CONVIVIR PARA VIVIR | Ochenta y tantos días de encerrona creativa

0
La perrita Lola se resolvía con mezcla de arroz, fororo y pasta de chorizo.

Reciban un saludo esplendoroso como de oso.

Luego de = días en Guatire retorno a Caracas. Estuve bastante aislado, sin la familia. Con Lola, nuestra perrita, a la cual fui a buscar sin luego poder salir de la región. Sin conexión, sin compu ni guatsap. Con tres canales de TV y luego la pantalla se redujo a cinco centímetros de alto para convertirse en tres canales de “radio”. El teléfono fijo se dañó por tres semanas. Durante cierto tiempo solo tuve celu con llamadas y sms. El teléfono es fundamental para mantener el ánimo. Largas conversaciones con la familia y con los poetas (Ana Gloria Palma, Benito Mieses, Elia Alonso, Aníbal Isturdes…) regocijaron mi alma. Pude conectarme una vez a la semana en casa de la poeta Jeanett González y así logré revisar el correo, reportarme para temas laborales muy limitadamente, y participar en las cayapas poéticas virtuales del Frente de Creación Literaria Oficio Puro. Disfruté de pródiga naturaleza, cantos y visitas de pájaros e iguanas.

Organicé una agenda de actividades diarias de lecturas, música y tareas hogareñas. Reorganicé la biblioteca en función de propósitos de estudio, trabajo y docencia. Atendí lo necesario para mantener el espíritu elevado. Organicé posibles lecturas, revisé los libros publicados por nuestros amigos: Benito Mieses, Hermes Vargas, Carmen Maracara, Carlos Zarzalejo, Yurimia Boscán, César Seco, Ingrid Chicote, el “Catire” Hernández D’Jesús, Aracelis García R., José Javier Sánchez. Varios textos sobre nuestro Antonio José de Sucre, asesinado hace 190 años un día como hoy; otra de Piar, a quien tuvimos que jusilar; dejé por la mitad la obra de Caracciolo Parra Pérez, Miranda y la Revolución Francesa, y la biografía Dalí, de Llongueras. Releí casi toda mi colección de Tintín y Milú; y otros cómics.

Otro ámbito fue la revisión de numerosos discos en vinilo que necesitaban evaluación de calidad, previa a la incorporación a mi colección: clásicos, románticos, tangos, rancheras mexicanas, y música tradicional venezolana; algo de salsa y mucho bolero. Hice una programación ecléctica: Lola Flores, Lucho Gatica, Morella Muñoz, Elio Roca, Rosa Virginia y María T. Chacín, Nelson Ned, Antonio Machín, Trino Mora, Gualberto Ibarreto, Bach, Berlioz, Haendel, Beethoven, Pedro Vargas, Pedro Infante, Jorge Negrete, Javier Solís, Vicente Fernández. Encontré a Juan Arvizú, el tenor de la voz de seda, quien debutó en radio acompañado por un joven pianista llamado Agustín Lara… Y cuando me cansaba de algún estilo recurría a los clásicos de mi colección. Escuché casi todos los discos de Los Beatles; todo lo que tengo de los Stones, y de Yes, que tengo casi completo.

¿Qué comen un hombre y su perra en cuarentena? Plátanos, arroz, arepas, fororo, cebolla, zanahoria, remolacha, calabacín, auyama, cambures, granos amarillos, lentejas, café y papelón (piloncillo); queso blanco, huevitos y sardinas. Lola se resolvía con mezcla de conchas, arroz, fororo y pasta de chorizo. Hice infusiones de malojillo, hojas de guanábana y conchas de naranja.

Frente a los riesgos tenía jabón. Compré cloro. No había alcohol en la zona. Al cabo de un tiempo ya casi nadie usa tapabocas. Los mismos funcionarios policiales lo usan muy poco y ni lo llevan. En la urbanización los adultos se reúnen a echarse palos y salen a trotar; los adolescentes hacen bailoterapia y varios vecinos amanecen con el karaoke…

Hice largas caminatas. En el río El Ingenio llegué hasta los altares de la Reina Madre María Lionza, padre Guaicaipuro y la corte indígena; negro Miguel y negro Felipe; la corte malandra y Francisca Duarte.

En la tele pude disfrutar la tercera temporada de Dirilis Ertugrul. Ya aquí en Caracas no puedo porque en la agenda familiar prevalece ¡“La reina del flow”! Pero el bei Ertugrul le cortó finalmente la cabeza al bei Ural. Estamos próximos a emprender la Guerra Santa contra Bizancio.

Sufrí el modo expresivo de Barry “Entrecortado” Cartaya, ancla del noticiero de VTV, quien narra haciendo pausas por cada palabra. Ruego que alguien le diga que tome el curso de locución. Las informaciones sobre la pandemia angustian, no por la magnitud de las cifras sino por el modo en que las comenta.

Atendí a todos los reportes sobre la pandemia e incluso las cadenas de oración. Menos mal que suprimieron los cantos gregorianos pavosos. Considero que faltamos los lionceros y los representantes de Ifa en esas cadenas.

El matraqueo con la gasolina es una realidad. Los vecinos comentaban que los GN les pedía 30 dóyares para llenar los tanques. Un vecino recién llegado aprovechó para llenar un carro de su trabajo, pues la empresa autorizó a pagar esa cantidad. En ese vehículo dieron poderosa cola a este servidor y su perrita, quienes pudieron volver a Caracas y reunirse con toda la familia.

En el trabajo era requerida mi presencia. Ofrecieron apoyarme para viajar, pero los taxis cobran entre cuarenta y cincuenta dóyares. La neta llegué a Caracas porque estaba listo para aprovechar mi centímetro cúbico de suerte.

CRISTÓBAL J. ALVA / CIUDAD CCS