Palangre inflamable

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La imagen del primer barco iraní al norte del estado Sucre descorazonó a la derecha, la desguañangó. La arremetida mediática de sus palangristas resultaba un patético pataleo que en nada justificaba los 4 millones de dólares que Abrams les apartó cuidadosamente de lo robado a Citgo. Desde Miami calificaban de “vergüenza” que la Venezuela petrolera y bloqueada importara petróleo de Irán, saltándose que días antes Estados Unidos e Inglaterra rogaban tapabocas a China, mientras Italia solicitaba más médicos cubanos. Allí cerquita, Francia y España se robaban los respiradores que llegaban por la ruta de la seda. Por esta vez, los palangristas deberían guardarse los dólares con disimulo y, por precaución, cerrar su inflamable jeta.

Earle Herrera