CONVIVIR PARA VIVIR | El venezolano es optimista y no cree en “sembradores de cenizas”

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Pese a las adversidades el venezolano siempre tiene una sonrisa en su rostro.

El viernes 24 de abril, a través de Venezolana de Televisión, el presidente Maduro, entre anuncios y análisis varios de la situación nacional, comentaba los resultados preliminares de la más reciente encuesta de la plataforma Patria. La referida encuesta lleva por nombre Análisis de la Cuarentena y la Situación del COVID-19.

El estudio que se encuentra actualmente disponible en el portal Patria (si no ha llenado todavía su encuesta, hágalo) contiene una serie de preguntas para medir el estado de ánimo, la disposición y las ideas principales de los venezolanos frente al inmenso desafío que enfrenta no solo Venezuela sino el planeta en su totalidad.

De esta manera, el Ejecutivo y la Comisión Presidencial para la Prevención del Coronavirus COVID-19 buscan pulsar el sentimiento de la colectividad sobre una situación inédita y que compromete en buena medida la salud emocional de la población. También servirá para diseñar las estrategias a seguir en la etapa postpandemia.

En su comparecencia, el Presidente ofrecía algunos resultados que se habían obtenido de las encuestas respondidas hasta ese momento: más de 3 millones de venezolanos activos en la plataforma digital. Destacaba el primer mandatario un resultado especialmente elocuente, el correspondiente al cuestionamiento sobre el futuro.

“Sobre el futuro, ¿qué piensas?”. Así dice una de las interrogantes de la entrevista virtual que deben ser respondidas. El concepto de futuro puede resultar muy abstracto. Hay quien asegura que el futuro es incierto y que vivir pensando en el futuro es una forma fácil de llenarse de ansiedad y estrés. Frente a un contexto de pandemia nunca antes visto, la incertidumbre ante el futuro puede ser enorme.

Sin embargo, según los números de la encuesta, 66% de los encuestados respondieron que la pandemia va a pasar y nos vamos a recuperar. Seguidamente, 21% de las respuestas se ubicaron en la opción Soy optimista, un número que luce bastante robusto frente al 1% que asegura ser pesimista. No hay que ser un experto en manejo de datos estadísticos para percatarse de que el 87% de los encuestados tiene fe, confía y vislumbra un futuro prometedor.

Ese resultado provocó un pequeño debate en un grupo de Telegram donde intervengo y en donde hacemos, de vez en cuando, algunos análisis informales de la situación del país o de temas menos trascendentales, la mayoría de las veces. Un compañero decía que le preocupaba muchísimo ese 87% de compatriotas tan entusiastas.

Agregaba mi amigo que ese optimismo no es sino la antesala a un choque frontal contra la realidad de consecuencias catastróficas. Le confesé que yo había marcado la opción de que era optimista pero que sin embargo estaba informada, que el mío no era un optimismo esotérico sino que estaba fundamentado en la información. Algunos dicen que un realista es un optimista bien informado.

Lo afirmativo venezolano

Lo cierto es que aquel intercambio de pareceres me recordó a don Augusto Mijares. A él y a su libro titulado Lo afirmativo venezolano. En esa obra el profesor Mijares busca exaltar los rasgos positivos del gentilicio venezolano que tantas veces quedan sepultados bajo una pesada lápida de reproches y autocuestionamientos inmerecidos y que a veces no tienen ningún sustento en la realidad.

Desde todas las esferas donde se desempeñó el profesor Mijares siempre resaltó la necesidad de desempolvar las raíces afirmativas, positivas y optimistas que están retratadas en varios episodios de la historia venezolana y ponerlas al servicio de la construcción del porvenir.

Los “sembradores de cenizas”, decía Augusto Mijares, son aquellas personas que desde distintas instancias se han encargado de propagar y resaltar solo las visiones negativas y oscuras del alma venezolana. Afirmaba el brillante educador que esos “sembradores de cenizas” alevosamente ocultaban las reservas morales, culturales y espirituales del pueblo venezolano.

El pueblo que no se rinde

Si Augusto Mijares viviera estaría en la primera línea de la defensa de la patria y de su pueblo. Por algo el Comandante Chávez lo cita en su última e histórica alocución al país aquel 8 de diciembre del año 2012: “Los que sentimos la Patria hasta en las vísceras, como diría Augusto Mijares”.

Y no solo estaría defendiendo la Patria y su integridad sino que estuviera confirmando la valía de su insistente búsqueda de lo hermoso y noble que hay en cada venezolano. “(…) Explorar, valorizar y defender esa dimensión espiritual de Venezuela es tan importante como cuidar de su integridad material. O más”, puntualizaba el profesor Mijares.

Con una simple búsqueda en Google se puede constatar que los sembradores de cenizas de nuevo cuño siguen en su tarea. Si usted coloca la frase “psicología del venezolano” en el popular buscador, le arrojará 474.000 resultados. En la mayoría resaltan las palabras “negatividad”, “sufrimiento”, “alerta”, “crisis”. Avancé hasta la página 5 y nunca pude hallar algo en tono afable o tan siquiera optimista que hablara de los venezolanos.

El fuerte e inquebrantable espíritu que mueve al venezolano se ha puesto a prueba muchísimas veces. En los últimos años, Venezuela ha vivido situaciones que comprometen la alegría y la fortaleza de su población. Sin embargo, las muestras de entereza, de resiliencia, de optimismo ante al futuro están frente a los ojos a diario.

Hará falta el trabajo de psicólogos sociales, sociólogos, filósofos para analizar los datos obtenidos de la plataforma Patria. Pero la disciplina y la fe en el futuro del venezolano se demuestran a diario en el cumplimiento de las normas para contener la propagación del coronavirus.
Solo así se ha podido cruzar la noche del bloqueo económico, de la guerra que las oligarquías no han cejado en llevar contra el pueblo venezolano y su integridad. Aunque los “sembradores de cenizas” no descansan, el pueblo, con su ejemplo, su alegría y su fortaleza se empeña en contradecirlos.

Augusto Mijares

El profesor Mijares fue educador, escritor e historiador. Nació en Villa de Cura en 1897. Ocupó el cargo de ministro de Educación en 1949 y desde ahí promovió la creación de escuelas técnicas y rurales y de herramientas pedagógicas como la revista Tricolor. Es reconocido también por su biografía del Libertador Simón Bolívar.

ADRIANA DEL NOGAL / CIUDAD CCS