CRÓNICA | Ese obscuro objeto de la gasolina…

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Impiden la llegada de lo que tanto esperan, la gasolina.

En el inicio de la décimo segunda semana de cuarentena altomirandina en la lucha contra el COVID-19 entró en escena una figura espectral con apariencia de gran sabio que posiblemente funge como guardián de las estaciones de servicio. Escribe algo que desde la distancia no se puede descifrar…quizás sea un ente superior que en medio de la incertidumbre generalizada, inspira mucho respeto.

Mientras, el epicentro noticioso apuntaba a Estados Unidos por la pandemia y el rebrote de su histórico racismo…

A lo interno, Venezuela iniciaba el decreto de flexibilización del aislamiento bajo la modalidad 5×10 programado por el Gobierno para reactivar sectores claves de la producción en diversas escalas. Ello coincidió con la nueva realidad de la gasolina que estrenaba oficialmente precios internacionales a pesar de los salarios depauperados y demasiado nacionales…

Continuaba aquella figura superior desde su privilegiada posición de omnisciente tomando sus apuntes…

Largas colas alrededor de las estaciones de servicio por mera necesidad de la gente de equipar sus vehículos. Insospechadamente las gandolas no surtieron suficiente combustible a pesar de que habían llegado los buques iraníes con gasolina para cubrir las necesidades del país hasta por un año, según versiones oficiales.

Ello generó frustración. Gente dijo sentirse engañada. Surgieron acciones anárquicas como el cierre de la Carretera Panamericana “porque no llegó el cisterna pero cuando venga reabrimos la vía”. Episodio de violencia con antecedentes. Algo así como ver una película repetida…

El derecho a la protesta es sagrado, pero el método pareciera incomprensible: Cómo es eso que voy a tumbar árboles, quemar cauchos, atravesar mi carro o el de otro y un montón de escombros, que implican cercenar el libre tránsito, además de gasto de energía, tiempo y un crimen contra el ambiente, para luego, como si nada, dar paso a lo que estoy esperando. Una vaina de locos. O sea, le tranco el paso a lo que espero. O sea, retraso el hecho anhelado. O sea, como el ministro mintió porque dijo en cadena nacional que todo estaba listo cuando nada estaba listo, yo voy a colaborar más con el caos. Soy parte del problema y no de la solución… ¿Acaso subnormalidades?

No me calo esta “audisea”

Un desafío para Juan Bimba surtir combustible. Largas horas en las colas de las estaciones de servicios de San Antonio y Los Teques (en Carrizal no hay surtidores). Rumores de todo tipo. “La vaina no es tan fácil como dijeron en los medios”, pensó en voz alta Juan Pachanga el primo de Juana Peña.

“Hay gasolina por coñazo en las bombas que venden el litro por medio dólar”, gritó a manera de casquillo un fugaz motorizado que venía de Caracas.

“Los que negociaron estos tres meses con la gasolina bachaqueada pueden sabotear los planes oficiales”, elucubró alguien más.

Johan Rangel duró cuatro horas en la bomba Independencia. Después que le tomaron los datos de su vehículo cargó 30 litros que pagó con 150.000 soberanos en efectivo (él tiene porque es comerciante informal). Todo quedó registrado manualmente en un cuaderno porque aún no tienen el captahuella prometido en la cadena televisiva. Quizá sea eso lo que está anotando el Ser de Luz…

Una amiga –madre de dos niños que por sus edades requieren cuidados especiales–, atendió el mensaje que le ha llegado también a un montón de gente: “Su placa es tal, le corresponde tal día”. Dejó a los carajitos con una vecina muy pana y se fue a poner gasolina confiada en lo fácil que resultaría el proceso según habían dicho los políticos.

Cuando el horario de su elegante Citizen había recorrido media esfera, se mostró además de burlada, atrapada y sin salida, en la cola de unos tres kilómetros desde El Limón hasta la redoma de San Antonio (Don Blas). Su vehículo no avanzaba. “Me tengo que ir”. Pensó en sus hijos y dio por perdidas sus seis horas de vacía espera. Impotente publicó en su estado de whatsapp: “No estoy para esta ‘audisea’”. Un justificado término sin acepción en la RAE pero que define frustración por la esterilidad de su audaz odisea, que “seguramente pasará cuando todo se normalice”, según dicen otros que sin necesidad de cargar combustible dejaron pasar estos primeros días…

¿Será así la nueva normalidad? Cuando anuncian regularización de la gasolina y retorno gradual del agua potable por las tuberías, comienza a fallar fuertemente la señal de Intercable… Y sin energía eléctrica fallan las telecomunicaciones: se cayó Cantv y ni hablar de internet. Los Clap son insuficientes. En Carrizal, por ejemplo, llegan sólo 12 mil de los 20 mil requeridos. Y aparecen incompletos: sin leche, sin aceite, sin sardinas, a veces sin azúcar y para compensar traen arroz como arroz…

Los captavirus

Con o sin razón abundan las críticas en torno al uso del captahuella para el control del combustible. No obstante, hasta los más radicales que hace poco juraron no adquirir “esa gasolina iraní que trae un chip para averiguarte la vida y afianzar al régimen”, salieron a llenar sus tanques. Es su derecho.

“Captan huella pa’ controlarte, captan huella pa’ señalarte, captan tu huella hasta pa’ contagiarte, porque es una forma fácil de contraer el virus y propagarlo”, se atreven a repetir algunos, como loros, insensatos, producto de la frustración y el cansancio de tan largas horas de espera.

Aunque el señalamiento puede lucir tendencioso debe ser considerado por el altísimo nivel de propagación del COVID-19. Sumar esfuerzos para mantener aplanada la curva de contagio. Quizás sea eso lo que tan afanosamente está anotando el guardián de las bombas.

Un respiro en el caos

Las autoridades de los tres municipios, con sus diferencias políticas, han coincidido en que el manejo exitoso de las medidas contra el virus y los muy pocos casos de la región (amén de los ya recuperados) tiene que ver con las medidas a tiempo, controles sanitarios estrictos, desinfección de espacios públicos, donación de hipoclorito de sodio, atención médica gratuita, visita casa por casa, pruebas rápidas, cierre de vías, acortamiento de horarios de establecimientos comerciales. Aunque no se hubiese logrado nada sin la “elevada conciencia colectiva” de la gran mayoría de los casi 500 mil habitantes de toda la región.

En medio de un déficit de 63% de recaudación fiscal por efectos propios de la pandemia, no se puede paralizar el motor de la cotidianidad: Empresas públicas, casi todas generadoras de servicios, empresas privadas en alianzas estratégicas, y su bujía básica, el trabajador, el pueblo; todos a asumir su rol en el gran engranaje de la producción.

Así surge como excelente noticia la presentación de los primeros respiradores mecánicos no invasivos fabricados por esfuerzo conjunto del IVIC, la Universidad Simón Bolívar y la empresa Induinox, bajo parámetros exigidos por la OMS y supervisados por el Consejo Científico de Miranda.

Además se confeccionaron varios modelos de mascarillas tapabocas cuya efectividad ya quedó demostrada en esta lucha frontal contra la propagación de la infección por coronavirus.

…y al momento de su ascensión reveló el secreto aquel ser de energía superior, que para homenajear a Aquiles Nazoa en su extendido centenario le dedicó un clásico de Andrés Eloy Blanco, con sabia alusión a una realidad humanista que está muy por encima de una coyuntura de obscuros octanajes… en sus apuntes se podía leer: Píntame angelitos negros…

LUIS MARTÍN / CIUDAD CCS