Editorial | Amor y terrorismo

0

Magia y poesía. La celebración en cuarentena del Centenario de Aquiles Nazoa no pudo ser más convocada y más hermosa. Desde distintos estados del país y desde el exterior han llegado homenajes con canciones, poemas, cortos, narraciones, obras de teatro y un sinfín de interpretaciones de la obra de El Ruiseñor de Catuche. Para la convocatoria del Premio Nacional de Literatura Humorística llegaron más de cien trabajos en los géneros de crónica, dramaturgia y poesía. Carlos Pérez Mujica, cronista residenciado en Yaracuy, ganó con “La noche de los elefantes”, una mágica historia que mezcla las vivencias juveniles con la espectacular geografía del estado Yaracuy. El joven poeta Vladimir Serrano Gómez participó y ganó con “Las arañas de mi casa”. Y el también joven, oriundo del estado Táchira, Luis José Gold, cautivó al jurado con “Camelias para Malcom”. Dos mujeres se alzaron con los primeros lugares del Concurso Audiovisual Aquiles Nazoa, convocado también por la Alcaldía de Caracas, en las categorías de cámara y teléfono: Kelly Herrera, de Nueva Esparta, y Rocío Pérez, de Caracas. Dos hermosos trabajos audiovisuales inspirados en dos poemas de Aquiles Nazoa, “Lugar de residencia” y “El ocaso de los loros” (animación), respectivamente, ambos cortos, de una alta factura técnica, le rinden un sublime homenaje al humorista caraqueño. El pueblo venezolano tiene 20 puntos en amor y creatividad.

Traición y terrorismo. De la Venezuela profunda y hermosa, que día a día se esfuerza por mostrar lo mejor de sí misma en tiempos de pandemia, pasamos a la Venezuela que quiere mostrar el militante de Voluntad Popular, Juan Guaidó, obediente discípulo de Leopoldo López. En un sorprendente giro en su guión criminal, el país y el planeta asistimos al capítulo de un contrato firmado para entregar el país a fuerzas extranjeras. El contenido del contrato firmado por el delincuente Juan Guaidó y el terrorista confeso estadounidense Jordan Goudreau rebasa todos los límites éticos imaginables. El magnicidio, la entrega de nuestras riquezas minerales y naturales, asesinatos selectivos y otras terroríficas “cláusulas”, hacen de este “contrato” la más vil forma de hacer “política” de la que se tenga conocimiento en la historia contemporánea. El contrato con licencia para matar tiene sus precedentes en Irak, Libia, Afganistán y Siria, por solo nombrar algunos de los países donde la “privatización de la guerra” es lo que manda. No cabe en una mente sensible, no cabe en una mente de verdad humana, que existan personas que “legalicen” la ignominia, la traición y el terror. En estos tiempos en los que hay que convocar a la solidaridad y al amor, algunos venezolanos con sus cómplices en el extranjero convocan a la destrucción y a la muerte. En este concurso para saber quién es más apátrida hay unanimidad. Ojalá que los trinos de todos los ruiseñores nos arropen y callen tanta nota desafinada y aborrecible. Sigamos.