Kilombo preserva Velorio de Cruz de Mayo en San Pedro

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En pleno corazón de la parroquia San Pedro se desarrolla una experiencia cultural y agrícola, expresión de la cultura venezolana. Se trata de El Kilombo Agrourbano y Cultores, donde músicos, cultores, agricultores y gente sencilla, que cumpliendo la cuarentena voluntaria y guardando las medidas de distanciamiento, realizaron su Velorio de Cruz Mayo el pasado domingo 3, día que la humanidad honra al madero santo, las buenas cosechas y la llegada de las lluvias.
Ángela González forma parte de esta experiencia y tiene 13 años en este espacio celebrando la Cruz de Mayo. En este tiempo han fundado una escuela agrourbana y la escuela itinerante de música popular de la parroquia San Pedro, del municipio Libertador.
Cuando conversó con nosotros sobre el significado de la fiesta de la cruz, nos expresó: “El imperio nos está atacando en este tiempo y nos hace su objetivo. Hoy la cruz nos ha protegido y nos brinda una victoria en los sucesos del pueblo de Chuao. Nosotros –continuó– le pedimos a la cruz paz para nuestro país, buenas cosechas y lluvias y que depure la humanidad del coronavirus, de la guerra y del imperialismo norteamericano”.
El Velorio de Cruz llegó a Venezuela gracias a nuestros ancestros africanos, como honra al árbol y las cosechas y fue sincretizado con la Santa Cruz. Esta fiesta llegó a la parroquia San Pedro de la mano de Rubén Lezama desde Guatire. Ángela y Rubén forman una familia grande junto a su hija, nietos, niños y jóvenes, la comunidad y compañeros que apoyan su trabajo.
–San Pedro es una parroquia transculturizada –nos expresa Angela–, el gobierno de Medina Angarita ofertó viviendas y espacios para una clase media europea que venía huyendo de guerras mundiales. Por ello, al principio, la comunidad rechazó la presencia de la escuela y sus manifestaciones, pero el trabajo constante le permitió a esta experiencia sembrarse en el corazón de la comunidad y convertirse en alternativa.
La escuela itinerante realiza percusión, canto y danza, allí desarrollan un trabajo de los géneros por disciplinas, con la Cruz de Mayo forman tocadores de tamboras de fulías, cantores, decimistas. En el caso de San Juan: bailadores de sangueo y golpe, cantores de sirena, y en la percusión de San Millán y Cata.
Tienen una casa de la alimentación y un conuco como parte del proyecto agroproductivo donde atienden a niños de la comunidad en estado vulnerable. En algún momento han logrado atender directamente a más de 75 niños de la zona.
El trabajo cultural y la fiesta de la cruz va más allá de lo tradicional, por ello nos expresa: “Defendemos nuestra patria, nuestra cultura e identidad en el marco de la cuarentena, condenamos la incursión en La Guaira de grupos terroristas, por ello pedimos a la cruz.
Las niñas Abril Adrián y Bárbara Belandria, junto a las mujeres de la familia, recogieron las flores del jardín y adornaron el altar con ofrendas de la propia cosecha del huerto agroproductivo, maíz, lechosa, pepinos, plátanos, para agradecer la buena cosecha que obtienen de trabajar la tierra.
Con un Padre Nuestro la abuela Irma inició el Velorio pidiendo salud para todos. Un plato de peltre, maracas y tres tamboras fueron suficientes para alegrar el canto de José Alejandro Delgado, Loreana González, Rubén Lezama. Ángela González y la niña Abril, quienes soltaron versos a la cruz y repicaron tamboras como pueblo, ante el santo madero.
La décima como poema que ofrenda, denuncia y divierte se escuchó en la voz de las niñas, celebrando a mayo y la lluvia y pidiendo la paz.
Un papelón con limón aliñado y compartido por José Roberto Duque animó la presencia humana en esta manifestación pagana y un sancocho de costilla, con verduras del conuco de la casa, dio cierre a la ceremonia. Alrededor de la mesa, la conversa sobre la situación del país, el papel del movimiento popular y el trabajo que se debe seguir haciendo con los niños, marcó el sendero a los cultores de esta fiesta en el país.

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Décimas vivas

Santo Madero
Santo madero que llama
a la excelsa devoción
convirtiendo la oración
en una encendida flama
donde cada fiel reclama
para bien de sus quereres
reconociendo que eres
el que nos da fortaleza
cuando cada mayo empieza
y te adoran tantos seres.
José Ignacio Hernández

La Furia Bolivariana
Amenaza un mercenario
a Erika Ortega Sanoja
pues al tipo se le antoja
que él es el más vergatario
este pueblo es libertario
solidario y feminista
y no crea un terrorista
que aquí llegará de pana.
La furia bolivariana
no perdonará a un fascista
Alejandro Serrano

Los Mil Ancianos
Salieron los mil ancianos
Los humildes pescadores
Atrapando a unos “señores”
Más fuertes y veteranos
Solo con nylon en manos
Ataron a ese gran lince
Produciéndole un esguince
Batiéndolo contra el suelo
No dejándole el consuelo
De usar su gran R-Quince
Juan Sanoja

La Poesía Salva
Nos salva la poesía
De las miserias humanas
Nos salva de lo tirana
Que es la impune cobardía
Nos regala la alegría
Esa de poder decir
Lo del corazón al latir
Y nos abre la ventana
Sin poesía no hay mañana
Poesía para existir
Neguel Machado

Ciudad CCS / José Javier Sánchez / Fotos Bernardo Suárez