PERFIL | La muy izquierdista historia del ALBA-TCP

0

Cuando se habla de ALBA-TCP es inevitable pensar en lo que pudo haber sido y todavía no ha podido ser.
Al revisar la breve e intensa historia de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos, no hay manera de tragarse un “maldita sea”, dirigido a las fuerzas perversas de la derecha continental -y de su imprescindible criada, la izquierda exquisita-, y también a la perra suerte (o lo que haya sido) que se llevó prematuramente a Hugo Chávez de este plano existencial.
Cuando se piensa en ALBA-TCP, cualquiera podría imaginar unos bellísimos planos, unas fabulosas maquetas y, metafóricamente, unos pocos galpones carcomidos por el abandono.

No es el único organismo de integración regional en ruinas. Por el contrario, su fracaso -en términos pragmáticos es un fracaso- es parte de una ristra de proyectos fallidos que, en buena medida, explican por qué Latinoamérica y el Caribe siguen siendo el patio trasero de una superpotencia arrogante.

En esta última oleada de decepciones, aparte de ALBA-TCP, están la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac), también bombardeadas por Washington y por sus gobiernos satélites del hemisferio, con la invalorable ayuda de los “progresistas tibios”, esos que siempre apuestan a salvar el pellejo con posturas moderadas y, al final, terminan aplastados de igual o peor forma que los radicales.

Pero quienes, por encima de todo, se empeñan en ser optimistas sostienen que el ensayo de integración que ha logrado ALBA-TCP en sus tres lustros de recorrido no debe ser visto como un fracaso, pues, a diferencia de otros entes multilaterales del vecindario, ha tenido logros concretos, no ha sido solo otra excusa para que la burocracia diplomática celebre cumbres y reciba viáticos. Fiel al espíritu que animó su fundación, este mecanismo realmente ha servido a los pueblos, en ámbitos básicos como la salud, la educación, la ecología y la cultura.

Los defensores a ultranza encuentran otro motivo para considerarla un éxito geopolítico: su surgimiento, en 2004, fue una propuesta contrahegemónica que apareció en paralelo a la derrota histórica del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), la estrategia estadounidense para completar su dominio pleno de todo el continente. En ese sentido fue como una toma de la iniciativa frente a un rival que daba por descontada la aprobación de su propuesta imperial y que, en esos mismos días, sufriría un sorpresivo nocaut en Mar del Plata, en una jugada digna del formidable dúo de líderes que integraron Chávez y Fidel Castro, en esa oportunidad con el respaldo de un nuevo insurgente, Néstor Kirchner.

De hecho, ese era el enfoque en aquellos primeros tiempos, al punto de que el nombre inicial no era Alianza sino Alternativa, palabra que expresaba la vocación de respuesta a la abortada ALCA. Después del episodio de la IV Cumbre de las Américas (hecha consigna en la frase de Chávez: ¡Alca, Alca, al carajo!) había que demostrar que no bastaba con rechazar la propuesta de EEUU, sino que era necesario trazar un camino propio.

El diplomático venezolano Alfredo Toro Hardy utilizó la categoría soft balancing o equilibrio blando para referirse a iniciativas como esta. La idea es que países débiles, solos o en alianza, pueden minar, boicotear y hacer más difíciles (económica, política, diplomática y militarmente) las acciones de Estados más fuertes que pretenden sojuzgarlos.

Desde ese punto de vista, la ALBA-TCP cumplió una función importante para la Revolución Bolivariana: empezar a formar barreras contra las incesantes tramas destinadas a extirparla del escenario latinoamericano. Debe considerarse que para el momento de la II Cumbre ALBA, celebrada en La Habana en abril de 2005, apenas habían transcurrido tres años desde el breve derrocamiento de Chávez y dos años y medio del paro-sabotaje petrolero y patronal. Unos meses antes de la firma del tratado básico (en diciembre de 2004), el presidente venezolano había enfrentado exitosamente el referendo revocatorio.

A pesar de que en esa primera fase fue una alianza bilateral Cuba-Venezuela, la prédica de ambos países para ampliarla ocupó un espacio importante, en especial después del revés propinado al ALCA en Argentina.

Daniel Benzi, profesor de la Universidad Andina Simón Bolívar, de Ecuador, en su libro ALBA: anatomía de la integración que no fue, califica a la ALBA-TCP como “la propuesta de integración que más optimismo suscitó en la izquierda radical latinoamericana y mundial”.

En el análisis que hace este académico, afirma que tanto el auge estratégico inicial como su caída posterior se deben a que prevalecieron “la lógica rentista de la política exterior venezolana y las fragilidades económicas e ideológicas del proyecto bolivariano”. Asegura también que el proyecto entró en una etapa de ralentización debido a la política de actualización de Cuba y a las escasas opciones que tienen para complementarse economías como las de los países que la han integrado, que son exportadoras de materias primas.

Otros analistas le conceden también un gran peso a la actitud esquiva de varios gobiernos de la ola progresista que hubieran podido darle un mayor peso a la alianza, pero se abstuvieron porque les resultaba demasiado “talibana” o porque tenía excesivamente marcada la impronta de Fidel y Chávez.

Al final, se ha repetido la vieja historia de la izquierda latinoamericana: ser indiferentes o ponerse en contra de los proyectos cuando están naciendo o en crecimiento, para luego llorarlos, repartir culpas y escribir estudios sobre las causas por las que han naufragado.
______________

Logros que no son cuento

> Venezuela (2005), Bolivia (2008) y Nicaragua (2009) fueron declarados territorios libres de analfabetismo, luego de que 5 millones de personas aprendieron a leer y a escribir a través del método educativo cubano Yo sí puedo.
> La Misión Milagro ha devuelto la vista gratuitamente a más de 3 millones de personas de 21 países.
> Más de 2 mil jóvenes de América Latina, el Caribe y África se forman como médicos comunitarios en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) con sedes en Cuba y Venezuela.
> Avances en independencia cultural y soberanía comunicacional a través del Proyecto Grannacional ALBA Cultural, Alba TV, Radio del Sur y TeleSur.
> Cuatro ediciones de los Juegos Deportivos del ALBA con la participación de más de 10 mil atletas.
> Plan de acción para contribuir a la reconstrucción de Haití tras el terremoto del 12 de enero de 2010.
> Condenas reiteradas al bloqueo de Estados Unidos a Cuba.
> Respaldo ante pretensiones divisionistas en Bolivia.
> Rechazo al golpe de Estado en Honduras.
> Actuación como bloque en la OEA para derogar la suspensión de Cuba como miembro, que databa de 1962.
> Apoyo a la Cumbre Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra realizada en Cochabamba, Bolivia, en 2010.
> Constitución de capítulos de Movimientos Sociales, Derechos de la Madre Tierra y de los Pueblos Indígenas frente al cambio climático.

CLODOVALDO HERNÁNDEZ