El humorista colmado de sencillez y bondad

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Aquiles Nazoa fue tantas cosas que pudo disparar su humor desde cualquier oficio: aprendiz en una carpintería; telefonista y botones del hotel Majestic; domiciliero en una bodega, mandadero y barrendero del diario El Universal, cicerone de turistas, profesor de inglés, oficial en una pequeña repostería, redactor y director de varios periódicos, hasta encarcelado por escribir cosas inconvenientes. Siempre dijo que fue pobre pero nunca triste, y por esa bondad hoy queremos agradecerle sus burbujas de humor, esa “manera de hacer pensar sin que el que piensa se dé cuenta de que está pensando”.

Hermanas Funes/ Muñequeras:

Aquiles Nazoa para nosotras es la risa, la alegría y la tristeza. Nuestro taller va acompañado de “La vida privada de las muñecas de trapo” y “Humor y amor”.

La abuela Ana Ramos y mamá Ángela Miguelina nos brindaron alegría y aprendizaje, rasgando telas, cociendo, amarrando. Dándonos la magia de “Una muñeca de trapo”.

No contar un cuento de Aquiles no complementaría lo que hacemos, el ser leal como muñequeras. ¿Quién no es feliz con una muñeca de trapo? Cada día nos da la satisfacción de ver realizado un trabajo artístico. Desde una muñeca, una Funes apoyando, orientando, amando a la otra. Recordando a Aquiles, conversando, imaginándo y leyendo su poesía, trabajando en equipo, riendo, soñando, llorando, familiarizándonos con el quehacer diario, cada una con su propia vida, pero unidas con sus muñecas, como si las hiciéramos entre todas.

Cada muñeca pareciéndose a su hacedora y Aquiles a nuestro lado. Cada encargo, cada exposición, cada comunidad, cada niño, niña, adolescente o familia han sido y serán parte de ese milagro real de elaborar una muñeca, darle vida, colocarle un nombre, buscarle padrinos y bautizarla. Todos se llevan un pedacito de Aquiles, se llevan su poesía y su amor.

Este trabajo nos da la sensación de tener al poeta a nuestro lado, observando cada detalle de cada muñeca y en su dimensión sentimos que Aquiles está alegre, sabiendo que desde nuestro trabajo él, nunca estará solo.

Marco A. Rodríguez./Periodista y humorista

La obra de Aquiles parte de él para retornar al sagrado anonimato nacional.

El pueblo se apropió de sus versos y los cree suyos; su programa “Las cosas más sencillas” marcó la lógica irrevocable del habla popular con una dimensión desbordada, ¡porque es la gente sencilla: los que asignan el nombre perfecto de las cosas, las que dan estructura a nuestro mundo y sustentan nuestra identidad.

Su irreductible ética, innegociable, sin tumor jalab… Periodista construido desde la propia conciencia, de formación cultural que le permitía ir a la esencia y burlarse, por ejemplo, del policía: “Policía con peinilla, policía con pumpá, que lleva la pistola lo mismo que una empaná’”. Siempre mofando a los represores.

Para mí “El arrocito de las López” es de una hilaridad que retrata costumbres y manera de ser del pueblo golpeado.

Él retrató con humor la sociedad de nuestras abuelas, venidas del pueblo llano, que la Venezuela saudita echaría al desprecio. Adecos y copeyanos no ocultaron su desprecio al pueblo y Aquiles no les causaba gracia.

Carmencita Martínez / Patafísica

Aquiles Nazoa es ese escritor prolífico que trasciende la época y fronteras con sus extraordinarios libros y la cobija que nos arropa a los venezolanos: creo en el amor, poemas de animales, Fábula de la avispa ahogada, Retablillo de Navidad, La educación de los cochinos y el compendio de sus poemas Humor y Amor…

Extraordinario poeta, sensible, humorista, inteligente, comprometido socialmente. Separar una de sus facetas es fragmentar al ser humano que pasó con la venezolanidad, con su sentimiento de humildad, de diálogo con los niños para armar un juego creativo, sin abrir líneas divisorias o muros en los cantores del mundo de la creación. Creo en Pablo Picasso, todopoderoso, creador del cielo y de la tierra.

Para todos los niños venezolanos y del mundo, Aquiles es un cantor de las cosas más sencillas. Es el poema hecho cuerpo del poeta que acunó “la amistad como el invento más bello del hombre” y “los poderes creadores del pueblo”. Y, finalmente, su “creo en la poesía y, en fin, creo en mí mismo, puesto que sé que alguien me ama”.

Ciudad CCS / Francis Cova / José Javier Sánchez