en un cambio total de las rutinas de la vida cotidiana de los modos de vida que existen en todos los países, impactando en las relaciones sociales de producción y en los sistemas de intercambio económico relacionados con la producción, el cambio y el consumo de bienes y servicios. Esta coyuntura se caracteriza por una agudización de la contradicción dialéctica entre los factores del capital y aquéllos del trabajo, ya que la estrategia fundamental en la lucha contra el contagio de la COVID-19 es la cuarentena que restringe el contacto entre personas; su éxito implicaría la parálisis temporal y sobretodo la transformación de las actividades laborales y en consecuencia de las economías.

EEUU frente a Cuba y Rusia

Gobiernos capitalistas como el de Estados Unidos no están dispuestos a salvar vidas humanas en detrimento de las ganancias financieras de la burguesía empresarial que gobierna a dicho país, pero -al mismo tiempo- los servicios de salud, mayormente en manos del sector privado en ese país que es central del sistema capitalista mundial, se están viendo desbordados internamente por su falta de preparación para enfrentar la pandemia ya que se trata de un sistema de salud orientado hacia la atención de casos individuales, no de los colectivos. Por esa razón, voces como la del candidato presidencial demócrata Bernie Sanders y la que esgrime el gobernador del Estado de Nueva York, Andrew Cuomo, reconocen que debe existir en EEUU un sistema único de salud que reúna y coordine las instituciones sanitarias públicas y privadas. A este respecto podemos observar que países culturalmente tan diferentes como China, Rusia y Cuba, los sistemas de salud al contrario de EEUU están coordinados por el Estado, no los anima el lucro y han logrado grandes avances en la calidad de la salud pública y la investigación médica. Ello los presenta en la escena mundial como paladines victoriosos en el combate contra el coronavirus-19, con capacidad para ayudar a otros países que necesiten su asistencia técnica y material para vencer la enfermedad. La urgencia de cerrar las fronteras nacionales en los diversos países está conduciendo hacia una fase de reversión del proceso de globalización neoliberal impuesto por Estados Unidos, mientras que China, Rusia y Cuba, por el contrario, han iniciado un proceso solidario de globalización socialista que replica la actuación de Cuba en el pasado cuando envió médicos a África y Haití para ayudar a combatir epidemias de ébola y de cólera.

Cese de sanciones

China, Rusia y Cuba, al igual que muchos otros países, urgen al gobierno de Estados Unidos a cesar las sanciones ilegales impuestas a Venezuela, que coartan la capacidad de nuestro país para proteger a nuestro pueblo de los embates de la enfermedad, al mismo tiempo que nos auxilian también con medios técnicos, conocimientos científicos y personal médico para tal fin. En el caso particular de Venezuela, la decisión del gobierno bolivariano -instrumentada por el presidente Nicolás Maduro- de convertir la lucha contra el coronavirus-19 en un esfuerzo colectivo, ha despertado una respuesta positiva en la sociedad venezolana. Ello podría marcar un nuevo derrotero para nuestro país, una nueva actitud que se fundamente en el respeto a nuestra soberanía nacional, en la reconciliación de las partes en conflicto y en la solución a la crisis política como forma de derrotar la grosera actitud injerencista de Estados Unidos en nuestros asuntos internos, la cual intenta imponernos un gobierno de transición que solo existe en sus mentes desquiciadas. Gracias al nivel de organización y a la conciencia política lograda por nuestro pueblo, inspirada en las enseñanzas del Comandante Eterno Hugo Chávez y con el soporte de la sociedad cívico militar nacional, ha sido posible dar una respuesta efectiva al embate de la pandemia.

El carnet de la patria

Venezuela es uno de los pocos países que, hasta el presente, ha podido contener la expansión de la pandemia dentro de ciertos límites. Nuestro modelo bolivariano chavista ha logrado dotarse de una herramienta de trabajo, el Carnet de la Patria, con base a la cual ha sido posible elaborar una Big Data, una biodata que nos permite contar con una detallada información sobre las características sociales y las condiciones de salud de cada uno de los más de 19 millones ciudadan@s que voluntariamente han contribuido para tal fin. Unida a la Big Data obtenida a través de las diversas misiones sociales, particularmente la Misión de salud Barrio Adentro, el Carnet de la Patria permite localizar las concentraciones territoriales de personas que tienen probabilidad de ser víctimas del coronavirus-19 y hacer igualmente visitas casa por casa para aplicar las pruebas, a la vez permite a los ciudadanos y ciudadanas comunicarse con la red nacional de salud vía internet. Subsecuentemente, aquell@s afectad@s son trasladados a los centros de salud, hospitales o clínicas privadas que están organizadas y coordinadas en una sola red nacional de servicio sanitario.

Trump y su arrogante séquito

Éste constituye un excelente ejemplo de cómo funciona la solidaridad en un Estado socialista, lo cual contrasta con la mezquindad y la crueldad que muestran en el entorno del Sr. Trump las personas de William Barr y Mike Pompeo, hacia los países que no se arrodillan ante la diabólica voluntad del imperio, imponiéndoles sanciones económicas ilegales que afectan su capacidad de luchar contra la pandemia. En el caso de Venezuela dichas sanciones se complementan con malvadas e infundadas acusaciones de narcoterrorismo contra el Presidente Nicolás Maduro y su ministro de Defensa General en Jefe Vladimir Padrino López, cuando todos sabemos que la vecina Colombia es el epicentro mundial de la producción y exportación de la cocaína y del terrorismo paramilitar. Con base en tales ridículas acusaciones se permiten arrogantemente los señores Trump, Barr y Pompeo, poner precio a las cabezas del Presidente Maduro y del General Padrino López. Semejante bajeza es reflejo del terror que suscita en las mentes de Trump y de su entorno inmediato, el surgimiento de una red global de solidaridad socialista que contrasta con su inhumana visión capitalista del mundo. No nos cabe duda que esta crisis civilizatoria podría culminar con la creación de una visión más humanista de las relaciones entre los pueblos del planeta, incluyendo el de Estados Unidos, a pesar de que la ceguera y la soberbia típica de los burócratas que planifican sus políticas coloniales hacia Venezuela, los lleva a pasar por alto que la mayoría de los venezolanos y venezolanas deseamos tener una patria libre de toda dominación, dueña de su propio destino y que estamos dispuestos a morir por ello.

MARIO SANOJA OBEDIENTE/IRAIDA VARGAS*
Cronistas de Caracas

Caracas, 23 abril, 2020
* Oficina del Cronista de la Ciudad de Caracas, Alcaldía y Cámara del Municipio Libertador.