Ricardo Miranda: Pueblo a Pueblo abastece a 50 consejos comunales de CCS

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La ruta Argimiro Gabaldón del plan Pueblo Pueblo garantiza la alimentación.

En esta cuarentena, muchos venezolanos se preocupan por el abastecimiento alimentario. Porque se encuentran obstáculos que van desde la guerra económica, el suministro de gasolina hasta llegar a la distribución de la comida. En esta circunstancia el plan Pueblo a Pueblo, desde el año 2015 hasta ahora, consigue llevar la mayor productividad posible del campo al consumidor.

Ricardo Miranda, jefe nacional del Plan, asegura que este proyecto se basa en una metodología denominada “escalera de doble participación”, en la que se planifica la vinculación y la conexión entre comunidades organizadas en el campo y en la ciudad. En Caracas, la organización va asumiendo tareas para diagnosticar sus necesidades y capacidades de consumo, organizar las jornadas de distribución y crear las alacenas comunales como espacios de reserva estratégica de alimentos. Mediante este programa se busca atender consejos comunales, escuelas y sectores vulnerables. Cabe destacar que en esta ruta llamada “Argimiro Gabaldón” las cosechas son trasladadas a la capital, las cuales provienen de los asentamientos campesinos ubicados en Carache, estado Trujillo; El Vigía, estado Mérida; y Barquisimeto, estado Lara, entre otros. Este plan toma como referencia el Plan de la Patria y la construcción del socialismo basado en la planificación. De este modo se asume desde el pueblo la construcción de una política socialista de distribución de alimentos que ha estado históricamente controlada por las cadenas de intermediación y especulación.

— En medio de la pandemia, ¿cómo ha hecho el plan Pueblo a Pueblo para trasladar los rubros a Caracas?
— Hoy en día, el problema con la gasolina y el plan de contingencia no ha sido impedimento para llevar a su destino lo más importante que se ha considerado la alimentación en tiempos de cuarentena. Al principio de la pandemia se vio un poco con dificultad el traslado de alimentos hasta la capital, ya que nuestra organización no pertenece a ninguna institución del Estado; sin embargo, al no poseer salvoconducto, la presión de los productores de Pueblo a Pueblo hacia las autoridades ha sido eficaz, ya que somos reconocidos en las labores agrícolas para abastecer y beneficiar a la población. De igual forma, se ha recibido la ayuda del Ministerio de Agricultura Urbana en cuanto al tema del transporte, como todos; hemos hecho cola hasta de 20 horas para poder surtir los camiones de gasoil y así poder llegar a Caracas para distribuir las hortalizas. Se sigue trabajando en los estados, nuestros productores locales situados en Carache, estado Trujillo, y en Mérida han tenido que trasladar los rubros en caballos, burros y carretas hasta los centros de acopio cercanos, sin embargo, el trabajo no se detiene por ese factor. Desplazamos una gran variedad de rubros entre papa, yuca, auyama, plátanos; frutas como cambur, lechosa, tamarindo, naranjas y limones, entre otros. Todos estos esfuerzos están orientados a garantizar que cada territorio pueda satisfacer sus necesidades alimentarias y promover una reserva estratégica para momentos de crisis, profundizando la organización y el debate político en los territorios donde se implementa este plan. Asimismo, se viene impulsando el programa de multiplicación de semillas de papa y hortalizas en alianza con organizaciones nacionales e internacionales como Proinpa y la Alianza Estadounidense para la Soberanía Alimentaria; se establecen núcleos de producción de semilla para garantizar la disponibilidad de la misma, para las redes de productores, y sostener así la producción y distribución de alimentos.

— Una vez en Caracas, ¿cómo distribuyen las hortalizas?
— Cuando ya los productores se sitúan en Caracas, éstos nos lo hacen saber y los guiamos a los centros de acopio, con la participación de las cooperativas San Agustín Convive; en Coche, la Comuna Ezequiel Zamora; en el 23 de Enero, la Comuna El Panal 21 y El Otro Beta de Petare, entre otras organizaciones. En estos últimos días hemos tenido mucha comunicación con el Ministerio de Agricultura Urbana para el apoyo de la distribución comunal y escolar, nosotros como Pueblo a Pueblo nos valemos con esfuerzo propio y estamos eliminando la tradición “campo-ciudad”. Acoto que los productos son de primera calidad, y los costos son accesibles. Lo importante es que la organización promueva una nueva manera de relacionarse con la economía de buenas costumbres, que todos y todas buscamos para mejorar los modelos de consumo y promover la sustentabilidad.

— ¿Que otros sectores e instituciones reciben el apoyo del plan Pueblo a Pueblo?
— Como ya se sabe, nosotros como plan de abastecimiento tomamos el control de las producciones locales. En el estado Lara tenemos a varios compañeros, quienes controlan y supervisan la calidad de las hortalizas. Esa papa, esa auyama, yuca, cilantro, plátano, etc, tiene un proceso de selección a partir de la semilla y tratamiento de crecimiento para finalizar con la cosecha. Las instituciones que hoy en día se abordan son los Clap (Comité Locales de Abastecimiento y Producción) y comunas en construcción. Nos interesan también los comedores populares de sectores priorizados y vulnerables, además de las escuelas. Otra manera de trabajar es el enlace que tenemos con el PAE, (Programa de Alimentación Escolar) del Ministerio de Educación. Quincenalmente le distribuimos hortalizas, frutas y verduras a los comedores de nuestras escuelas para mejorar su funcionamiento, y durante la pandemia siguen trabajando para alimentar a los niños y niñas que habitan en los perímetros de las escuelas, a las cuales apoyamos tanto en Caracas como en el occidente.

Desde que inició el plan, su único propósito es velar por la seguridad alimentaria de la población, rompiendo el cerco del mercado del capital. La estrategia del plan Pueblo a Pueblo elimina el intermediario, y permite construir una nueva economía basada en la planificación, transparencia y el derecho que tienen los pueblos a alimentarse. Así como la apuesta por el rescate de la semilla originaria, la lucha contra los patrones de consumo alimentario impuestos, y las iniciativas para adoptar formas de producción agroecológica. Este aporte ha ayudado a disminuir las secuelas de la guerra económica y, sobre todo, la pandemia que arropó a nuestra patria.
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Una ruta necesaria

> El plan Pueblo a Pueblo ha distribuido desde finales de marzo hasta la fecha más de 250 toneladas de hortalizas, verduras y frutas.
> Los costos comprenden un 70% menos que en el mercado capitalista.
> Mas de 15 mil niños y niñas de la patria han sido beneficiados por el plan alimentario.
> 50 consejos comunales de Caracas reciben los rubros para beneficiar a los sectores vulnerables ubicados en Catia y Petare.
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*Biografía Mínima

Ricardo Miranda es agroecólogo, actualmente es jefe y coordinador de la Brigada Centro-Occidente del Plan Pueblo a Pueblo y la ruta Argimiro Gabaldón. Fundador de la iniciativa del proyecto, nacido en el año 2015 en Mesa Arriba, Carache. A principios de año recibió oficialmente el premio de Soberanía Alimentaria 2020, el cual otorgó la Alianza Estadounidense de Soberanía Alimentaría. Una de las razones para recibir el premio, mediante la organización del Plan Pueblo a Pueblo, fue el impulso de una economía sustentable y la reducción del uso de agroquímicos para producir alimentos sanos y seguros.