CONVIVIR PARA VIVIR | Crónica de una adolescente en cuarentena

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La hiperinflación nos tiene de cabeza. Fotos Bernardo Suárez

Con mis trece años ando muy atenta sobre lo que acontece con la pandemia del COVID-19, por las noticias (vía radio, televisión y digital). Hay tener más conciencia y saber que esta situación es difícil de afrontar. Lo más sensato, es mantener la calma y la cordura.

¿Cómo podemos ayudar, si estamos confinados en casa? Es fácil y simple: 1) Cumplir las normas de higiene, protección y distanciamiento social. La campaña que promueven los medios de comunicación social, de la mano con el Gobierno nacional, es muy positiva, respecto a estas normas. 2) Empleo de diferentes tipos de saludos (militar, rockero, apache, codo a codo, tailandés, o el wakanda forever -el que me gusta-: cruzarnos los brazos sobre el pecho). 3) Uso constante del tapabocas y guantes, lavarse siempre la manos con agua y jabón (otra alternativa: empleo del alcohol y antibacterial con 65% de alcohol). 4) Cuando llegue a su casa (ya que tuvo que salir para hacer unas compras o por equis circunstancia), debe quitarse la ropa y lavarla. Los zapatos, los deja en una caja (o un tobo), apenas abra la puerta de su casa y de inmediato, los pone al sol. Es bueno tener sus cholas cerca de la puerta. 5) Si tiene carro para desplazarse, debe limpiar las alfombras, manillas, volante, palancas y asientos de su carro (ai igual su moto o bicicleta).

Otra forma de ayudarnos y mantenernos creativas/os: Leer, pintar, dibujar, escribir, ver películas, mantener y rescatar la comunicación en familia, oír música y bailar (nos ayuda a desestresar), colaborar en la limpieza y organizar la casa, arreglar las matas, activar la creatividad con el reciclado, hacer ejercicios, bailar, cantar, activar el buen sentido del humor en familia, rezar juntos, aportar ideas… Considero que son cosas positivas para estos tiempos, estando en casa.

Ahora bien, nuestro pueblo, histórica y culturalmente, ha sido muy afectivo y con un buen humor.

Una de las inquietudes que plantea nuestra gente, es lo extraño de saludar de otra manera (de lejitos -con la variedad de saludos que nos han recomendado-) y mantenernos a casi 2 metros de distancia. Sinceramente, es fuerte, porque no estamos acostumbradas/os a hacerlo. Nuestra venezolanidad es compartir la vida al estrecharnos las manos, al darnos un abrazo, una palmada en el hombro o en la espalda, reírnos a gusto… al lado de nuestros familiares y panas, que compartimos el día a día. ¡Pero tenemos que cuidarnos y prevenir!

Tengo 13 años y extraño mi liceo. Con las circunstancias que vivimos, hay que adaptarse al nuevo sistema de formación vía online. Para mí no es fácil, porque no dispongo de un celular inteligente que me permita tener WhatsApp, para activar la comunicación con mis profesores y compañeros. Hay casos de estudiantes, que tienen dificultades con la señal del internet desde sus casas (si aparece un wi-fi liberado, tienen que aprovecharlo al máximo). Estamos acostumbrados a la clase presencial. La otra alternativa que nos ofrecen, es ver las clases por el canal Vive TV “Cada Familia, una Escuela”. Mi madre tiene que asumir su rol de educadora, desde la casa y explicarme las tareas (a veces, la saco de quicio, porque también tiene que atender sus exigencias laborales desde casa, y hasta atender temas del consejo comunal).

La flexibilidad durante los fines de semana es muy positiva.

También vemos que la inflación nos juega feo. Los comerciantes están actuando tipo “vampiros”, con el bolsillo de nuestro pueblo. Se siente la impotencia de nuestras madres y padres, porque no pueden comprar las cosas que se necesitan en casa (en especial alimentos, medicinas, productos de higiene y limpieza). Solo espero que las autoridades competentes actúen y se solucione esto.

Para finalizar, saludo la iniciativa del Gobierno nacional, que implementó los fines de semana las horas de esparcimiento, como medida de recrearnos y disfrutar un kilómetro de la ciudad. De verdad, Caracas está limpia, despejada y libre de contaminación. ¡Da gusto disfrutarla y cuidarla!

Un llamado a las niñas, niños y adolescentes, para que reflexionemos, cumplamos nuestras tareas, ayudemos a nuestros padres en casa y activemos la fe, la energía positiva y ser perseverantes. No ganamos nada con caer en el pesimismo, en la rabia o en la tristeza. Gente como tú y yo somos parte de ese cambio que estamos fomentando, para elevar la salud y la conciencia ciudadana.

LUPITA GODOY SOLER / CIUDAD CCS