LA ARAÑA FEMINISTA | Para aprovechar el tiempo…

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En medio de la cuarentena es muy frecuente encontrarse en redes sociales ofertas, recomendaciones, consejos, etc. que empiezan con “para aprovechar el tiempo en cuarentena”.

Yo no sé ustedes, pero yo nunca trabajé tanto y sin descanso como desde que tengo familia. Me di cuenta de esto cuando por motivos de trabajo remunerado tuve que salir de viaje y cuando regresé tuve la sensación de haber tenido unas vacaciones cortas. Y claro, no iban a ser vacaciones fue el primer fin de semana en años que no tuve que comprar la comida, cocinar, vigilar que comieran bien y limpiar la cocina. No tuve que supervisar que se bañaran, durmieran y despertaran a tiempo. No tuve que recoger el reguero de nadie y en simultáneo tratar de enseñar que había que mantener el orden y etc., etc., etc. Definitivamente eran vacaciones, solo tenía que cumplir con las actividades del trabajo remunerado, en la casa otra persona estaba cuidando. Pensar que porque estamos en casa no estamos haciendo nada o tenemos tiempo de sobra, es desconocer que en nuestras casa se produce, se realizan trabajos que no se detienen nunca y que son indispensables para la vida . Con cuarentena o sin cuarentena en los hogares se lava la ropa, se limpia, se gestionan y administran los suministros de alimento, vestido, medicina a las personas de acuerdo a sus edades, personalidades, y otras necesidades tanto materiales como afectivas. Se realizan un sinfín de trabajos necesarios para vivir, crecer, ser felices e incluso realizar los trabajos remunerados. “Aprovechar el tiempo de cuarentena” se construye sobre la idea que solo es tiempo bien aprovechado, productivo, aquel que podemos intercambiar por dinero en trabajos remunerados, que produce bienes o servicios mercantilizables.

La economía feminista analiza cómo desde el surgimiento del capitalismo se impuso una noción de tiempo funcional a las necesidades del sistema económico capitalista, un tiempo medido, que podríamos llamar “tiempo reloj” que se caracteriza por ser homogéneo, lineal, sin relación con el contexto, al que se le asigna un valor y se considera un recurso. El sistema capitalista subordina al tiempo reloj, los tiempos de cuidado que son tiempos caracterizados por ser cíclicos y responder a las necesidades de otras y otros. Esta subordinación de los tiempos del cuidado invisibiliza la economía del cuidado, un ámbito económico donde se generan y gestionan recursos y riquezas para cubrir necesidades humanas vitales. Si de verdad queremos aprovechar el tiempo en cuarentena podríamos reflexionar como se distribuye y fluye el tiempo de los cuidados, el tiempo reloj y otros tiempos como el de la participación política y plantearnos una nueva jerarquía, una organización donde la vida esté en el centro.

POR ALEJANDRA LAPREA