Cristóbal Jiménez: Venezuela ama, reza, estudia y lucha cantando

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 El Coplero de Oro. De Mantecal, Alto Apure. Compositor, Licenciado en Filosofía y Letras en la UCV.  Constituyentista.

– Usted que cantó con el Presidente Chávez, El último coplero, y otras ¿habrá alguien que pueda llenar ese vacío?

– Es muy difícil, que alguien pueda llenar ese vacío.  Voy a tratar de resumir lo que pienso de nuestra relación fraternal. Conocí a Hugo Rafael Chávez Frías a mediados de los 80, en San Fernando de Apure, durante un festival. Era para entonces capitán del Ejército, me invitó a cantar en las fiestas de Elorza, cuyo comité organizador presidía.  Me comentó que le había llamado la atención la letra del joropo “El último coplero”, cuyos últimos versos dicen “yo no me puedo explicar/ que existan venezolanos/ que permanecen tranquilos / y están mirando a su lado/ que matan a los estudiantes/ y el pueblo se muere hambreado/ y en el país hay millones/ para vivir derrochando/ tienen que tomar conciencia/ el general y el soldado/ que no podemos seguir/ así de brazos cruzados/ que los colosos del norte/ nos continúan acechando/ y parece que olvidamos/ que fuimos un pueblo bravo/ y en el nombre de Bolívar/ esas cadenas rompamos/ porque quieren entregarnos/ a los norteamericanos”.

A Chávez le llamaba la atención, que un coplero llanero, incluía en sus composiciones, esa posición antiimperialista. Sabemos que Chávez retoma el pensamiento de Bolívar. Bolívar, como dice Pividal, en un libro que ganó el premio de ensayo de la Casa de las Américas, es el precursor del pensamiento antiimperialista. Es Bolívar el primero que nos advierte de los Estados Unidos de Norteamérica y a Chávez lo sorprende encontrar eso en la canción llanera.

Considero que Chávez encontró en los corríos y la canción llanera, estímulo y temas para su proyecto político. En éstas composiciones se planteaban los problemas de la tenencia de la tierra y la lucha contra el latifundismo, la explotación del campesino, la situación de los indios Yaruros y Cuibas, la cuestión ecológica, el amor al ideal bolivariano, el orgullo por el pasado histórico, y la posición contra el imperialismo norteamericano.

Además, después de esa canción que hablaba contra los norteamericanos, yo grabé Maisanta, que contaba la historia del abuelo de él. Tenemos dos canciones que nos acercan: primero “El Ultimo Coplero”, y luego el corrío de Maisanta.

Los llaneros nos sentimos orgullosos que hayamos tenido a un veguero que llegó a la presidencia. Juan Vicente González, gran historiador, dijo de José Antonio Páez que fue “un león en las sabanas de Payara y un manso cordero en los salones de la oligarquía criolla”. Chávez no se dejó dominar por la oligarquía criolla.

Chávez se metió la patria en el alma. Fue un hombre de una profunda espiritualidad.

– ¿La música llanera después del presidente Chávez es más nacional que antes?

– La música llanera estaba relegada, olvidada, cuando Hugo Chávez llegó a Miraflores. Es él quien la realza y la hace protagonista en los actos oficiales. Una vez, me contrataron en San Cristóbal en el acto inaugural de la Copa América. Fue un acto único, ya que para estos eventos presentaban a artistas de otro género. En la inauguración de la Copa América hubo arpa, cuatro y maracas. Yo acompañé a Chávez en la toma de posesión de Fernando Lugo, en Paraguay y lo puse a cantar. El arpa viajaba en el avión presidencial.  En Miraflores cuando había un acto, Chávez decía: “Me dejan ese pedacito, que voy a poner un arpa”. Cuando vinieron los presidentes ruso, iraní, chino, en los almuerzos y la cena, el arpa estaba allá.  Entonces, cuando yo comenzaba a cantar, él cantaba conmigo.

