El básquet contribuye a transformar vidas

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Profesores y atletas trabajan y afianzan de la mejor manera ejercicios y técnicas del baloncesto. Fotos Javier Campos

En las comunidades de Caracas son infinitas las experiencias que se pueden contar, muchas de ellas exitosas que dan cuenta del potencial que tiene la práctica del deporte para transformar vidas, así como también su uso como un integrador entre miembros de esas comunidades.

Tal es el caso de Los Mecedores, una comunidad donde apuestan por el deporte como una herramienta de inclusión y oportunidad para la formación como ciudadanos, así como para el crecimiento integral de todos quienes allí hacen vida. Dar a los niños y jóvenes un instrumento para sacarlos de la rutina diaria, y también de ese ocio que se consigue en las calles y del que muchos llegan a ser víctimas, es un trabajo que requiere fuerza pero sobre todo, corazón.

De esto tienen mucho que contar desde la Escuela de Baloncesto Los Mecedores, ubicada en la comunidad Diego de Lozada, en el bloque 2, parroquia La Pastora. En esta academia atienden a más de 300 niños, niñas y jóvenes a partir de los cinco años pertenecientes a la comunidad, pero también acuden provenientes de otras zonas de la capital como Catuche, Cotiza, Las Torres, entre otras.

Los profesores Richard Palacios, Luis López y Carlos Sarmiento son quienes dirigen esta escuela, y mantienen junto a la comunidad la organización necesaria para sostenerse en el tiempo, seguir realizando el trabajo de entrenar, pero también el de orientar a cada miembro que lo necesite. “Aquí les exigimos que estudien, que mantengan sus notas altas, solo así pueden seguir entrenando”, aseguró el profesor Richard.

En el equipo de Los Mecedores se consideran una familia que entrena unida.

De eso se trata el trabajo deportivo, una integración entre niños, niñas y jóvenes que se inician en la práctica en diferentes disciplinas, en este caso el baloncesto, inculcarles valores de convivencia que los lleven a ser buenos atletas pero también buenos seres humanos, un espacio dentro de la comunidad donde se fomente la colaboración y la sana competencia, tanto en los habitantes del sector como los que se integren desde otros sectores de la ciudad.

Uno de los enfoques que se quiere dar desde esta escuela es el tratar de abordar a niños que se encuentren atravesando problemas ya sea en los estudios, de conducta o familiares, encaminarlos a un mejor futuro, que sepan atravesar los baches y puedan tener una herramienta en la cual apoyarse en los momentos más difíciles. “Tenemos niños que vienen con problemas de conducta, van mal en los estudios, no hacen caso a sus padres y aquí han encontrado la manera de canalizar toda esa energía a través del baloncesto, con esto han podido mejorar”, asegura el profesor Luis López.

En el club hacen un énfasis especial en que los niños sean acompañados por sus representantes durante las competencias. “No les pedimos a los padres que vengan a las prácticas, lo más importante es que mantengan el apoyo y que acompañen a los chamos en sus competencias y partidos, que es el momento donde más necesitan ese empuje y ese apoyo”.

La escuela se encuentra a la espera de poder reanudar sus actividades habituales, suspendidas para acatar la cuarentena social por el brote de la COVID-19.

SAIRUBY ALAYÓN FLORES / CIUDAD CCS