ONU vigila pasos de los mercenarios

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Los soldados de fortuna no son considerados prisioneros de guerra cuando son capturados

El pasado 3 de mayo, el pueblo de Venezuela fue objeto de una intentona de incursión marítima en las costas del estado La Guaira por parte de un grupo de mercenarios que fueron repelidos por las fuerzas del orden y cuerpos de seguridad del Estado. El resultado es conocido por todos y el Gobierno Bolivariano, luego de haber dado de baja a cerca de ocho sujetos y capturar a unos 40 hombres, prosigue en la búsqueda del resto de los integrantes de este grupo de individuos que pretendían generar caos y zozobra en todo el territorio nacional con el objetivo de dar al traste con el gobierno legítimo de Nicolás Maduro y ser cabeza de playa para una posible invasión de Estados Unidos.

Esto provocó un intenso debate en la calle, ya que hubo incrédulos que consideraron que no son mercenarios los que intentaron iniciar una invasión a Venezuela, por la forma en como fueron derrotados y sometidos por las Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas (FANB) y los cuerpos policiales y de seguridad del Estado, así como por el pueblo venezolano; pero hubo quienes sí creyeron y creen que son mercenarios y se sienten orgullosos por la forma como fue reducido este grupo de hombres que portaban armamentos de alto calibre, capaces de producir todo el daño necesario al terruño que Bolívar dio la libertad hace casi 200 años.

Pero, ahora bien, en medio de todo esto, ¿sabemos qué es un mercenario? ¿Sabemos por qué y cuándo un hombre con entrenamiento militar puede ser considerado mercenario? ¿Sabemos cómo actúan y cómo se encubren? ¿Qué daños pueden causar y han causado en los territorios donde han visto acción? ¿Están haciendo algo los organismos internacionales para regular esta práctica en el mundo? Estas y otras preguntas vamos a intentar responderlas en las próximas líneas que plasmaremos a continuación.

El mercenario una actividad tan antigua como el hombre

Desde tiempos inmemoriales algunas naciones, y en especial los grandes imperios en la historia de la humanidad, han contratado sujetos entrenados militarmente para que ejecuten las tareas que no pueden llegar a realizar sus activos militares, y acuden a ellos para que realicen actividades que por su carácter delictivo no pueden ser asumidas por efectivos que son parte del Estado.

Entonces, podemos decir que un mercenario es toda aquella persona que tiene un entrenamiento militar y que presta su servicio a cambio de una sustanciosa remuneración.

Pero una definición más precisa la podemos encontrar en el documento del Grupo de Trabajo sobre la utilización de mercenarios como medio de violar los derechos humanos y de obstaculizar el ejercicio del derecho de los pueblos a la libre determinación de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

Estos especialistas en el folleto informativo número 28: “Repercusiones de las actividades de los mercenarios sobre el derecho de los pueblos a la libre determinación”, afirman que a los mercenarios se les puede describir en pocas palabras como soldados de alquiler, que “en lugar de combatir por su propio país ofrecen sus servicios a gobiernos y a grupos de otros países por una remuneración monetaria sustancial”.

Y aunque algunos pretendan mostrar que sus motivaciones son altruistas, religiosas o ideológicas; es decir, que sus acciones no son motivadas por el lucro, lo cierto es que estos “soldados de fortuna” son contratados por una cuantiosa remuneración para combatir o lanzar ataques en un país o conflicto que no es el suyo, y en el que se involucran generando daños y violando muchas veces los derechos humanos de los habitantes de la nación en conflicto, tal como sucedió en Irak, Afganistán, la antigua Yugoslavia, o en la naciones africanas como Sierra Leona, Congo Belga y Angola, entre otros.

Según establece el numeral 2 del artículo 47 del protocolo adicional a los Convenios de Ginebra, mercenario es toda persona que ha sido reclutada, localmente o en el extranjero, a fin de combatir en un conflicto armado y que por tanto tome parte de manera directa en las hostilidades, y que además se encuentre animada por el deseo de obtener un provecho personal y que se le haya hecho la promesa de percibir una retribución material considerablemente superior a la que reciben los efectivos regulares de la fuerza militar del país en conflicto.

Un elemento importante de resaltar es el referido al status del mercenario en un conflicto. El numeral 1 del artículo ya referido señala que éstos no tendrán derecho al estatuto de combatiente o prisionero de guerra si llegase a ser capturado en plena acción; por ello, en los últimos tiempos, éstos han estado protegiendo y encubriendo su accionar y labor bajo las figuras de Empresas Militares de Seguridad Privada (EMSP), muy en boga desde finales del siglo pasado.