Con la llegada de Chávez al poder, la cultura venezolana alcanza su máximo esplendor, no solo la música llanera, sino el teatro, el movimiento Sinfónico de Orquestas, la industria editorial, con “El Perro y la Rana” y “Monteavila”, nunca se había publicado tanto en nuestro país, La Villa del Cine, a la par que se legisla y se logra la “Ley Orgánica de Cultura”, y la Ley de Protección a la actividad Artesanal, La Ley del Libro, la Ley de Bibliotecas, la Ley de Patrimonio Cultural. Estimulaba el estudio y la lectura, recomendó más de 600 libros, convirtiendo algunos de ellos en éxitos de ventas como “Las Venas abiertas de América Latina” de Eduardo Galeano, “Los Miserables” de Víctor Hugo y obras de Noam Chomsky, entre otros.

–  ¿A través del canto no se podrá unir a la gente?

.- Sí. El canto es un vehículo poderoso de espiritualidad y conciencia que, al ser producto del intelecto, el alma y el espíritu encuentra eco en las almas puras y rebeldes del pueblo. “Venezuela habla cantando” y nosotros agregaríamos que Venezuela ama, reza, estudia y lucha cantando.

Dicen en oriente que “el cantar tiene sentido/entendimiento y razón/ ¿no se podrá, con el canto derrotar la corrupción?

– Si, hay también un aspecto ético. Es una responsabilidad del cantor, contribuir a afinar la visión y el espíritu del pueblo, para luchar contra el flagelo de la corrupción y cualquier estigma, y proclamar con los orientales que “el cantar tiene sentido, entendimiento y razón” agregando, que la copla, es una lanza en la defensa de la patria. Dijo el poeta apureño:

Si algún tirano intentara

Profanarnos estas pampas

Será toda Venezuela

Un inmenso ¡vuelvan caras!

Y al tropel de mil centauros

Gritaremos ¡a la carga!

El espíritu va más allá de cantar joropos, buscamos preservar la cultura, la espiritualidad, la oralidad de los pueblos, la soberanía y la Identidad Nacional.

¿Después de Doña Bárbara, ha habido más literatura en el llano?

-Las obras más conocidas sobre el llano venezolano son “Doña Bárbara” y “Cantaclaro”, pero nadie ha logrado con esta base, escribir y lograr la resonancia y trascendencia del caraqueño universal: Rómulo Gallegos. Quizás Alberto Arvelo Torrealba con “Florentino y el diablo” podría mencionarse como logro poético, válido y conocido, que se expandió en el panorama de la creación literaria.

Una vertiente, muy importante, es la producción de relatos de los indios “yaruros”. Se han publicado textos como: “La Diosa del Pulgar Preñado”, “La Anciana que compró un pedazo de noche”, “Oraciones Yaruras”, además de Diccionarios Español-Yaruro (Pumé) que recoge su rico mundo mágico-espiritual, su cosmogénesis y cosmogonía.

Se siguen componiendo corríos, donde el brillo del octosílabo refulge y vivifica el Español de América. De ahí el compromiso de recopilar, investigar, preservar, estudiar, rescatar y transcribir ese caudal de información. Escribir sobre el llano, para llevar al mundo, el testimonio de un pueblo, que no solo nos legó páginas épicas, sino que su lírica, aporte estético y espiritual, lo hacen brillar en el firmamento con luz propia.

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Retrato Hablado 

“Hay obras maestras que lo son por el monumental aburrimiento que provocan”. Juan Luis Berlanga ha sido uno de los cineastas españoles que más sentido del humor y crítica ha puesto en sus películas. En Bienvenido Mr. Marshall supo devaluar aquel plan Marshall que Estados Unidos impuso a los países europeos después de la Segunda Guerra Mundial. En la película le dan la bienvenida al creador del plan. Cargada de humor e ironía, esa película enrumbó al cine español a una nueva categoría. Fue aclamada en el Festival de Cannes. Después filmó Plácido, esa película que se iba a llamar Siente un pobre en su mesa, pero que la censura franquista no lo permitió, alcanzó grandes críticas a favor, porque su carga de humor es maravillosa. Es Navidad y en un pueblo español se organizan para que cada familia tenga un pobre en su mesa la Noche Buena. Después vino El verdugo, y también fue censurada, pero a pesar de eso alcanzó grandes triunfos. En el festival de Venecia fue nominada al León de Oro. Al final presentó su trilogía: La escopeta nacional, Patrimonio nacional y Nacional III. Berlanga nació un día como hoy, 12 de junio, en 1921, en Valencia, España, y murió el 3 de noviembre de 2010 en Madrid, España.

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El Viernes de Lira

 

Ciudad CCS / Roberto Malaver