Barcos y espejos

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Todo bardo ha cantado a los barcos. En todo marinero navega un poeta. La espera de los barcos siempre causa aprehensión. Cuando crees que están allí, se vuelven a alejar. Todo barco es un horizonte. Se aproxima. Se distancia. Se difumina. Hay barcos fantasmas, como el del viejo Caronte, el que  llevaba las almas a los infiernos.   El mar es un desierto azul, por eso provoca espejismos y  hace salir barcos del salitre. Eso les pasó a muchos camaradas que hace una semana vieron los barcos iraníes por Mochima.  Reventaron las redes anunciando “yo los vi primero”. Los barcos venían por Gibraltar, pero una jefa de UBCH tuiteó que los vio pasar frente a Cumanacoa. Hasta que el poeta Andrés Aguilar se arrechó y pidió sindéresis marinera. Se acabaron los espejismos y estas metáforas.  Leonel Ruiz se limitó a musitar:“Mira ese barco va entrando en la bahía…

Earle Herrera