Precios

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¡Todo a cien! ¡Todo a cien! ¡Todo a cien mil! Los precios tienen loco de bola a bola a todo el mundo menos a los diputados cinco mil, o sea los del interino que están cobran cinco mil morlacos mensuales. El único tema que tiene la gente en la boca, ya no es el coronavirus ni el COVID-19, ni la pandemia, es el precio del deber y del querer. Suben los sueldos y la gente saca lo del aumento con el el precio del dólar en la mano, y después esa misma mano se la lleva a la cabeza y grita: “¡No puede ser!” Hay señoras que sufren de la tensión y no se  atreven a salir a preguntar por ningún precio por temor a que les dé una vaina y se  queden allí mismo del coñazo. Se fue al carajo aquello de: a precio de gallina flaca y lleve tres por dos y compre ahora y pague después, y mucho menos aquella vaina que decía haga su agosto, eso no existe ya, como el frontón de Jai a Lay, de sueño caraqueño.

Es verdad que la gente se está calando su cuarentena, pero también es verdad que tiene que salir a comprar para llenar la barriga y tener el corazón contento. Y las señoras mayores son las que dicen: “manda a los muchachos a comprar, que ellos tienen el corazón fuerte y aguantan esos precios, en cambio yo no puedo”. Y mientras tanto el interino sigue repartiendo dólares entre sus diputados y dice que para todos hay. Y desde que PomPeo dijo que iban a poner al interino a barrer la embajada para tenerla lista, el interino anda que no cabe de la alegría. Porque hay que decirlo, este coronavirus, aunque parezca mentira, acabo con nosotros, es decir, con la oposición, porque no hacemos un carajo, y menos mal que el interino empezó a pagar esos cinco mil dólares a los diputados de su asamblea personal, porque si no aquí estuviéramos pelando mandarinas a tiempo completo. Llegó el 30 de abril y todos nos hicimos los  locos para no acordarnos del ridículo universal que hicimos con el guacal de plátanos verdes que pusimos a vender en la Carlota. Coño, solo por esa vaina, uno tenía que irse de una vez para el carajo, pero uno es bruto e insiste en quedarse en esta oposición que nos lleva directo al chiquero, pero eso sí, full de dólares: corruptos pero contentos, es la consigna que grita desde Estados Unidos el compañero Vecchio Molino

Y llegan cada día más venezolanos por la frontera, y uno no sabe quién carajo se quedó con los dólares que se pidieron para ayudar a esa gente. Allí, cuando salieron esos venezolanos que ahora vuelven, se consiguió un montón de dólares para ayudarlos, aunque claro, después que dan los dólares uno sabe a quién van a ayudar esos verdes que te quiero verdes. Y la gente se pregunta ¿si esa gente salió huyendo de la dictadura, por qué ahora vuelve a la dictadura?, ¿Serán locos?, ¿O será que están jodiendo? ¿A quién le creemos? Y los que no aparecen por ninguna parte son los médicos expertos que nombró el interino para salvarnos del coronavirus, parece que los pocos que aparecieron están esperando los cien dólares que les prometió el interino, pero tienen que demostrar que han trabajado y ahí está el problema mayor.

El papá de Margot llegó con su tapabocas y los guantes en las manos donde traía un cartón de huevos y llegó diciendo: “No me vayan a tumbar los huevos que esto es oro puro, mi llave. En ochocientos mil me lo dejó el compañero José, de Acción Democrática, me dijo que son los mismos que come Ramos Allup y que por eso estaban a ese precio”. Los metió en la nevera, cerró la nevera, vio el techo, se quitó el tapaboca y los guantes de las manos, aplaudió y dijo: “Ahora al cuarto a quejarme, como debe ser. Y se fue al cuarto y agarró la puerta y le metió ese coñazo tan duro, que la vecina gritó: «Dale más duro, que esa te la regaló el  gobierno”

-La vida no vale nada.- Me canta Margot

Roberto Malaver