Óscar Torres, ídolo eterno naval

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El baloncesto venezolano reúne figuras que conforme avanzaron sus carreras se convirtieron en ídolos de las organizaciones que representaron y, desde luego, de nuestro país. Uno de esos casos fue Óscar Torres, caraqueño y criado en el barrio Los Sin Techo de El Cementerio, pero profesionalmente formado en este deporte en Anzoátegui, tierra en la que defendió los colores por muchos años de uno de los equipos más ganadores: Marinos.

Siendo captado su talento en las canchas de las zonas populares de la capital de la República, como comunmente ocurre con promesas de este deporte, curiosamente fue un club oriental que le dio la oportunidad de entrenarse para luego dar el salto al profesional con 21 años de edad. Con el plan Transformación de Nuevos Talentos (TNT) filial de los navales, se convirtió en una estrella de los tableros y posteriormente en el capitán del quinteto grande.

En el primer año (1998), cuando recibe más minutos con Marinos, Torres comenzó a escribir su historia. Se alzó con el premio Novato del Año y además consiguió el primero de los ocho campeonatos con el conjunto de sus amores. De hecho, es el criollo con más títulos celebrados en nuestro circuito, escoltado por Luis Lairet y Sam Shepherd con siete cada uno.

Siendo un alero de extraordinario nivel, dos años más tarde fue centro de las miradas de scouts estadounidenses que lo llevaron a jugar a esa nación con el Billings RimRockers en la International Basketball Association (IBA), siendo su primera experiencia fuera de Venezuela. Justamente en el 2000 reforzó a Trotamundos de Carabobo en el Sudamericano de Clubes, contribuyendo con el cetro continental.

consiguió con méritos su gran salto

Pasaron casi 10 años para que nuestro país pudiera tener otro embajador en el llamado mejor baloncesto del mundo: la NBA. Solo Carl Herrera lo logró en 1992 con los Rockets de Houston, ganando hasta dos anillos y es este mismo equipo que le dio la oportunidad a Torres, el 30 de octubre de 2001, de estar, para muchos, en la cúspide de este deporte, donde además militó por una campaña más con los Warriors de Golden State.

Desde 2003, “El Almirante”, como también le apodan en Puerto La Cruz, ya con ese comprobado roce internacional en EEUU, comienza su recorrido por el baloncesto europeo, también prestigioso, mucho nivel y lucrativo para los jugadores foráneos. Allí hizo campaña con el Pompea Nápoles, Snaidero Cucine Udine (Italia), luego firma con el BC Khimki, CSKA Moscú (Rusia), Türk Telekom Ankara, TBL (Turquía), y su última travesía por el viejo continente fue en 2011 con el Club Basquet Tarragona, Adecco Oro (España).

presencia en la vinotinto de las alturas

Para Torres, su pasantía por la selección nacional fue también de alta factura, sin embargo, coincidió con otras figuras de rol protagónico en su momento como el propio Carl Herrera y el eterno capitán Víctor David Díaz, aunque eso no le restó brillo.

Debutó en el Campeonato FIBA Américas de 1999, participando además en las ediciones de 2001, 2003, 2005, donde obtiene la medalla de bronce, 2009 y 2011. Igualmente representó al país en dos Campeonatos del Mundo, Estados Unidos 2002 y Japón 2006.

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Anécdota

“Es un gran orgullo saber que estoy compitiendo contra el mejor jugador de baloncesto del mundo. Ha sido muy emocionante y muy bonita experiencia con Houston ya que este mismo año ha marcado el regreso de Michael Jordan”, enfatizó Torres cuando medios gringos lo abordaron para preguntarle sobre su debut en la NBA que se dio con el antepenúltimo año de acción del mítico número 23 considerado, por un gran porcentaje de fanáticos y especialistas, como el mejor de todos los tiempos en este deporte que lo vio por última vez en cancha en 2003. Pero más allá de esto, Torres dijo que siempre admiró en la NBA al “Cuervo” Kevin Garnet. “Me gusta su forma de jugar, su espíritu, y tiene mucho corazón para jugar al básquetbol”, apuntó.

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Biografía Mínima

Óscar José Torres Martínez es su nombre completo y su nacimiento se dio el 18 de diciembre de 1976 en Caracas. Su juventud la desarrolló en la parroquia Santa Rosalía hasta que siendo más adulto y por razones profesionales, comenzó a hacer vida en Puerto La Cruz.
Forma parte de una amplia familia de seis hermanos. Sus padres, aún con vida, siempre, al menos en Venezuela, le acompañaron en cada presentación con Marinos de local en el Gimnasio Luis Ramos, mejor conocido por propios y extraños como la “Caldera del Diablo”.
Está casado y tiene tres hijos.
Independientemente de dónde se encontrara jugando, siempre demostró su amor por nuestro baloncesto y las ganas de pertenecer a Marinos por siempre.

Ciudad CCS / Harold Urrieta