Siempre el mar

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En las últimas semanas la ola política se desplazó hacia el mar. Entre Macuto y Chuao cayeron los boinas verdes y  mercenarios  que el imperio mandó. Hacia el sur, esta vez por vía fluvial, lanchas de guerra colombianas llegaron “solitas” a orillas venezolanas. El almirantazgo neogranadino casi dice que eran “viajeras del río”. En el Caribe, frente a Venezuela, el Comando Sur desplegó destructores nucleares de la cuarta flota de EEUU. El periodismo lacayo y palangrista  destacó  el prontuario bélico y fúnebre de cada buque desde Vietnam (¡ay, no nombren la soga!) para acá. Pero los pescadores de Chuao y los barcos iraníes escribían otra historia marina: la del heroísmo, la hermandad  y  solidaridad internacional.  Una historia caribe.

Earle Herrera