EMSP, un buen lugar para resguardarse

Por lo que hemos visto, los mercenarios, por tener un carácter estricto de ejecutar acciones militares por el dinero que recibirán, están dispuestos a todo, a combatir en cualquier bando y por cualquier causa, tal como lo señala el Grupo de Trabajo de la ONU referido al tema de los actos de los mercenarios en su folleto 28; por lo tanto, “pueden ser reclutados por gobiernos, grupos de oposición, movimientos nacionales de resistencia u organizaciones delictivas. Se los ha relacionado cada vez más con grupos dedicados al tráfico de drogas, armas, minerales y seres humanos”.

En este mismo documento se puede leer que los mercenarios ofrecen sus servicios en el mercado fundamentalmente como una fuerza de combate de gran eficacia militar y de mayor capacidad que las tropas regulares, y que no está constreñida ni limitada por las normas del derecho internacional, incluyendo el respeto de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario, representando un activo muy valioso para aquellos que carecen de escrúpulos.

Aquí se hace necesario resaltar que las fuerzas o tropas regulares de un país están obligadas a desobedecer las órdenes que sean contrarias al derecho internacional humanitario, por lo cual los estados y entidades gubernamentales utilizan a mercenarios para, en principio, preservar la vida de su propio personal, pero también lo hacen porque de esa manera se aprovechan de la profesionalidad, eficiencia y experiencia militar de estos soldados de alquiler, así como de su falta de inhibición; además, de esa manera ocultan la intervención del gobierno o sus entes en un conflicto.

Y cuando no hay conflicto bélico, sino una situación de desacuerdo con el sistema de gobierno; es decir, que hay un sector de la sociedad o de la oposición al Gobierno que contraría sus decisiones o la dirección de sus políticas, tal como sucede en nuestro país desde la llegada de la Revolución Bolivariana al poder, el citado documento refiere que los mercenarios pueden llegar a ser utilizados para desestabilizar al gobierno constitucional, frecuentemente a instancias de una tercera potencia determinada para favorecer sus propios intereses, tal como sucedió recientemente en nuestro país.

“Este tipo de intervención puede adoptar la forma de una campaña concertada de violencia durante un largo período o de un intento de hacer caer al Gobierno mediante un golpe. Las campañas de violencia pueden consistir en actos de sabotaje, destrucción de infraestructuras, asesinatos de personalidades conocidas e intimidación de la población, actividades que disminuyen la capacidad del Estado y de sus ciudadanos para elevar su nivel de desarrollo”, asegura el documento por este Grupo de Trabajo de la ONU.

Entonces, para resguardar muchas veces su labor y poder ser considerados los mercenarios como prisioneros de guerra o combatientes, se escudan detrás de las EMSP, que son corporaciones de servicio militar con un estatus distinto a los mercenarios ante el derecho internacional público, ya que cuando una persona pertenece a una EMSP, tiene mayor protección que el mercenario tradicional, por ello viene a ser un motivo para diferenciar de manera correcta al mercenario cuando trabaja para una EMSP contratada por un estado o grupos particulares, que cuando es una simple organización internacional de mercenarios, y esto desde el punto de vista jurídico.

Los sujetos que laboran para una EMSP se encuentran protegidos por el numeral 4 del artículo 4 de la tercera Convención de Ginebra, donde está bien precisado el estatus de estos empleados en un escenario bélico y el trato que deben recibir en caso de ser capturados por fuerzas enemigas.

Desde fines del siglo XX la creación de compañías militares privadas ha crecido exponencialmente

Expertos de la ONU tras los pasos mercenarios

Ante el sinfín de violaciones a los derechos humanos que han cometido los mercenarios o las propias EMSP en los lugares donde han visto acción, tal como lo sucedido en Irak en noviembre 2007, cuando la empresa Blackwaters (actualmente Academi–Blackwaters Worldwide) provocó en Bagdad un tiroteo donde murieron 17 civiles iraquíes, o los hechos acontecidos en África en los años 60, 70 y 80 del siglo pasado; la ONU creó en 1987 la Relatoría Especial sobre la utilización de mercenarios, que estuvo vigente hasta el año 2005 y que fue ejercida por el peruano Enrique Bernales Ballesteros desde su creación hasta el año 2004, y por la nativa de Islas Fiji Shaista Shameem hasta julio de 2005, cuando fue creado el Grupo de Trabajo sobre la utilización de mercenarios como medio de violar los derechos humanos y de obstaculizar el ejercicio del derecho de los pueblos a la libre determinación.

