PUNTO DE QUIEBRE | Conectados hampones y figuras de la oposición

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Había cinco hombres en aquella reunión. Uno de ellos vestía uniforme militar y otros dos estaban trajeados, mientras que los dos restantes llevaban camisas manga larga. Afuera el calor era infernal y mantenía a todo el mundo adormecido, pero adentro de aquella oficina la cosa era diferente, pues no hacía mucho acababan de reparar el aire acondicionado y la oficina estaba fría como si nevera fuera. Un hombre de pantalón negro y camisa blanca manga larga entró sosteniendo una bandeja entre las manos y una jarra con agua y comenzó a reponer con agua los vasos que yacían vacíos sobre la mesa y antes de retirarse les preguntó si querían un tecito o café. Sobre un escritorio que estaba ubicado al final de la oficina había una estatua en miniatura del presidente Chávez y en la pared colgaban las fotografías del presidente Nicolás Maduro y de la gobernadora Carmen Meléndez.

Sí, sí está muy clara toda tu exposición, sólo que no me queda claro ese matrimonio de guarimberos, terroristas y hampa común. Pues debe conformarse con lo que expuse acá, pues no le puedo decir más nada. Le aseguro que hay una conexión entre el hampa y los factores de oposición y en los próximos días, según nuestras fuentes de inteligencia, buscarán arreciar la violencia en la región. No entiendo de qué se extraña. Esto ya ha sido ensayado allá en varias zonas, como El Valle, la Cota 905, Petare. Igualmente ha sido ensayado en Mérida.

Carabobo, Táchira ¿O es que usted cree que esas protestas “pacíficas”, y de repente salen varios locos disparando a diestra y siniestra, es algo casual? No, es algo previamente calculado y así lo hicieron en 2014, cuando Leopoldo López llamó a La Salida; y luego en 2017 cuando fomentaron guarimbas en distintos puntos del país. ¿Y quiénes comenzarán las acciones violentas, los guarimberos o los hampones? Es indiferente. Hay ocasiones donde las acciones las han iniciado los guarimberos, que ante una coyuntura logran arrastrar a un grupo de vecinos para trancar una calle y protestar de manera pacífica, pero que luego, cuando llegan las autoridades, comienzan a fomentar desórdenes y a cometer desmanes y finalmente actúan los grupos criminales con armas de gran calibre. Pero también se han dado casos como ahorita en Petare, allá en la capital, donde fueron los hampones quienes iniciaron las acciones violentas y estuvieron como cinco días cayéndose a tiros, entre ellos, pero todo era una trampa, pues disparaban era al aire, sólo querían emboscar a los cuerpos de seguridad y que luego salieran los vecinos a protestar por presuntos excesos de las autoridades y aprovecharan para protestar por la falta de agua, los cortes de luz, etcétera.

Contraofensiva

Los cinco hombres terminaron exhaustos, analizaron todos los pros y los contras, ensayaron varias formas y maneras de enfrentar los planes de la ultraderecha y finalmente lograron diseñar un conjunto de actividades. Acordaron profundizar el trabajo de inteligencia y la vigilancia en las adyacencias de los barrios de alta peligrosidad, donde se presumía la existencia de grupos armados de cierta importancia.

Igualmente establecieron la necesidad de colocar más puntos de control en las cercanías de las entradas de estos barrios, establecer un cronograma de suministro de gas y agua a través de camiones cisterna de manera permanente, acelerar la entrega de las cajas Clap, tratar de retomar, cubriendo todas las medidas preventivas por el coronavirus, las jornadas de ventas de alimentos a cielo abierto, jornadas relámpago de venta de proteínas y hortalizas.

Operativo a plena luz

Los 20 hombres habían sido convocados para participar en un operativo al norte de Barquisimeto. Pertenecían al grupo élite de la Policía Nacional conocido como el FAES. Sólo esperaban por la llegada del jefe que estaba adentro en una reunión. Cinco minutos más tarde los conminaron a todos a entregar sus teléfonos celulares, los cuales les serían devueltos al culminar el operativo. No les gustó mucho la petición y todos se miraron extrañados. Era la primera vez que les solicitaban sus teléfonos celulares. Sólo les indicaron que se trataba de un caso muy delicado y que no se podían dar el lujo de cometer el más mínimo error. Todos hicieron muecas de desagrado, pero los jefes no se percataron porque todos llevaban puestos sus tapabocas. Ya en el camino fue que les indicaron que el operativo no sería en el norte de Barquisimeto, sino en el este de Barquisimeto. Además, les hicieron énfasis en la necesidad de capturar vivos a los involucrados, pues de ello podría depender el éxito de la operación, por lo que sólo podrían disparar en caso de que fueran atacados con armas o explosivos. Los funcionarios llegaron a una estación de servicios ubicada en las adyacencias y allí finiquitaron los últimos detalles y partieron para la comunidad La Carucieña, parroquia Juan de Villegas al este de Barquisimeto, a unos 6 kilómetros del Obelisco.

La idea era enfrentar a la banda de El Mugre, un peligroso antisocial dedicado al secuestro y la extorsión y que ahora andaba en una reunidera sospechosa con varios sujetos pertenecientes a la oposición en el estado Lara. Pero también tenían algunas pistas de Josué Santana, conocido como Santanita, quien es buscado por varios homicidios y secuestros y también anda en reunideras raras con guarimberos de Barquisimeto. Este Santanita asesinó al hermano de un policía el primer día de este año, en venganza porque no encontró a su hermano que trabaja en la Polinacional. Recién se atribuyó por las redes sociales el lanzamiento de un artefacto explosivo contra un concesionario de vehículos en Barquisimeto y horas antes había grabado un video donde les informaba a los comerciantes larenses que, si no colaboraban con su grupo, atacarían sus establecimientos. Días antes el FAES se había enfrentado con el grupo y logró abatir a dos de los integrantes, entre ellos a Rafael Antonio Santana, de 50 años, padre de Santanita, quien presentaba registros policiales por hurto de vehículos, robo genérico, hurto genérico y rapto.

Pero cuando llegó la policía parecía que los estaban esperando y se armó la plomamentazón. Luego de varios minutos de correderas y plomo cerrado se logró la detención de José Colmenares, de 27 años, integrante de la banda El Mugre, a quien le incautaron cinco granadas de mano y una pistola 9 mm. Los demás huyeron por la parte posterior de la comunidad.

Dos semanas después agentes del FAES participaron en una protesta violenta realizada en el barrio Sucre de Barquisimeto y lograron practicar la detención de seis personas, varias de las cuales guardan relación con elementos del hampa organizada de la región.

WILMER POLEO ZERPA / CIUDAD CCS

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