LA ARAÑA FEMINISTA | COVID-19, mujeres y teletrabajo

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A Oxfam Intermón publicó, como acostumbra a hacerlo todos los enero, su informe sobre la desigualdad. Este 2020 se tituló: “Tiempo para el cuidado”, para llamar la atención de cómo la acumulación de riquezas en manos de unos muy pocos multimillonarios es posible a expensas de la explotación de mujeres y niñas de nuestro planeta. Así los 22 hombres más ricos del mundo son dueños de más riquezas que todas las mujeres de África juntas.

Sabemos que en el sector laboral las mujeres se tropiezan con obstáculos como la brecha salarial, los techos de cristal o suelos pegajosos. Pero además hacen una serie de tareas que no son remuneradas, ni consideradas trabajo, esto incluye desde cuidar de les demás, cocinar, limpiar o recoger agua, además del soporte afectivo, ellas hacen 75% de esas labores. Las del mundo rural y países de renta baja dedican hasta 14 horas diarias al trabajo de cuidados no remunerados, 5 veces más que los hombres. El tiempo dedicado alrededor del mundo en estas tareas es de 12.500 millones de horas diarias, lo que equivale a 1.500 millones de personas trabajando 8 horas al día sin recibir ninguna remuneración. El 42% de las mujeres en edad de trabajar no forma parte de la masa remunerada debido al trabajo de cuidados que deben asumir, frente al 6% de los hombres.

Las trabajadoras domésticas son el colectivo laboral más pobre y explotado del mundo. Sólo 1 de cada 10 están protegidas por la legislación laboral, el 50% goza de la misma protección en términos de salario mínimo. Más del 50% no están protegidas legalmente por un límite de horas a su jornada laboral. El 90% no tiene acceso a prestaciones de la seguridad social.

El valor económico de los “trabajos de cuidados” asciende al menos a 10,8 billones de dólares anuales, una cifra que triplica la aportación de la industria de la tecnología. El dinero que se roba a las más de 3,4 millones de trabajadoras del hogar en situación de trabajo forzoso en el mundo, asciende a 8.000 millones de $ anuales.

Oxfam llama la atención y dice que una inversión pública directa en la economía de los cuidados equivalente al 2% del PIB en tan sólo 7 países de renta alta permitiría crear más de 21 millones de puestos de trabajo, de los cuales entre el 75% y el 85% estarían ocupados por mujeres.

Sabiendo que la pandemia ha agudizado las desigualdades, ante el teletrabajo nos preguntamos: ¿Quién asume el costo material de desplazar el trabajo al ámbito doméstico? ¿Cuáles son los mecanismos de regulación y control que se activan, qué implicancias tendrán en la vida cotidiana y la garantía de derechos laborales? ¿Cómo se expresan las brechas sociales, de raza y género en estas nuevas modalidades laborales? ¿Cómo se abordará el impacto psicológico de las trabajadoras que, además de cumplir las labores para las cuales fueron contratadas, deben colaborar en las labores de las maestras, apoyando la educación virtual de sus hijes?

Por Indhira Libertad Rodríguez