Este equipo de expertos viene trabajando de manera ardua desde el 2005 y su labor ha sido prorrogada en cuatro ocasiones, y sus miembros han sido reemplazados en igual número de ocasiones. En 2016 el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, que es la instancia bajo la cual está supeditado este Grupo de Trabajo, le solicitó continuar la labor realizada por los titulares anteriores en relación al marco jurídico internacional para la prevención y la sanción al reclutamiento, utilización, financiamiento y entrenamiento de mercenarios; así como la repercusión que tienen en la libre determinación de los pueblos las actividades de éstos y de las EMSP.

De igual manera le ordena que siga vigilando a los mercenarios y las actividades relacionadas con ellos en todas sus formas y manifestaciones, así como a las EMSP en todo el mundo, incluyendo los casos donde los gobiernos protejan a particulares involucrados en actos de mercenarios; y le pidió que siga estudiando y determinando las fuentes y causas del fenómeno de los mercenarios y las repercusiones que sus actos tienen sobre los derechos humanos.

Los especialistas deben transmitir a gobiernos y distintos actores las denuncias relacionadas con la violación de DDHH donde intervienen mercenarios, realizar visitas a los países para examinar el impacto de mercenarios y de las EMSP, y presentar un informe al Consejo de Ddhh sobre las conclusiones de la visita.
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África

A partir de la independencia de los pueblos africanos en los años 60 del siglo pasado, las potencias europeas, que tenían intereses en los recursos naturales de este continente, comenzaron a contratar mercenarios para desestabilizar las nuevas repúblicas. El clásico ejemplo es el Congo Belga (actual Zaire), que tras declarar su independencia en 1960 recibió ataques mercenarios que desestabilizaron y derrocaron el gobierno de Patrice Lumumba.
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América

El acto más resaltante de los mercenarios en América en los últimos 60 años fue la llamada invasión de Bahía de Cochinos, donde unos mil 500 mercenarios lanzados por Estados Unidos contra Cuba fueron derrotados por el ejército cubano en Playa Girón, en un combate que duró 72 horas. También es necesario destacar las acciones en Nicaragua, durante los años 80 del siglo pasado, y en años recientes están los ataques contra Venezuela, en especial el del pasado 3 de mayo.
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Europa

Durante las guerras de la ex Yugoslavia, en especial la de Bosnia-Herzegovina, las facciones en conflicto contrataron mercenarios que tuvieron una participación importante en los actos bélicos, provenían de diversos países y llegaron en grandes cantidades. Bosnia se alimentó de mercenarios árabes que se denominaban muyahidin, pero generaron un gran recelo en el ejército bosnio debido a que muchos tenían identificaciones de nacionalidad croata.
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Medio Oriente

En el Medio Oriente los mercenarios han actuado especialmente en Irak y Afganistán a través de las llamadas EMSP, muchas de las cuales participaron de manera activa en la invasión a Irak, tal como es el caso de la corporación Aegis Defense Service, de origen británico, y prestan además de labores de inteligencia e informes sobre viabilidad de rutas terrestres, apoyo a las tropas regulares, vigilancia a zonas sensibles y protección a personalidades.
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Los más conocidos

Mike Hoare
Indoirlandés

También conocido como Mad Mike, es recordado por sus actividades militares en África, especialmente en el antiguo Congo Belga, y por llevar a cabo un fallido golpe de Estado en Las Seychelles. Murió en febrero de este año a los 100 años de edad en un centro de atención en Durban, Suráfrica.

Yair Klein
Israelí

Es un exmilitar que en 1983 creó su firma de seguridad llamada Hod Halanit y proporcionó armamento y logística a la Falange Cristiana para las masacres en los campos de refugiados de Sabra y Shatila. También entrenó a paramilitares colombianos y a las milicias del narcotraficante Pablo Escobar Gaviria.

Bob Denard
Francés

Estuvo implicado en numerosas operaciones paramilitares y golpes de Estado en África, tales como el de las Comores en 1995 y los conflictos armados del Congo Belga en apoyo al general Moise Tshombe en la población de Katanga, poblado rico en Uranio. Falleció en 2007 a los 79 años de edad.

Sigfried Müller
Alemán

Es un exoficial de la Wehrmacht y actuó en la II Guerra Mundial, en las campañas de Polonia, Francia y el frente ruso. Fue reclutado en 1964 por Mike Hoare para participar en el Congo, condujo con éxito una operación en Albertville que le valió ascender a Mayor. Murió en 1983 de cáncer de estómago.

JUAN CARLOS PÉREZ DURÁN / CIUDAD CCS